Revista Dominical

Hernán Jiménez, en pedazos

Es, quizá, la persona conocida más desconocida de Costa Rica. El actor, cineasta y ‘standapero’, es todo un figurón en el país, pero ¿de dónde salió este enigmático ermitaño que se enfrenta a multitudes al tiempo que descorre sus propias inseguridades y picos de felicidad? La forma en que ha ido logrando sus retos es tan fascinante como aterradora. Como una analogía de la vida misma. Esta es su historia.

Hernán Jiménez 2
Hernán Jiménez 2
Hernán recién cumplió 38 años. Los celebró en una isla casi desierta, sin Internet y con 10 de sus mejores amigos. Foto Roberto Delgado/Para Revista Dominical

Son las 10 de la mañana de un inofensivo lunes, par de semanas atrás, cuando Hernán Jiménez García acude puntual al área de jardín de un café en Barrio Escalante, para una conversa kilométrica. Luce sorprendentemente relajado, sin ojeras, rejuvenecido y con la piel del rostro humectada y sin surcos. Apenas 12 horas antes, esta criatura terminó una frenética maratón de 35 presentaciones, en cinco semanas, con la asistencia de unas 63 mil personas, y ya al cierre, el fin de semana anterior a nuestro encuentro, tuvo hasta doble show diario en el Melico Salazar. Lo veo tan fresquito y relajado, a pesar de que sé que una tanda de funciones de su calibre y duración habría dejado hecho trizas a cualquiera, que le espeto con el efusivo abrazo: “¡Diay hueón, pasó toda la noche con la jacha envuelta en baba de caracol, qué brutooo, se ve como si viniera de vacaciones por el Caribe”.

Nos fundimos en cariño y risas, somos amigos desde hace unos 11 años pero, aún así, hasta ese día que me propuse hacerle una entrevista a profundidad por cuenta de su exitoso último monólogo Se despichó Tere y de su gigantesco próximo proyecto a estrenarse, la película Elsewhere, en la que dirige a verdaderas vacas sagradas de Hollywood, me percaté de que, a pesar de lo mucho que sé de él, quizá era más lo que no sabía.

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