Residuos cayeron en 100 fincas lecheras, sembradíos de papa y repollo

Por: Carlos Arguedas C., Eillyn Jiménez B. 2 mayo, 2016

Turrialba. Fuertes emanaciones de ceniza del volcán Turrialba, ocurridas la madrugada de este lunes, dañaron cientos de hectáreas de repastos, cultivos de repollo y de papa, y contaminaron nacientes de agua.

Las comunidades que recibieron los residuos son la Central, la Pastora, la Fuente, Reunión, Sitio las Abras, Virtudes y Tapojo, que pertenecen al distrito de Santa Cruz de Turrialba.

Empero, fue en Virtudes y en Tapojo donde el espesor de la ceniza se hizo muy visible.

Lío con agua. Wálter Fonseca, jefe de Operaciones de la Comisión Nacional de Emergencia (CNE), declaró, en San José, que la ceniza afectó las fuentes de abastecimiento de agua potable de las comunidades antes citadas. Estimó que unas 700 personas estaban viéndose perjudicadas.

Sin embargo, el alcalde de Turrialba, Luis Fernando León Alvarado, quien desde la mañana recorría la zona del volcán, dijo que la fuente más contaminada era la que surte la Central, donde habitan unas 20 personas.

Explicó que las otras comunidades se abastecen con agua de otras fuentes y se estaba evaluando la posible contaminación.

León agregó que se enviará un camión cisterna para llevar agua potable a la Central, pero dijo que la poca gente que reside en ese lugar no tiene recipientes apropiados para guardar el líquido.

Por la emergencia, también fueron suspendidas las lecciones en las escuelas El Volcán (en la Central), La Reunión, Virtudes, Sitio las Abras y la Pastora. Un total de 64 alumnos se quedaron sin recibir clases, detalló Luis Fernando Estrada, de la Comisión de Emergencia de Turrialba.

Mientras, Annie López Céspedes, del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) en Turrialba, explicó que la ceniza cayó en 100 fincas ganaderas, donde hay 600 animales.

Agregó que hay daños en 50 hectáreas sembradas de papa y en 20 hectáreas de repollo.

Opinan expertos. Mauricio Mora, de la Red Sismológica Nacional (RSN), y Javier Pacheco, del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) indicaron que la actividad actual se inició el jueves anterior y es similar a la de enero del 2010 y noviembre del 2015, con la diferencia de que hay cambios en las señales sísmicas y un incremento en la cantidad de erupciones.

El domingo se registraron 31 emanaciones. Este lunes hasta el mediodía se contabilizaban 17, pero una falla eléctrica dejó sin energía los aparatos de la RSN y del Ovsicori y, al final de la tarde, se desconocía cuántas erupciones hubo durante el día.

Entre tanto, Guillermo Alvarado, vulcanólogo del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), mencionó que en el cráter, a unos cuatro o cinco kilómetros de profundidad, hay una cantidad importante de magma.

“El material que ha salido en las últimas erupciones es relativamente poco, comparado con la cantidad de magma que hay ahí; entonces, hay dos alternativas: o se está enfriando, o podría haber en algún momento una erupción un poco más fuerte”, dijo.