
Son tiempos raros para la cooperación internacional. Lo que se daba por sentado por décadas se desvaneció en meses; las certezas jurídicas ya no lo son tanto. Pero entes como la Organización de Estados Americanos (OEA) se enfocan en seguir fortaleciendo los principios de diálogo por los que se fundaron, aun ante la adversidad del presente.
“La situación ha cambiado en el hemisferio”, reconoce el Secretario General de la OEA, Albert Ramchand Ramdin, surinamés que asumió el cargo en marzo de 2025 y por cinco años.
En entrevista exclusiva con Revista Dominical, realizada a distancia, el diplomático expone su visión de una “agenda de prosperidad” que permita el fortalecimiento de las democracias en la región, su postura ante el acoso a medios de comunicación en las Américas y su visión de Costa Rica como ejemplo de cooperación.
-¿Cómo evalúa la salud financiera y el estado institucional de la Organización de los Estados Americanos?
-La Organización de los Estados Americanos es una entidad institucional importante en el continente, reconocida por todos los Estados miembros en algún momento de su historia.
“Por supuesto, toda organización evoluciona, y estamos en un proceso que busca fortalecer a la OEA, hacerla más eficiente, más eficaz y también mejorar su capacidad de respuesta, tanto a partir de lo que ha ocurrido en el hemisferio como de los cambios que se han desarrollado dentro de la propia organización. Y creo que esa es una de las necesidades generales más importantes en este momento.
“(...) Debemos recuperar el estatus (de la OEA), y no es que se haya perdido o dañado, pero debemos seguir trabajando en beneficio de los pueblos de las Américas y de los países de la región (y comunicarlo mejor). Así que ese es el tema principal: es más que solo medios de comunicación; se trata de llegar a todo tipo de públicos objetivo, a la sociedad civil, al sector privado, a los partidos políticos y a los congresos. Dondequiera que viajo, participo en presentaciones informales y hablo en universidades y con grupos del sector privado.
“La OEA necesita ser reestructurada y reformada. Estamos trabajando en eso para convertirla en una organización mucho más transparente y mucho más accesible para los Estados miembros. Todo eso está ocurriendo en este momento. Creo que tomará alrededor de otro año cerrar ese proceso y poder decir que la institución cuenta con una estructura institucional sólida y saludable.

“Hay dos dimensiones en una institución. Una es la propia institución, con sus aspectos técnicos y organizativos; pero también está la política, es decir, la función política que cumple. Nada de lo relacionado con los cuatro pilares de la OEA —democracia, derechos humanos, seguridad multilateral y desarrollo sostenible—, adoptados en un contexto distinto desde 1948, ha cambiado de manera fundamental.
“Esos objetivos siguen siendo esenciales. Lo que ha cambiado son las circunstancias, las políticas exteriores, las economías de los países y el mundo en general.
“Por eso, en este entorno en evolución, necesitamos ajustarnos. Deberíamos incorporar un nuevo pilar a los cuatro ya existentes: un compromiso no solo con la democracia, la seguridad y los demás principios, sino también con la cooperación regional (...)”.
-¿Cuáles son algunos de los principales cambios institucionales que deben realizarse para que la OEA sea más flexible y transparente, como usted lo plantea?
-Bueno, antes que nada, necesitamos asegurarnos de trabajar más de cerca con los Estados miembros. Necesitamos asegurarnos de que los Estados miembros, que son los dueños de la OEA, trabajen estrechamente con la Secretaría. La Secretaría no puede ser una entidad separada del órgano político.
“Lo haré manteniendo consultas con los Estados miembros de manera individual, colectiva y en grupos pequeños. Los escuchamos y les pedimos su opinión. Por supuesto, debemos defender los cuatro principios sobre los que se fundó la OEA, y los mantendremos porque esa es la base de la institución.
“En segundo lugar, estamos mejorando los procesos: los procesos financieros, los de recursos humanos y los relacionados con la gestión institucional. Muchos de esos procesos nos permitirán ahorrar dinero, trabajar mejor y generar mayor transparencia, incluido un acceso más claro a las finanzas de la OEA. Los Estados miembros podrán ingresar en línea y ver el estado de los fondos que aportan. Se trata también de un modelo de rendición de cuentas.
“Otro aspecto clave es la comunicación, especialmente la comunicación interna. La Secretaría cuenta con personas excelentes, muy comprometidas con el trabajo de la OEA, que suelen ir más allá de lo esperado. Pero quizá, en parte debido al teletrabajo, hemos perdido algo de la comunicación interna. Y eso ha generado algo que no es positivo para ninguna organización: los silos o compartimentos aislados dentro de la institución.
“Las distintas áreas trabajaban de manera aislada, cada una por su cuenta y movilizando sus propios recursos. Ahora estamos creando una OEA más integrada y con una visión más holística desde el punto de vista interno. Tenemos reuniones de gabinete en las que participan medios, protocolo y todas las áreas, para que exista coherencia tanto en la formulación como en la ejecución de políticas.

“Esas son herramientas de gestión destinadas a construir una organización mejor, más funcional y también más reconocible. Creo que esos son pasos importantes para hacer de la OEA una institución más relevante. Pero la comunicación no se queda solo dentro de la organización: también estamos trabajando mucho más estrechamente con el sistema interamericano.
“Por ejemplo, colaboramos con las cuatro grandes instituciones del sistema: el Banco Interamericano de Desarrollo, la Organización Panamericana de la Salud y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura. Trabajamos de forma coordinada con ellas, alineando agendas, programas y financiamiento. Nosotros no tenemos grandes recursos económicos, así que compartimos una agenda multidimensional con otros actores. Reconozco que la OEA por sí sola no puede hacerlo todo: puede generar impulso político en torno a ciertos temas, pero no ejecutarlo todo de manera independiente. Soy muy realista en ese sentido.
“También convocamos a distintos actores, incluido el sistema de Naciones Unidas y coordinadores regionales de cooperación. Incorporamos al sector privado y trabajamos con instituciones interamericanas especializadas, como la Comisión Interamericana de Mujeres.
“Visité el Instituto Panamericano de Geografía e Historia en México. Hacía décadas que un secretario general no acudía a esa institución. Quise hacerlo porque ofrecen mucha información y apoyo práctico, en áreas no políticas. Y esas son contribuciones importantes que la OEA brinda tanto a los Estados miembros como a los pueblos de las Américas”.
- Ahora bien, para que el sistema funcione, se requiere que los Estados miembros operen como democracias plenas. De lo contrario, se vuelve muy difícil establecer una cooperación formal y efectiva. Y no es ningún secreto que muchos países de las Américas enfrentan serios desafíos en sus sistemas democráticos. ¿Cuál es su visión sobre países como Nicaragua, El Salvador y otros que están experimentando un deterioro de sus sistemas democráticos?
- Como dije antes, así como la OEA como institución tiene que evolucionar, también las Américas han ido evolucionando. Si miramos hacia atrás, hace 50 o 60 años, en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, enfrentábamos desafíos muy distintos. En aquel entonces predominaban los gobiernos militares; hoy ya no tenemos esa situación en el mismo grado. Así que ha habido progreso.
“Creo que también debemos observar los avances que hemos logrado en las últimas décadas. Pero se trata de un proceso en evolución. Reconozco que todos los países de nuestro hemisferio pueden mejorar su desempeño en materia de gobernanza, derechos humanos, desarrollo y democracia. Algunos enfrentan más desafíos que otros.
“Y sí, actualmente tenemos algunos casos en los que podemos decir que no estamos en la misma sintonía respecto a los valores y normas a los que aspiramos en términos de democracia representativa.
“La fortaleza de los sistemas judiciales, de la gobernanza, de los mecanismos de rendición de cuentas, de la sociedad civil y de los medios de comunicación es fundamental. En muchos casos, los periodistas y los medios no pueden hacer su trabajo libremente. Esas son situaciones que no podemos aceptar, porque contradicen los cuatro principios de la OEA. Y yo hablo de esos temas. También hacemos llamados para la liberación de presos (políticos) en cualquier país donde esa situación ocurra.
“Al mismo tiempo, debo reconocer la independencia, la soberanía y la integridad territorial de los Estados miembros. Esos son principios fundacionales establecidos en la Carta de 1948 y debemos respetarlos. También debemos reconocer el derecho internacional como norma que rige las relaciones entre los Estados. Y esa es una norma reconocida a nivel mundial.
“Así que tenemos mucho trabajo por delante. Esta es una situación en constante evolución en el mundo y, con ello, también en nuestro hemisferio. En mi opinión, la mejor manera de abordar los problemas que enfrentan algunos países en materia de democracia, derechos humanos y construcción de sociedades libres y justas es utilizar la OEA para ayudarlos a avanzar hacia esos objetivos. Siempre podemos señalar o concluir que no todo es positivo. La pregunta más importante es: ¿qué hacemos después de eso?
“Lo que queremos es asegurarnos de ofrecer herramientas y acercarnos a esos países para ayudarlos. No espero que sea un proceso sencillo, porque existen distintas visiones dentro del hemisferio. A veces habrá que actuar públicamente y, en otras ocasiones, trabajar discretamente detrás de escena. Utilizaremos todos los medios diplomáticos disponibles para asistir a los países de manera positiva, como mediadores honestos y socios cuyo principal objetivo sea el bienestar de la gente y de los países”.

-Hay dos áreas principales en las que este deterioro democrático ha tenido un mayor impacto en muchos países: una es la libertad de prensa y la otra es la independencia del poder judicial. Hablemos primero de la libertad de prensa. ¿Cómo puede la OEA ayudar a que las Américas tengan una mayor libertad de prensa y más protección para los periodistas? ¿Qué se puede hacer?
- En mi opinión, la fortaleza de cualquier sociedad y de cualquier líder político radica en permitir no solo el debate, sino también en participar en él, en lugar de apartarse o evitarlo. Eso significa que necesitamos involucrarnos con los medios de comunicación. Los medios cumplen una función fundamental: compartir con la sociedad lo que está ocurriendo y ofrecer una perspectiva sobre ello. Y espero que lo hagan de manera honesta. Las normas y principios establecidos en los acuerdos y estándares internacionales deben aplicarse.
“Así que hay responsabilidades de ambas partes. Pero yo me enfoco más en lo que deben hacer los gobiernos. No debe existir ninguna interferencia sobre los medios de comunicación en relación con el trabajo que realizan, ni sobre las instituciones periodísticas ni sobre los periodistas.
“Y creo que la mejor manera de relacionarse con ellos es contar la historia que los gobiernos quieren comunicar y permitir que los periodistas informen sobre ella, de modo que puedan ofrecer una visión equilibrada. Y si los medios o los periodistas descubren algo que no está bien, considero que es responsabilidad de los gobiernos, en términos de buena gobernanza, analizarlo seriamente y ver cómo pueden mejorar.
“(...) Creo que durante mucho tiempo no hemos tenido en las Américas una discusión honesta sobre el papel de las distintas entidades que conforman nuestras sociedades. El rol de los medios de comunicación es importante como canal, no para ser utilizado, sino para facilitar ese debate y esa conversación pública.
“No hemos hablado lo suficiente sobre el papel del sector privado más allá de la obtención de ganancias, y eso está bien, pero hoy tiene una función más amplia dentro de la sociedad. Tampoco hemos debatido de manera efectiva sobre la sociedad civil, su papel y la contribución que puede hacer para construir una sociedad mejor.
“Los gobiernos por sí solos no pueden crear sociedades justas, libres y mejores. Esa es una responsabilidad compartida entre todos esos actores.
“Siempre habrá conflicto, porque siempre existirán intereses y tensiones. Pero esas diferencias deben resolverse de manera pacífica y dentro de un marco estructurado. Creo que todos debemos entender —y ese es el punto central para mí— que estamos en el mismo barco como sociedad. Ya sean los medios de comunicación, el sector privado, la sociedad civil o las organizaciones, si entramos en aguas turbulentas, todos tendremos problemas. Y eso es lo que quieren los pueblos de las Américas".

-Entiendo y coincido con usted, señor secretario general, pero me pregunto cómo ve el hecho de que actualmente muchos periodistas estén en peligro, en el exilio o imposibilitados de realizar su trabajo en distintos países de las Américas. Y creo que eso genera problemas tanto para la gobernabilidad interna como para la cooperación entre los Estados.
-Coincido en que debemos hacer algo al respecto. Tenemos una posición clara frente a las personas que son encarceladas injustamente. Por supuesto, todos deben respetar el Estado de derecho, y eso también aplica a los periodistas; por eso hablo de casos injustos. Pero los periodistas amenazados o impedidos de trabajar son situaciones que no deben tolerarse.
“Esto entra en el ámbito de los derechos humanos, pero va más allá de eso: tiene que ver con los valores que defendemos. Una sociedad abierta, justa, libre y equitativa requiere que hagamos lo necesario no solo por razones legales o de derechos humanos.
“También debemos comportarnos humanamente. Para mí, eso no está en discusión. Es algo que debemos enseñar a nuestros hijos: los valores correctos, las normas adecuadas, para que puedan vivir de acuerdo con ellas y convertirse en ciudadanos responsables. Solo así podremos construir sociedades mejores.
“Pero debemos implementar realmente esas políticas, y tomará tiempo llegar a ese punto. Tenemos que empezar a construir una sociedad mejor. Y eso se relaciona con la visión de futuro a la que usted se refiere. Yo la llamo una agenda de paz: necesitamos paz para nuestras sociedades.
“Y la otra cara de esa misma visión es una agenda de prosperidad. Si queremos sociedades pacíficas, todos deben poder participar de ellas. Pero la gente necesita comer, tener ingresos, acceso a buena salud, educación, infraestructura y energía. Para eso necesitamos prosperidad.
“Necesitamos especialmente que el sector privado participe en la construcción de ese tipo de sociedad: una economía sostenible y con futuro, no solo para quienes viven hoy, sino también para las próximas generaciones. Esa es, para mí, la visión de futuro para las Américas: una agenda de prosperidad”.

-¿Le preocupa que los conflictos actuales en las Américas hayan relegado la agenda del cambio climático y la adaptación climática, dejándolas en un segundo plano?
-En primer lugar, las condiciones climáticas han cambiado; eso es un hecho. No es algo que diga yo o únicamente los científicos: es una realidad que podemos observar. Todos podemos ver que el clima era diferente hace 20 años —usted es joven, yo soy un poco mayor, así que puedo hablar incluso de hace 50 años—. Era distinto.
“La manera en que abordamos este tema dentro de nuestras aguas nacionales es un proceso soberano y una responsabilidad soberana. Y, por supuesto, dado que el clima no está limitado por fronteras —es algo que las atraviesa constantemente—, los países necesitan trabajar juntos. Y ahí es donde comienza el problema: los países no siempre coinciden en cómo cooperar frente a este tema.
“(...) Creo que algunos países están logrando avances importantes en la protección del medio ambiente. Costa Rica es un ejemplo en materia de ecoturismo. Así que también tenemos muchas noticias positivas, no solo negativas”.
-Quería conocer su opinión sobre los ataques letales realizados por Estados Unidos tanto en el Caribe como en el Pacífico. Se trata de algo que ha ocurrido en aguas territoriales, o en zonas marítimas patrimniales en general, de varios países, incluida Costa Rica, y todavía no existe claridad sobre la legalidad de estas acciones. Quisiera saber cuál es su visión sobre esta estrategia que Estados Unidos ha adoptado, presuntamente en el marco de la lucha contra el narcotráfico.
-Bueno, no creo que nadie pueda oponerse a la lucha contra el narcotráfico. Pienso que existe un consenso bastante amplio en las Américas sobre ese tema. Los objetivos son válidos y compartidos: todos los países se ven afectados por el crimen organizado transnacional y, si no se combate, solo se fortalecerá y afectará negativamente a nuestras sociedades, tanto en términos políticos como económicos. El desafío está en cómo combatirlo de manera que sigamos respetando los derechos y el debido proceso. Ese es el verdadero reto.
“Las acciones emprendidas por un país en el mar Caribe son, en primer lugar, un asunto bilateral, porque no han formado parte formalmente de la agenda de la OEA. El tema ha sido planteado, pero no se trata de un método que cuente con un consenso pleno dentro de la organización.
“Creo que, desde una perspectiva general y tomando en cuenta nuestros pilares en materia de derechos humanos, debemos asegurarnos de que cuando ocurran este tipo de acciones exista una base probatoria sólida, de manera que sepamos que las medidas adoptadas están justificadas. Y eso debe hacerse garantizando que se respeten los derechos humanos de las personas y que no resulten afectados civiles inocentes.
“Creo que hemos comunicado esa postura como la manera en que vemos este tema. Pero el hecho es que necesitamos encontrar formas de combatir el crimen organizado. Es uno de los principales desafíos que enfrentan todos los países de nuestro hemisferio y tendremos que trabajar juntos para resolverlo. Cuanto antes lo hagamos, mejor, pero al mismo tiempo reconociendo y respetando los derechos humanos y los procesos legales de cada país”.

-¿Le preocupa que este debate se haya prolongado durante tantos meses sin que exista claridad sobre la legalidad de estos ataques?
-No diría que es una preocupación, pero sí creo que son temas que llaman la atención de los Estados miembros. Y estoy seguro de que hay muchas discusiones en curso al respecto.
“Pienso que en algún momento cercano llegará el momento de que este debate se dé formalmente. Tenemos próximamente la Asamblea General y también debemos tener en cuenta que hay cambios políticos en el hemisferio, en las Américas.
“Así que queremos darles tiempo para que definan su posición y determinen cuál es la mejor manera de relacionarse con la OEA. Y en algún momento habrá una discusión sobre este tema. No sé a qué conclusiones se llegará, pero creo que es importante que exista ese debate”.
- Muchas gracias, señor secretario general. Pasando ahora a Costa Rica: el país también ha atravesado cambios políticos recientes, tanto con el gobierno anterior como con el actual. ¿Cómo ve usted a Costa Rica actualmente? ¿Qué papel considera que puede desempeñar dentro de la OEA y en la política regional?
-Bueno, en primer lugar, quiero felicitar a la nueva presidenta por asumir el cargo. Le deseo mucho éxito. Y tuve una conversación telefónica con ella hace un par de semanas, cuando fue electa.
“Así que Costa Rica ha sido históricamente un socio sólido de los Estados Unidos y eso es importante para nosotros. Queremos que eso continúe. Queremos que los valores y principios que han llevado a Costa Rica a ser un socio pacífico ejemplar en el hemisferio continúen.
“Así que pronto tendremos conversaciones con el ministro de Relaciones Exteriores, el nuevo canciller, y escucharé sus puntos de vista, pero no espero otra cosa más que apoyo para la Organización de los Estados Americanos y para la función y el papel de la OEA.
“El papel de Costa Rica puede darse de múltiples maneras. Una de ellas es, por supuesto, en los temas de democracia, derechos y también medio ambiente. Pero también en términos de cooperación subregional.

“Creo que es importante para Costa Rica, como vecino de Nicaragua, ejercer un liderazgo sólido sobre cómo enfrentamos los desafíos que tenemos a corto plazo. El Sistema de la Integración Centroamericana tuvo un problema con su liderazgo (está más o menos resuelto).
“Tengo interés en trabajar con el Sistema de la Integración Centroamericana como entidad regional mientras avanzamos en esta agenda. Pero creo que es importante que Costa Rica demuestre ese liderazgo en Centroamérica, junto con Estados Unidos, en la medida de lo posible junto con otros Estados miembros, y también fortaleciendo los vínculos con el Caribe.
“Entre Costa Rica y el Caribe existe algún acuerdo comercial que podría ampliarse a toda la región, beneficiando a ambas subregiones. Así que hay muchos temas en la agenda relacionados con el papel de Costa Rica, no solo desde el interés nacional, sino también desde el interés institucional de la Organización de los Estados Americanos. Y espero recibir a la presidenta de Costa Rica en la OEA, para compartir sus puntos de vista con los miembros de la OEA y con el Hemiciclo”.
