Leonora Jiménez. 6 diciembre
Foto: Melissa Fernández.
Foto: Melissa Fernández.

¿Cómo se le dice adiós a un genio?

Aún recuerdo cuando Daniel Moreira, con apenas 20 años y recién llegado desde Estados Unidos, llegó por primera vez a mi oficina. Venía cargando un fólder lleno de panfletos de dibujos de vestidos, lleno de telas, colores y texturas.

Recuerdo como si fuera ayer su rostro, sus enormes ojos verdes llenos de expectativa y de madurez. Era un muchacho pero ya parecía un hombre viejo; a muchos diseñadores les toma años encontrar su estilo, él siempre lo tuvo claro, siempre supo quien era y lo que quería hacer. Se sentó frente a mi escritorio y me dijo que quería ser el mejor diseñador de este país, así de claro. Lo miré con sorpresa ante tal afirmación pero su seguridad en si mismo y en su talento era intoxicante. Para el momento en el que terminó la reunión, yo también creí que nadie mas sería como él.

Mi historia es probablemente la de casi todos los que lo conocimos; la pasión de Daniel era contagiosa. Su infinito talento y capacidad para convertir a cualquier mujer en una musa… su musa. No importaba su edad o su talla, él nos convertía en princesas contemporáneas con vestidos de chifón, plumas, lentejuelas, encaje y corsé, por que si… para Dani la belleza estaba en lo excesivo.

Daniel fue sin duda el mejor en su estilo y su fugaz trayectoria en términos de tiempo, no corresponde con el enorme legado que deja detrás. Lo vimos brillar en Fashion Week, abrir su atelier, vestir a las Miss Costa Rica, hacer sus shows en solitario, reinventarse…

Daniel Moreira era inspiración. Su cúmulo de talento y pasión son la razón por la que muchos amamos la moda, por la que muchos creemos en ella y la vemos al igual que él: como una forma de arte, de expresión y de vida.

“Yo vendo felicidad y confianza a una mujer. He convencido a una muchacha introvertida e insegura de ponerse un vestido extravagante de colores brillantes y la he visto llorar diciendo que nunca se había sentido tan hermosa”

Daniel Moreira celebró su vida cada día mediante la creación de piezas que eran como él: excesivas, hermosas, llenas de matices, complejas e imposibles de olvidar. Él era como su arte: único e irrepetible.

La autora es empresaria y directora del Mercedes Benz Fashion Week.