Desastres

Erupción en el Rincón de la Vieja elevó a más de 100 metros los materiales de la laguna

Tiempo despejado permitió captar video de la erupción del volcán que está entre Liberia y Upala

Jorge Camacho, vecino de Liberia,  tomó la foto de la erupción cuya columna de gases, se divisaba desde muchos puntos a la redonda. Foto: Cortesía Jorge Camacho

A las 7:50 a. m. de este miércoles, el volcán Rincón de la Vieja registró una erupción cuya columna de gases se elevó a 500 metros sobre la altura del cráter, el cual está a 1.916 metros sobre el nivel del mar. Por lo despejado del día, las cámaras de vigilancia del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) captaron la erupción freática que duró aproximadamente un minuto.

No se reporta caída de ceniza en los alrededores ni olor a azufre. Lo anterior pese a que el material de la laguna, constituido por agua, sedimentos y rocas, se levantó alrededor de 100 metros, pues cayó de nuevo al cráter. No hay reportes de lahares, que son las corrientes de lodo que suele bajar por los ríos y quebradas cercanos al coloso cuando las erupciones son más fuertes, informó Geoffroy Avard, vulcanólogo del Ovsicori.

Por su parte, el vulcanólogo Javier Pacheco, también del Ovsicori, indicó que esta erupción pequeña no anticipa otras, sino que, conforme a lo que se observa en los instrumentos de la estación, el volcán tiende hacia una fase de reposo.

Indicó que a unos dos kilómetros de profundidad aún queda magma residual de erupciones volcánicas más potentes, observadas años atrás y que el calor de ese magma genera los gases que, al romper la roca confinada, producen este tipo de erupciones, como también ocurrió el pasado 28 de junio.

El contacto del calor en lo profundo, con el agua del sistema hidrotermal del volcán, suele ser el detonante de estas erupciones. La última que se tenía registrada ocurrió hace casi tres semanas, pero por las condiciones del tiempo, solo fue captada en los instrumentos de medición y no en las cámaras. Cada vez los intervalos entre las erupciones son más largos, porque hay menos energía interna, dijo Pacheco.

“Además de romper el tapón o sello que se forma en el fondo, a raíz de los residuos producidos por la interacción de los gases con las rocas, la erupción tiene que vencer otro obstáculo en su camino hacia la superficie, el cual consiste en la laguna, cada vez más llena por el agua de lluvias, dijo el científico.

Sin embargo, las lluvias de los últimos días no tienen ninguna relación con la erupción. Lo único que hacen es aumentar la presión hidrostática de la laguna sobre el fondo, por el peso del agua al aumentar su volumen. Tampoco el sismo de este martes, de magnitud 5, ocurrido en la entrada del golfo de Nicoya, tiene relación con la erupción, pues ocurrió a más de 100 kilómetros de distancia y en una placa tectónica diferente.

Las mediciones de gases, los sismos y la deformación del macizo no generan señales de que por ahora venga actividad más fuerte, como la ocurrida en el año 2017 o más recientemente en enero del 2020, precisó Pacheco, al indicar que el dióxido de azufre (SO2) y el dióxido de Carbono (CO2) siguen en niveles normales.

Insistió en que el volcán, aunque va en decadencia, sigue siendo el más activo del país. “Aún tiene magma que se está enfriando y cristalizando en lo profundo y de ahí viene la energía de estas erupciones”, puntualizó.

Hugo Solano C.

Hugo Solano C.

Periodista en la sección de Sucesos y Judiciales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica.