Revista Dominical

Nominamos el swing criollo como patrimonio de Unesco cuando quedan pocos salones de baile: ¿Qué garantiza que resistirá?

El swing criollo se convirtió en razón de orgullo y ahora está en fila para una eventual declaratoria de Unesco; pero en tanta promoción estatal, los bailarines de antaño temen que se distorsione su esencia.

¡EXCLUSIVAS DE LA REVISTA DOMINICAL!
¡EXCLUSIVAS DE LA REVISTA DOMINICAL! Cortesía
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Decenas de personas se conglomeran para bailar swing criollo en espacios públicos de San José. (Cortesía/Mariana Rojas Fonseca)

La cumbia que brotaba de los parlantes detuvo a un señor en la plaza de la Democracia. A lo mejor hubiese seguido de largo cualquier otra noche, pero ahora tenía al frente a unas parejas que lanzaban y recogían el pie izquierdo, para que el derecho imitara el movimiento, brincando al son del swing criollo.

En los últimos lustros, este baile ha ganado tracción: superó el “veto” de los salones que lo consideraban “pachuco”, tuvo su apogeo en la televisión local y Costa Rica lo declaró patrimonio cultural inmaterial, lo que encamina a una eventual declaratoria de la Unesco.

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