El alto trasiego de cocaína desde Costa Rica hasta los puertos europeos motivó una reprimenda de las autoridades de estos puertos, durante una visita del presidente Rodrigo Chaves en el 2023, afirmó este martes el ministro de Seguridad, Mario Zamora.
“La Unión Europea en esa visita hace una advertencia de que sus indicadores señalaban una gran cantidad de droga exportada desde nuestro país que estaba llegando hasta el continente europeo”, declaró Zamora ante los diputados de la Comisión Especial de la Provincia de Limón, en una comparecencia sobre las labores de seguridad en la Terminal de Contenedores de Moín (TCM).
La mayoría de la droga suele llegar a tres puertos: Amberes en Bélgica, Rotterdam en Holanda y Hamburgo en Alemania.
El jerarca detalló que los tres alcaldes de esas ciudades se adhirieron a las advertencias y que, de continuar el alto tráfico de droga, el país podía exponerse a barreras comerciales, “no arancelarias, pero que iban a afectar la exportación de Costa Rica a la Unión Europea”, expuso.
Según datos citados por el ministro, desde que se instalaron dos escáneres en la TCM en julio del 2023, la llegada de cocaína al puerto de Amberes cayó en un 70%, a Hamburgo bajó en un 54% y a Rotterdam en un 50%. Asimismo, diez toneladas fueron decomisadas en el puerto de Moín.
Zamora agregó que su ministerio ha tenido “momentos de tensión” con APM Terminals, los administradores del puerto, por las medidas de seguridad que han buscado implementar.
“Somos de la idea de que la dinámica del puerto se debe ajustar a la seguridad y no la seguridad a la dinámica del puerto; eso ha generado fricciones”, declaró.
Manifestó que, por primera vez, se están realizando operaciones de inteligencia en conjunto entre Costa Rica y las fuerzas policiales europeas, lo que ha permitido detectar el ingreso al país de personas que se hacen pasar por turistas, pero que en realidad tienen como propósito la actividad criminal.
Otro objetivo de estos operativos es desarticular la conexión de las bandas a ambos lados del Atlántico, pues los grupos que operan en Limón tienen una contraparte en los puertos europeos. Esto provoca que, aunque una organización sea desarticulada, su conexión en el otro puerto empiece a buscar un reemplazo rápidamente.
