
Una mujer de apellidos Guevara Arguedas, sospechosa de integrar un grupo dedicado al lavado de dinero, se entregó este miércoles en una sede del Ministerio Público, pues permanecía en fuga desde el pasado 26 de febrero, cuando el Organismo de Investigación Judicial allanó su vivienda en Escazú con el objetivo de detenerla.
Luego de que rindiera declaración indagatoria en la Fiscalía Adjunta contra la Legitimación de Capitales y Persecución Patrimonial, ese despacho pidió tres meses de prisión preventiva en su contra. La petición fue acogida por el Juzgado Penal.
Guevara también es la pareja sentimental de un sujeto de apellidos Cambronero Arauz, quien es sospechoso de idear un plan para asesinar a Michael Soto, actual director interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), cuando era ministro de Seguridad.
Cambronero sí quedó detenido en las operaciones del mes pasado, y desde el 27 de febrero purga seis meses de prisión preventiva.
De acuerdo con la hipótesis del Ministerio Público, la pareja habría adquirido bienes muebles e inmuebles y utilizado sociedades para comprar e inscribir propiedades, así como para crear actividades económicas “mampara”. También habrían realizado múltiples transacciones bancarias con el fin de introducir dinero de origen presuntamente ilícito al sistema financiero nacional.
La Fiscalía indicó que el matrimonio posee bienes, entre propiedades y vehículos, valorados en aproximadamente ¢1.000 millones.
La causa forma parte del caso “Herencia”, que se tramita bajo el expediente 21-000123-1322-PE, en el que se investiga una presunta red vinculada al blanqueo de capitales derivados, presuntamente, del narcotráfico.
Tentativa de homicidio
Dentro de ese expediente también figura información sobre un supuesto plan para atentar contra el actual director interino del OIJ, Michael Soto, cuando se desempeñaba como ministro de Seguridad Pública en 2021.
Según un informe del Centro de Información Confidencial (CICO) incluido en el legajo, una organización criminal liderada por un sujeto conocido por el alias de “Salchichón” habría coordinado un plan para asesinar a Soto y a otro objetivo identificado como “Jake”, dueño de un bar en el barrio Los Ángeles de San José.
De acuerdo con el documento, las autoridades interceptaron en el aeropuerto Juan Santamaría $125.000 que presuntamente se destinarían a pagar a los sicarios, así como a financiar casas de seguridad, armas de fuego y otros recursos para ejecutar el ataque.
El presunto móvil detrás del complot contra Soto se habría originado en el hecho de que el funcionario “rechazó una serie de sobornos”, sin precisar el contexto de esa afirmación.
El expediente señala que el investigado Cambronero Arauz supuestamente tenía conocimiento de esas coordinaciones dentro de la presunta organización criminal. Sin embargo, Soto explicó que en su momento se investigó la amenaza y no se logró corroborar o establecer con certeza su existencia.
