
La presión física y sicológica que las personas sufren en sus trabajos es cosa de todos los días, pero si no se sabe direccionar puede ocasionar estrés laboral y más adelante síndrome de Burnout, lo que genera cambios en el estado de ánimo, irritabilidad, dificultad para tomar decisiones, miedo e inseguridad, entre otros.
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el estrés laboral constituye un problema social y económico. Perjudica la salud del trabajador, afectando su desempeño y, por ende, la productividad de las empresas, haciéndolas menos competitivas.

Igualmente, puede manifestarse con problemas gastrointestinales, insomnio, dolores de cabeza, taquicardia, nerviosismo, tensión muscular, úlceras, cansancio extremo, pérdida de peso y desequilibrios hormonales, así como baja productividad en el rendimiento de las personas. Además de la depresión que se vincula directamente con el ausentismo laboral.
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Aunque es difícil de creer, también existe el estrés positivo llamado 'eustrés', puede ser ocasionado, por ejemplo, por tener un nuevo puesto en la empresa con más responsabilidades o presentar un proyecto ante un socio.
"Para un empleado, en esta era de tecnología, el desconectarse puede ser un gran reto, pero muy necesario para lograr un equilibrio entre el trabajo y la vida personal. Si este equilibrio no se logra puede causar graves consecuencias en el bienestar y la salud del empleado", comentó Ana Gabriela Chaverri, gerente país ManpowerGroup Costa Rica.
Para reducir estos efectos negativos, la firma experta en empleo aconseja a los empleadores mantener una comunicación bidireccional, conocer las necesidades de sus trabajadores, ofrecer apoyo y construir soluciones.

Definir claramente funciones y responsables, para evitará duplicar el trabajo y el estrés que pudiera causar tener confusión respecto a los entregables; así como distribuir la carga de trabajo adecuadamente son acciones que pueden reducir el estrés y generar mejores resultados en la organización.
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Establecer programas de salud, horarios flexibles, buena actitud y adecuado clima laboral son indispensables para reducir la tensión y aumentan el compromiso.
Empleado. Los cambios para lograr una mejor calidad de vida en horas laborales puede empezar desde uno mismo. Definir prioridades en sus cargas de trabajo es uno de ellos, al igual que planear con anticipación el tiempo y horario dedicará a las tareas.
Enfóquese en una tarea a la vez, varias cosas al mismo tiempo puede disminuir la atención y calidad del trabajo. No olvide las pausas dentro de su horario de trabajo, esto beneficia la concentración.
Finalmente, deshágase de torres de papeles de su espacio de trabajo.