Alexandra Araya M.. 19 mayo, 2012
 Las erupciones de gas y ceniza dejan huella cerca del volcán. | ARCHIVO
Las erupciones de gas y ceniza dejan huella cerca del volcán. | ARCHIVO

Movimiento de fluidos, gas, magma bajo la superficie y aumento de temperaturas en fumarolas, son algunos de los fenómenos que en los últimos días han provocado un aumento de la actividad sísmica del volcán Turrialba.

Así lo confirmó ayer la Red Sismológica Nacional (RSN) en un comunicado de prensa.

Por su parte, Raúl Mora, vulcanólogo de esa entidad, explicó a La Nación que se trata de un comportamiento diferente a lo se ha observado en los últimos años.

“Esas señales sísmicas lo que indican es que hay un movimiento de fluidos debajo del volcán, lo que provoca un aumento en la actividad del macizo”, afirmó Mora.

El experto manifestó que todos los días la institución realiza estudios y monitoreos constantes para detectar cambios en el comportamiento del coloso.

“La alerta del semáforo volcánico pasó de color verde a amarilla hace cuatro días, después del estudio que realizamos. Sin embargo, de momento no consideramos una evacuación”, comentó Mora.

Manifestó que el cambio de alerta obedece a una razón preventiva. La categoría amarilla se activa en caso de erupción probable o de cambios fuertes en las erupciones.

Mientras tanto, la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) comunicó que mantiene una alerta verde y que efectúan un monitoreo constante en la zona, así como capacitaciones a las comunidades.

El volcán empezó a dar señales de actividad el 31 de marzo del 2007, cuando los vecinos reportaron erupciones de ceniza. El acceso al Parque Nacional Turrialba estuvo cerrado entre el 2009 y el 2011. El pasado 11 de enero se volvió a impedir el paso por seguridad.