Tras algunos días desde las elecciones presidenciales del pasado 1.° de febrero, ahora, es momento de hacer una pausa y analizar lo ocurrido. Más allá del resultado, los comicios evidenciaron una drástica reducción del abstencionismo, dejaron un Congreso menos fragmentado y reafirmaron la existencia de desigualdades estructurales entre zonas rurales y urbanas.
Para desentrañar estos aspectos Revista Dominical entrevistó a Ronald Alfaro Redondo, politólogo del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR) y especialista en encuestas y procesos electorales.
Le ofrecemos un extracto de la entrevista, así como la conversación completa en formato videopódcast. Para encontrar las ediciones más recientes de La entrevista del domingo visite nacion.com, el canal de Spotify o el canal de Youtube de La Nación.
— Días después de las elecciones, ¿cómo analizan en retrospectiva el trabajo del CIEP? ¿Qué conclusiones sacan?
— El CIEP tiene una tarea importante y ha venido innovando en el estudio de la opinión pública. Hay momentos en que la opinión pública se mantiene constante, pero también hay momento en que da brincos y saltos, y lo mejor es tener instrumentos bien calibrados, hacer las preguntas de manera correcta para recolectar información de lo que piensan las personas, sus emociones, sus preocupaciones en una campaña.
“El trabajo del CIEP y del Programa Estado de la Nación, donde yo también trabajo, es facilitar información a las personas y que con esa información las personas tomen decisiones. Facilitar información confiable, creíble y de calidad en un contexto político complicado”.
— Muchas veces las personas cometemos el error de esperar que las encuestas sean una predicción, como si fuera lanzar el tarot. ¿Cómo analiza los aspectos que la encuesta acertó respecto al resultado final, y los aspectos que se les “escaparon”?
— Hacer encuestas en época electoral es distinto. La pasión con la que los datos se leen, se interpretan, es diferente, mucho más intenso en época electoral. Una encuesta trata de mostrar la situación en un momento determinado, pero hay circunstancias que pueden quedar por fuera.
“El crecimiento de Álvaro Ramos ocurrió en la recta final de la campaña, cuando los trabajos de campo, la recolección de datos, ya habían finalizado. Incluso ya estaba la veda electoral. Nada de eso fue objeto de estudio.
“La única forma es que se hagan encuestas todos los días pero es complicado y costoso. Casi que solo ocurre en un país del mundo, Estados Unidos”.

— ¿Cómo se puede explicar el crecimiento de Ramos, y la caída de Dobles y Robles respecto a las encuestas?
— Hay acontecimientos que hacen cambiar de manera muy significativa la opinión pública. En las encuestas de las últimas semanas recuerdo que le preguntábamos a las personas indecisas, ¿usted cuándo va a tomar la decisión de por quién votar? Muchas decían que la última semana, el último día o incluso en la urna el mismo día de la elección.
“Cuando usted tiene una cantidad de personas que afirman que están tomando la decisión en el último minuto, hay indicios de que los resultados puedan variar, y la variación que observamos en el caso de Álvaro Ramos es muy significativa, la diferencia es muy grande.
“En los casos de Claudia y Ariel, en realidad si uno los ve, por eso usamos el margen de error, que es la diferencia entre poder encuestar a toda la población, que es imposible, o usar una muestra representativa. Si uno ve las cifras de Claudia y de Ariel, del mismo Fabricio, se da cuenta de que aplicándoles el margen de error a esos resultados, la cifra final de su votación es muy similar a la que las encuestas reportaban”.

— Hemos visto hasta nueve fracciones en la Asamblea Legislativa, algunas unipersonales. En este caso tenemos apenas cinco, a pesar de que tuvimos 20 partidos, ¿cómo se explica eso?
— Hay varios elementos. Primero, el domingo observamos un triunfo contundente, categórico, además con una presencia territorial muy importante, pues el partido oficialista pierde solo una provincia, Cartago. Además hubo una participación mayor (apenas 30% de abstencionismo). Todos esos elementos entran en juego.
“Con esos resultados lo que observamos es claramente un realineamiento político, un cambio político, pero lo interesante de este realineamiento es que es una especie de híbrido, es una mezcla.
“¿Por qué digo que es una mezcla? Porque hay fuerzas políticas, digamos, ‘del nuevo orden’, que es el oficialismo, una identidad política nueva que se está abriendo espacio, y está desplazando a otros partidos. Eso está muy claro.
“Pero también este realineamiento tiene actores políticos ‘del viejo orden’, es decir, Liberación Nacional, el partido más longevo de este país, Frente Amplio, la misma Unidad Social Cristiana, que pese a que queda en una posición debilitada, sigue estando en la Asamblea Legislativa. Está la reaparición del PAC, vía Claudia Dobles y la Coalición.
“Preguntamos a las personas indecisas, ¿usted cuándo va a tomar la decisión de por quién votar? Muchas decían que la última semana, el último día o incluso en la urna el mismo día de la elección"
— Ronald Alfaro, CIEP
“No es que el surgimiento de una nueva fuerza política y la irrupción de un nuevo actor haga desaparecer a los viejos por completo. No. Aquí no estamos observando eso.
“Todo esto hace que la Asamblea Legislativa empuje hacia la dirección de menos fuerzas, porque las que hay concentran más. Si desde hace varias décadas no teníamos un partido con mayoría legislativa, y ahora el oficialismo logra un apoyo importante, eso limita las posibilidades de que otros partidos entren a la repartición de escaños.
“Estos son reacomodos que se dan en la política, que siempre es cambiante, dinámica. No porque algo no haya ocurrido antes no podría ocurrir ahora. El cambio es constante y no siempre necesariamente en la misma dirección que como se venía presentando".

— En el pasado vimos irrupciones de partidos que llegaron fuertes, por ejemplo, Restauración Nacional, que llegó con 14 diputados, pasó a segunda ronda, dejó por fuera a Liberación Nacional... Y acabamos de ver a Nueva República quedar fuera de la Asamblea Legislativa. ¿Es esto un ciclo? ¿Cómo se interpreta?
— Así es, así son las identidades políticas. Nosotros en este periodo hemos sido testigos del parto de una nueva identidad política, que es Pueblo Soberano, que ha su fuerza viene de reunir a todos los que están en contra de los partidos que han gobernado.
“Pero el cambio es así. En política nunca hay vacíos, es decir, si alguien crece, hay algunos que tienen que perder, porque mentira que siempre se va acumulando, acumulando. No. Lo que sucede es que si hay fuerzas políticas que irrumpen, entonces desplazan a otras y en ese desplazamiento varios de ellos pueden desaparecer, como ha ocurrido.
“No son los primeros casos, sino van a ser los últimos, porque esta dinámica es así. ¿Qué sucede con una identidad como la de Pueblo Soberano? Bueno, su gran desafío ahora es proyectarse a lo largo del tiempo, convertirse ya no en una marca temporal, sino en una marca política que pueda sobrevivir y soportar el hecho de que esté en el gobierno ya en una segunda ocasión.
“Dicho sea de paso, este es un rasgo muy interesante de este siglo. Desde 1998 hemos tenido dos gobiernos de un mismo partido. Primero el PUSC, en el 98 y en 2002, luego Liberación Nacional en 2006 y 2010, luego el PAC en 2014 y 2018, y ahora Rodrigo Chaves y Laura Fernández en 2022 y 2026. Por ahora, ningún partido ni en este siglo ni antes han gobernado por tres periodos consecutivos. Esa es una interrogante, ¿habrá algún partido que lo pueda hacer? Nos lo dirá el tiempo“.
“Su gran desafío es proyectarse a lo largo del tiempo, convertirse ya no en una marca temporal, sino en una marca política que pueda sobrevivir”
— Ronald Alfaro sobre Pueblo Soberano
— Los “nunca” se pueden romper.
— Exactamente, ese es otro patrón que está muy presente. Por eso para las identidades, para este nuevo movimiento político, la clave es poder sobrevivir durante largo tiempo de tal manera que se vuelva un actor que aunque pierda una elección, de repente tenga una presencia en el Congreso, como ha ocurrido.
— ¿Cómo interpretan desde el CIEP la disminución del abstencionismo? Veníamos de muchos años en los que subía paulatinamente y ahora vimos una caída.
— No hay en la época reciente de Costa Rica un periodo en el que se haya dado un cambio tan importante. En otras épocas el abstencionismo fue alto sobre todo por persecución política, exilio, algunas familias salieron del país por la guerra civil...
“Eso se redujo a partir de los años 60 y hasta 1994, pero ahí jugaron factores como las identidades partidarias fuertes, con el liberacionismo y el antiliberacionismo, que movilizaban muchos votantes.
“En el 98 se da este aumento importante del abstencionismo, pasamos de 20% a 30%, y ahí se encendieron las alarmas. Desde entonces hubo cada vez menos participación.
“Esta reducción del abstencionismo vamos a tener que estudiarla con más profundidad, pero claramente en escenarios de polarización y división social, la participación aumenta. Es un principio muy sencillo no sólo aquí, sino en Estados Unidos, en Alemania, en Canadá, en Chile.
“Lo interesante del caso de Costa Rica en esta oportunidad es que ese aumento se dio en todo el territorio. En las provincias donde más se vota, que es en el centro del país, ahí aumentó la participación. En las provincias donde por lo general menos se vota, que son Guanacaste, Puntarenas y Limón, ahí también aumentó la participación. Entonces todos subieron, pero se mantiene la brecha entre lo urbano y lo rural".

— Señala que el costarricense usualmente le da dos periodos a los pertidos que han gobernado, no obstante, el segundo periodo no viene precedido de un adversario al cual responsabilizar. Hay otro nivel de responsabilidad política. ¿A todos los alcanza el desgaste?
— Sí, en todos los casos ocurre, esto que ocurrirá ahora es como empezar el segundo tiempo del partido. Además, es un juego distinto al primero, porque el gobierno tiene la mayoría en el Congreso y eso le exige tomar control de la situación.
“Antes decía ‘bueno, no es mi culpa, es la Asamblea la que no nos deja’. Ahora ya no puede acudir a esa excusa. Además va a tener que escoger muy bien sus batallas políticas, porque aunque tenga mayoría, esa mayoría no es suficiente para algunas de las cosas que quiera hacer o que se proponga.
“La exigencia sobre el cumplimiento de lo propuesto es mayor. Lo cierto es que aquí le va a tocar al oficialismo, por un lado, conducir muy bien los asuntos de gobierno, porque es el actor que va a estar en el centro del debate, y al mismo tiempo a la oposición le va a tocar replantearse su rol, porque no tiene la mayoría ni formando una coalición”.
“Lo interesante en estas elecciones es que el aumento de la participación se dio en todo el territorio”
— Ronald Alfaro, CIEP

— Por ejemplo, la oposición no puede aprobar ningún proyecto de ley.
— No pueden nombrar un directorio legislativo, la presidencia... Aquí es donde las cosas en política siempre se ponen interesantes para ver cómo van a maniobrar en este nuevo escenario, cómo se van a reconfigurar los roles de cada uno de ellos.
“En la política siempre hay elementos distintos, novedosos, cambios, giros, ¡es tan común ver vuelta en U! Las circunstancias son las que van a definir el panorama.
“En 2016, en el Programa Estado de la Nación, publicamos un capítulo que se llamaba ‘El descontento en Costa Rica’. Las principales conclusiones de ese artículo es que había un sector de la población que descontento pero que no estaba unificado, no había un cemento que los uniera, no eran un actor político .
“Diez años después, estos resultados reflejan que ese grupo hoy está cohesionado alrededor del oficialismo. El oficialismo movilizó a partir de ese malestar, pero ahora el desafío es cómo moverse hacia algo, cómo corresponderles, cómo empujar hacia adelante pensando en el futuro, dejar de lado lo que le dio nacimiento a eso y moverse hacia algo más”.

— ¿Cómo se pueden interpretar las fragmentaciones, no solamente entre la costa y la GAM, sino incluso entre cantones cercanos? Basta con ver en el especial de nacion.com cómo votó la gente en Desamparados y Curridabat, cantones separados por 5 kilómetros.
— Una de las mayores diferencias o de las mayores brechas en el comportamiento político es la territorial. Para entender un resultado como el del domingo hay que ir a mirar los territorios, las provincias, los cantones, los distritos.
“En Costa Rica esta brecha entre urbano y rural se ha ido acentuando más y es más determinante. Los resultados revelan que el oficialismo triunfó en cantones de menor desarrollo social, en las costas, la periferia. Mientras, a Álvaro Ramos y Liberación le fue mejor en cantones urbanos, en el área metropolitana.
“Eso mismo ocurre cuando uno habla de microterritorios, por ejemplo, dentro de un mismo municipio. En Tibás, si uno revisa cómo vota San Juan, el distrito cabecera, es muy diferente a cómo vota León XIII. A nivel de distritos pasa lo mismo. Eso nos permite comprender muy bien las dinámicas”.
“El oficialismo movilizó a partir del malestar, pero ahora el desafío es cómo moverse hacia algo, cómo corresponderles, cómo empujar hacia adelante pensando en el futuro”
— Ronald Alfaro, CIEP
— Hace 8 años estábamos en una segunda ronda con dos partidos. Hoy uno de ellos no tiene representación en el Congreso (PAC), y el otro no lo tendrá a partir de mayo (Nueva República). ¿Lo único estable en la política es el cambio?
Por supuesto, la política es muy cambiante, cuando uno cree que ya entendió qué había pasado, se da cuenta que hay algo más.
“Es como cuando uno se monta a una montaña rusa y no puede enfocar la vista en un punto porque todo se va moviendo, todo cambia, a veces sube, a veces baja. En fin, es una sensación de vértigo. La política es así, y va a seguir siendo así, pero tenemos que tener buenos instrumentos para capturar qué es lo que está ocurriendo en cada momento y cómo explicarlo”.

