Fabrizzio Berrocal. 7 diciembre
Foto: AFP.
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Su nombre y su marca son leyenda en la industria de la moda.

Hubert Taffin de Givenchy nació un 21 de febrero de 1927 en Beauvais, un pequeño pueblo francés. Fue uno de los diseñadores de moda más emblemáticos de la época dorada francesa, y padre de la marca Givenchy. Nacido en el seno de una familia aristócrata, sus padres deseaban que él fuera abogado pero lo suyo era la moda, así que se trasladó a París, donde trabajó y estudió para grandes marcas de moda de la época como Robert Piguet, Lucien Lelong y hasta de la mismísima Elsa Schiaparelli.

Al cabo de unos pocos años en 1952, abre su propio atelier y tres o cuatro años más tarde conoce a Cristóbal Balenciaga, un gran amigo del que se declararía un absoluto admirador y fuente de inspiración.

Hubert de Givenchy entendió la costura como muy pocos y siempre se caracterizó por ese súmmum de la elegancia. Creador de la blusa Bettina (inspirado en Bettina Graziani, la precursora de las supermodelos), su trabajo siempre reflejó pureza, elegancia, inspiración arquitectónica y mucha feminidad.

Fue el pionero y creador del prêt-à-porter y el emprendedor que diversificó el negocio en los años 70, al crear una colección masculina, la línea Givenchy Sport, accesorios, joyería, perfumes y hogar, amén de una red de tiendas por todo el mundo.

Hubert también será recordado por sus musas, entre la que destaca la gran actriz Audrey Hepburn, quien sería su amiga incondicional por más de 40 años.

“Creo que mi talento ha sido otorgado por Dios. Le pido mucho al Señor. Pero también le estoy muy agradecido. Soy muy Creyente".

Su relación era tan fuerte que Hepburn no sería el mito de la moda y estilo que es hoy en día sin Givenchy.

Givenchy logró convertir la moda en algo más que una simple prenda, y sus colecciones fueron vistas como una verdadera obra de arte.

El autor es diseñador de modas.