Hugo Solano C.. 16 febrero, 2018

En menos de cuatro años, la actividad eruptiva del volcán Turrialba generó suficiente sedimento, piedras y ceniza para cubrir el cráter inactivo del coloso y dar paso a una laguna meteórica, formada por las lluvias acumuladas.

Esta modificación en la geografía del macizo volcánico ha sido constante desde que el Turrialba aumentó su actividad en octubre del 2014 y ahora es mucho más evidente.

Unos ocho años atrás los científicos bajaban por el camino que se ve al fondo para llegar a la base del cráter, ahora eso quedó cubierto. En el borde inferior de la foto se ve la silueta de dos vulcanólogos. Foto: Eliécer Duarte.
Unos ocho años atrás los científicos bajaban por el camino que se ve al fondo para llegar a la base del cráter, ahora eso quedó cubierto. En el borde inferior de la foto se ve la silueta de dos vulcanólogos. Foto: Eliécer Duarte.

El vulcanólogo Eliécer Duarte, del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) estuvo el 7 de febrero en la cima y constató que un canal o cárcava que en el 2014 era un pequeño caño, por el que bajaba un hilo lodoso, ahora es un canal de más de dos metros de profundidad que aporta grandes cantidades de sedimentos.

Además, la erosión constante, unida a las lluvias fuertes registradas meses atrás, formaron una enorme laguna de 120 metros de diámetro, que no existía cuando se cerró el acceso al mirador de ese volcán en el 2013.

En su reciente visita al Turrialba, el 8 de febrero,Duarte captó el estado actual del cráter central (izquierda). De llegar a unirse con el de la derecha formarían el lago volcánico más grande del país. Foto: Eliécer Duarte/Ovsicori.
En su reciente visita al Turrialba, el 8 de febrero,Duarte captó el estado actual del cráter central (izquierda). De llegar a unirse con el de la derecha formarían el lago volcánico más grande del país. Foto: Eliécer Duarte/Ovsicori.

El científico estima que en la próxima estación lluviosa la laguna colmará el cráter y, a menos que surjan procesos sísmicos que generen grietas, la cavidad de ese cráter va a desaparecer, para dar paso a una caldera más plana de lo que ahora es.

“Es esperable ver un lago desbordado en los meses más lluviosos de este mismo año”, comentó.

Incluso, las secciones al pie del cráter activo (al oeste) se podrían ver inundadas por el lago, que extendería así el espejo de agua color esmeralda que actualmente se observa, y que sería un gran atractivo cuando se apague la actividad eruptiva y se vuelva a abrir el acceso.

Por canales como este, llamados cárcavas, baja el material que llenó el cráter central y sirve de base a una laguna que antes no existía .Fotos Eliecer Duarte
Por canales como este, llamados cárcavas, baja el material que llenó el cráter central y sirve de base a una laguna que antes no existía .Fotos Eliecer Duarte

Como la caldera del volcán tiene unos 800 metros de largo y unos 300 de ancho, el vulcanólogo descartó amenazas a poblados cercanos por desbordamiento a ríos o quebradas, de modo que los cambios registrados en esa cima son meramente paisajísticos.

Esa cavidad estuvo abierta por muchísimos años y hubiera seguido así de no ser por la actividad eruptiva de los útimos tres años y medio.

Duarte registró fotos tomadas el 9 de julio del 2010, donde apenas se nota la figura humana de su colega ya pensionado, Erick Fernández, en el borde del volcán (primera imagen de este artículo), lo que da una idea de la magnitud del relleno caído y que sostiene la laguna, cuya boca es de unos 120 metros y 10 de profundidad.

De las tres bocas en la explanada del volcán solo el cráter oeste (humeante a la izquierda) está activo. Este viernes el Ovsicori reportó que sigue con emanación pasiva de ceniza. Foto: E.Duarte/Ovsicori
De las tres bocas en la explanada del volcán solo el cráter oeste (humeante a la izquierda) está activo. Este viernes el Ovsicori reportó que sigue con emanación pasiva de ceniza. Foto: E.Duarte/Ovsicori