
El aceite de oliva se ha convertido en el cómplice ideal de la gastronomía. Su versatilidad en la cocina y sus aportes para un estilo de vida más saludable lo han transformado en uno de los ingredientes de primera elección en nuestra dieta.
Sin embargo, someter algunos aceites a altas temperaturas acelera procesos químicos y enzimáticos que provocan modificaciones en su sabor, olor y hasta la pérdida de sus propiedades iniciales. Incluso, se pueden crear toxinas que podrían llegar a ser cancerígenas.
Por ello, han surgido diversos cuestionamientos sobre si el aceite de oliva también puede ser contraproducente para la salud si lo utilizamos para cocinar. Entonces, ¿deberíamos evitarlo?
En el caso del aceite de oliva, es recomendable consumirlo en crudo. De esta forma, se mantienen en su totalidad las propiedades que ayudan a potenciar el colesterol "bueno" y los nutrientes que nos ayudan a combatir diversas enfermedades, así como su sabor natural.
No obstante, se puede emplear en nuestra cocina pero sin dejarlo llegar al punto de humo, es decir, no permitir que se queme. Menos aún, reutilizarlo. Esto puede reaccionar de forma contraria y crear sustancias tóxicas.
A la hora de hacer frituras u otras recetas que necesiten estar a fuego alto, es recomendado el aceite de coco, debido a que su punto de ebullición es bastante elevado.
Cuando se utilice el aceite de oliva en alimentos de cocción, es recomendable que sea en comidas como:
- Vegetales salteados
- Cocciones al horno o la plancha
- Estofados
- Aderezo para ensaladas
- En sustitución de la mantequilla para untar en el pan
- Cremas para vegetales
- Salsas
- Escabeches
Fuente: Doctora Nathalie Solera, Consultas Nutrición