Un repartidor de comidas de 22 años, de apellidos Meza Ledezma, fue condenado la mañana de este viernes a 48 años de cárcel por el homicidio del DJ Jerson Gerardo Brown Blackwood y el asesinato, como víctima colateral, de la madre de dos niñas María José Castro Miranda, en el bar Cahuita Town, en San José.
En los Tribunales de Justicia de San José, el Tribunal de Juicio le impuso una pena de 16 años por el homicidio de Jerson, 12 años de prisión por el asesinato de María José y ocho años por cada una de las tres tentativas de homicidio acusadas por el Ministerio Público.
Aunque la suma supera los 50 años, por reglas de concurso material la condena se redujo a 48.

De acuerdo con la pieza acusatoria, los homicidios ocurrieron la noche del 8 de setiembre del 2024, alrededor de las 10:59 p. m. Ese día, María José estaba en el bar junto con su esposo, de apellidos Montoya Ramírez y en mesas cercanas se había sentado una mujer apellidada Golden Brown y otra de apellidos Agüero Gómez.
El DJ Jerson Gerardo ambientaba el sitio esa noche.

En ese momento llegaron al lugar Meza Ledezma junto a Joseph Oviedo Gutiérrez, quien fue asesinado días después de la balacera, y dos sujetos de identidad desconocida, a bordo de dos motocicletas. Según el Ministerio Público, todos actuaron “con total intención homicida, con alevosía y con un plan delictivo previo”.
La acusación detalla que los dos sujetos no identificados se quedaron afuera del bar, con las motocicletas encendidas y listas para huir, mientras Meza Ledezma y Oviedo Gutiérrez descendieron y, “de manera sigilosa y empuñando un arma de fuego”, llegaron hasta la puerta principal del local, la abrieron y tomaron desprevenidas a las víctimas.
Según el fiscal, ambos hombres dispararon “de manera indiscriminada” contra Brown Blackwood y contra cualquier persona que estuviera cerca de la trayectoria de los disparos, “con pleno conocimiento de que en ese lugar había muchas personas a las cuales podrían herir o dar muerte”. Entre ambas armas realizaron cerca de 75 disparos.
Producto del tiroteo, Brown Blackwood, de 48 años y hermano del futbolista del Herediano Keyner Brown, murió en el sitio con múltiples impactos de bala, uno de ellos en la cabeza.

María José, de 33, resultó herida de gravedad por un proyectil en el tórax y el abdomen, y falleció horas después en el Hospital Calderón Guardia.
Los otros heridos fueron Montoya Ramírez en el brazo derecho; Golden Brown, prima del DJ, en el glúteo derecho y el brazo izquierdo, con fractura de húmero que le generó una incapacidad de cuatro meses y Agüero Gómez, una trabajadora social, en el brazo y el pie izquierdos.
“Muy difícil llevarle flores al cementerio”
Justamente durante el debate, Montoya Ramírez relató que esa noche compartía con su esposa y familiares en el bar, donde ya habían estado en otras ocasiones.
“Fue un momento muy rápido, yo solo escuché los disparos y no tuve reacción, me tiré encima de mi esposa, pero ya era demasiado tarde”, contó con voz entrecortada el testigo y sobreviviente tras una consulta del fiscal Óscar Quirós Soto.
Montoya narró además que, pese a tener un brazo lesionado, logró levantar a su esposa con ayuda de familiares y trasladarla al centro médico, donde intentaron reanimarla toda la noche.
La pareja llevaba 14 años de relación y tenían dos hijas, que para ese entonces contaban con 3 y 12 años. “Devastadora. Aún lo sigue siendo”, dijo Montoya sobre la reacción de las niñas. Sobre el impacto en su vida, fue igual de directo: “En todo. Muy difícil llevarle flores al cementerio para el Día de la Madre … Ella era nuestro pilar”.
La hermana de Castro Miranda, como testigo, también relató al tribunal el efecto que tuvo el crimen en la familia. “La muerte de mi hermana destruyó nuestras vidas; mi papá dice que quiere estar con ella, que él desea y anhela el momento de estar con ella, y le ha costado mucho volver a encontrar el sentido de la vida”, afirmó.
La mujer contó que, al comunicarles la noticia a sus sobrinas, la menor, pese a su edad, comprendió lo ocurrido y lloró junto a su hermana. Un año después del hecho, la testigo perdió su trabajo por bajo rendimiento y cayó en depresión: “Al día de hoy estoy con antidepresivos y ansiolíticos”.
Una hermana del DJ lo describió a él como una persona alegre y trabajadora ante los juzgadores. “Siempre decía que la familia era lo primero, amaba a sus dos hijas y sus nietas; él era el alma de las fiestas”, dijo. Según su relato, además de ser DJ como pasatiempo, el ofendido atendía un bar propio, era chef y tenía una empresa de seguridad que operaba en el Centro Comercial El Pueblo.
