Jorge Arturo Mora. 21 febrero
El frío es inminente en el punto más alto del Cerro Ena, que goza de una altura de 3126 msn. Foto: Alonso Tenorio.
El frío es inminente en el punto más alto del Cerro Ena, que goza de una altura de 3126 msn. Foto: Alonso Tenorio.

A Alonso Tenorio no lo llaman “El Oso” en vano. Es lo suficientemente grande, no solo para notar su presencia cuando entra a una habitación, sino también para caminar a cielo abierto como un robusto mamífero que puede sobrevivir en la selva.

Por eso cuando Alonso dice que la experiencia del Cerro Ena es “mayúscula” se le debe prestar atención. Él es un devorador de montañas de paso sólido, de esos de quienes se escucha su zapato al pisar la tierra mojada.

(Video) Descubra el Cerro Ena

Desde hace unos treinta años, “El Oso” sube cualquier cerro que se le ponga al frente. Por su profesión como fotoperiodista, ha retratado paisajes de colinas, atardeceres, noches estrelladas y pastos inmensos que topa en cada una de sus aventuras.

El Cerro Chirripó, por ejemplo –punto más alto del país– lo ha escalado y fotografiado todos los años desde sus veintes (en una ocasión subió 12 veces en un año). Es una afición que dejará hasta que el cuerpo se lo indique.

El espectacular paisaje que se mira desde la cima del Cerro Ena es inigualable. Foto: Alonso Tenorio
El espectacular paisaje que se mira desde la cima del Cerro Ena es inigualable. Foto: Alonso Tenorio

Eso sí: hace dos años que Alonso tocó la cima del Ena y no pudo sacar la experiencia de su cabeza. Con rapidez, colocó al Ena en su podio de aventuras montañescas.

En el sector llamado Paso Indio se encuentran rocas ubicadas de norte a sur. Se dice que estas piedras fueron acomodadas por los pueblos indígenas que habitaron este sitio. Foto: Alonso Tenorio.
En el sector llamado Paso Indio se encuentran rocas ubicadas de norte a sur. Se dice que estas piedras fueron acomodadas por los pueblos indígenas que habitaron este sitio. Foto: Alonso Tenorio.

En diciembre pasado, “El Oso” volvió a animarse a subir al Ena y su testimonio es el esperado. “Hay una energía especial ahí”, dice.

Al lado del colosal Cerro Chirripó ha surgido una atracción natural que le hace frente, cada año, a unas 500 personas que se desviven por aire impoluto, colinas intermitentes y paisajes bondadosos.

Esas experiencias se sienten desde el Cerro Ena, ubicado en San Jerónimo de Pérez Zeledón, dentro del Área de Conservación La Amistad, entre el Parque Nacional Chirripó y el Parque Internacional La Amistad.

Detrás de la neblina se esconde el Cerro Chirripó, que se encuentra contiguo al Ena. Foto: Alonso Tenorio.
Detrás de la neblina se esconde el Cerro Chirripó, que se encuentra contiguo al Ena. Foto: Alonso Tenorio.

Con una nada despreciable altitud de 3.126 metros sobre el nivel del mar, el Cerro Ena ofrece todas las características obligatorias que exige una travesía en la montaña: rastros de animales, variedad de flora, miradas al mundo que solo pueden sentirse desde una gran altura…

En el 2007, la concreción del turismo rural en esta zona se logró gracias a Aturena, cuyas siglas significan Asociación de Turismo del Cerro Ena. Esta agrupación se encarga de asegurar la ruta de ascenso con la protección adecuada del medio ambiente. Si hay que llevar carga pesada, por ejemplo, se sube al hombro y no a caballo, distinto a otras rutas de montañismo que utilizan animales de carga que maltratan el terreno.

Luis Elizondo (izquierda) y Alexis Quirós son dos de los fundadores de la asociación a cargo de las rutas turísticas al Cerro Ena. Foto: Alonso Tenorio.
Luis Elizondo (izquierda) y Alexis Quirós son dos de los fundadores de la asociación a cargo de las rutas turísticas al Cerro Ena. Foto: Alonso Tenorio.

Don Luis Elizondo es uno de los fundadores de esta asociación. Además, este señor es uno de los guías para escalar el cerro, lo cual también significa convertirse en cocinero en el rústico albergue que se encuentra cerca de la cima.

De 62 años, casado y con cuatro hijos, don Luis es el único de su familia que se dedica al turismo rural, aunque espera que sus hijas, algún día, lleguen a memorizar la ruta de montaña que le llena sus días.

Como parte de los procesos turísticos del Cerro Ena, desde hace cuatro años se realiza ahí una carrera de alta montaña. Este año se hará a finales de marzo.
Un rastro de una danta en lel camino de ascenso hacia el punto más alto. Foto: Alonso Tenorio.
Un rastro de una danta en lel camino de ascenso hacia el punto más alto. Foto: Alonso Tenorio.

Antes de los años ochenta, don Luis vivía en La Piedra de Buena Vista de Pérez Zeledón, donde su día a día se basaba en sembrar cubaces, frijoles y hortalizas, un oficio que no siempre rendía financieramente.

“Porque, por ejemplo, una vez quisimos hacer un repollo orgánico que era muy grande. Llegábamos a las ferias y a la gente le daba miedo al verlo tan grande y no se podía vender. Era el repollito pequeño el que vendía”, dice don Luis, como lamentándose de aquellos intentos.

La cabaña de madera del cerro fue reconstruida después de un incendio que afectó la zona. Adentro se pueden acomodar unas 30 personas. Foto: Alonso Tenorio
La cabaña de madera del cerro fue reconstruida después de un incendio que afectó la zona. Adentro se pueden acomodar unas 30 personas. Foto: Alonso Tenorio

Hace cuarenta años que se mudó a San Jerónimo de Pérez Zeledón, una tierra que recuerda marcada únicamente por dos casas. “Eran dos vecinos. Uno se veía al otro y listo”, rememora.

“Ahora la cosa es distinta. El pueblo es grande y las familias se benefician del turismo. A la gente le agrada un turismo en el que es recibida por la misma gente del pueblo”, cuenta don Luis. “Desde el transportista, el guía, hasta el pulpero”.

“Es parte de lo bonito. Saber que uno está comiendo su misma comida, que está pasando la experiencia diaria de ellos, con su calidez y su amabilidad. Saber que eso les pertenece y lo comparten con uno”, agrega Alonso sobre sus experiencias en el Ena.

Los humedales conocidos como turberas son uno de los puntos de mayor atracción para los turistas. Foto: Alonso Tenorio.
Los humedales conocidos como turberas son uno de los puntos de mayor atracción para los turistas. Foto: Alonso Tenorio.

Al atestiguar todas las aventuras vividas en este terreno, don Luis tiene muy claro la fascinación que provoca un rasgo característico del lugar: las turberas.

Este es uno de los principales atractivos para los visitantes, pues es un tipo de humedal que ha acumulado material orgánico. Su belleza no pasa de lejos.

Aún así, don Luis afirma que hay mucho más por disfrutar en el Cerro Ena.

“El tipo de vegetación, los rastros de dantas que se descubren… Tuve la dicha de venir con un grupo de botánicos que reconocieron plantas endémicas, y a la gente eso le encanta. Cuando Dios mandó a tirar la semilla, aquí cayó”, dice entre risas.

Luis Elizondo se dedica al turismo desde los años ochenta. Ha sido esencial para el auge del Cerro Ena. Foto: Alonso Tenorio
Luis Elizondo se dedica al turismo desde los años ochenta. Ha sido esencial para el auge del Cerro Ena. Foto: Alonso Tenorio

Don Alexis Quirós, el presidente de la asociación, confirma que esta experiencia resulta atrapante porque el grupo que sube es el único que toma provecho de todo el paisaje. “Es una experiencia porque en un día solo un grupo sube. Es como estar en familia en una aventura y emprender un viaje. Es más personalizado”, afirma.

En el recorrido hacia el punto más alto del Cerro Ena se pueden encontrar unas 400 turberas. La altitud máxima del terreno alcanza los 3.126 metros sobre el nivel del mar.
Presente tranquilo
El perro Oso es uno de los infaltables en los recorridos. Desde cachorro sube el cerro. Foto: Alonso Tenorio.
El perro Oso es uno de los infaltables en los recorridos. Desde cachorro sube el cerro. Foto: Alonso Tenorio.

Tras estos años, los fundadores viven con tranquilidad el día a día. Hay temporadas altas y bajas, pero siempre fascinantes, sin importar si sea verano o invierno.

“Es un camino en el que pareciera siempre estarás abrigado por la naturaleza”, dice Alexis.

Don Luis, por su parte, nunca sube solo, pero si algún día le faltara un turista como compañía tiene a un amigo infaltable.

San Jerónimo de Pérez Zeledón encuentra su principales punto turístico en el montañismo. Foto: Alonso Tenorio.
San Jerónimo de Pérez Zeledón encuentra su principales punto turístico en el montañismo. Foto: Alonso Tenorio.

Se trata de Oso (no, no Alonso), su perro mestizo de 10 años de edad quien, desde los cuatro meses de nacido, corre el ascenso hacia el Ena.

“Oso te raya mientras subís, se para en una piedra y te ve con la lengua afuera. Es pequeñito, pero bien entrenado por don Luis”, cuenta Alonso.

“Es parte de una experiencia completa”, dice don Luis.

“Nosotros queremos que se sienta auténtico, que venga mucha gente y aproveche”, manifiesta Alexis, “porque los que vienen siempre regresan”.

Si desea visitar el Cerro Ena puede contactar a ATURENA por medio del correo electrónico info@sanjeronimochirripo.com, o bien, llamando al 8374-3443 o al 8311-4808. Para más información puede entrar al sitio web sanjeronimochirripo.com.