¿Cómo vive uno de los principales narrador de ESPN el caos, el éxtasis y las sorpresas del Mundial 2026? Conversamos con Fernando Palomo para comprender cómo se mueve la vida profesional cuando llega la Copa del Mundo, el mayor torneo del fútbol que le exige a diario.
Narrar un partido de fútbol es un ejercicio condenado a la incertidumbre. A diferencia de un actor, que conoce el libreto; o de un músico, que sabe cuándo llegará el siguiente compás, el narrador trabaja sobre un territorio que se escribe mientras sucede. No sabe cuándo llegará el gol, si llegará, ni qué palabras tendrá que encontrar cuando el estadio entero se convierta en un solo grito en el Mundial 2026. Pero eso es justo lo que le encanta a Fernando Palomo, narrador insigne de ESPN y del relato futbolero en español.
Fernando Palomo lleva más de un cuarto de siglo enfrentándose a esa incertidumbre. En el 2000 llegó a ESPN para presentar SportsCenter en América Latina, pero antes había comenzado su carrera en Canal 4 de El Salvador, donde comentó toda clase de disciplinas deportivas.
Quizá por eso nunca ha mirado el fútbol como un universo aislado. Antes de convertirse en una de las voces más reconocibles de las transmisiones deportivas en español, también fue atleta: integró la selección salvadoreña de atletismo e incluso obtuvo el récord salvadoreño de lanzamiento de jabalina, una disciplina donde, curiosamente, también todo depende de acertar en el momento exacto.
Desde entonces ha relatado Mundiales, finales de Copa del Mundo, Juegos Olímpicos y algunos de los partidos más importantes de las últimas décadas. Ha visto cambiar el fútbol de formato, de velocidad, de dueños y de pantallas.
En conversación con La Nación, reflexiona sobre un oficio que exige improvisar sin perder elegancia y rigurosidad.
—Cuando terminó de narrar los primeros partidos de este mundial, ¿qué fue lo primero que pensó? ¿Que seguía siendo el mismo Mundial o que estamos frente a algo completamente distinto? Lo digo por la cantidad de equipos, las pausas de hidratación, la comercialización...
—Cada Mundial tiene características singulares que, desde la víspera, lo hacen único e irrepetible. Muchas de esas características tienen que ver con asuntos geopolíticos, con la organización, con las particularidades de las candidaturas o de las sedes.
“El hecho de que este se juegue en tres países ya lo convierte en un Mundial diferente, incluso antes de que empiece a rodar la pelota. Pero, una vez que el balón se mueve, te das cuenta de que el fútbol, como alguna vez me dijo el periodista español Santiago Segurola, el fútbol siempre encontrará maneras de salir adelante, incluso en los escenarios más apocalípticos.
“Y, de nuevo, cuando parece que el fútbol va a sucumbir ante el fantasma de la comercialización o de la exagerada búsqueda de recursos para enriquecer la industria, ahí te das cuenta de que el fútbol sigue siendo fútbol: mandan la pelota y los jugadores”.

—Después de tantos años de trayectoria y de haber narrado algunos de los momentos más importantes del fútbol, ¿cómo siente que ha evolucionado usted como narrador? ¿Qué ha cambiado en la forma en que vive y cuenta un partido?
—No ha cambiado la forma en que vivo el fútbol ni los partidos. Sigo teniendo la misma emoción que el primer día. Es más, creo que hoy los vivo con mayor emoción, porque logro disfrutarlos un poco más.
“Antes, quizá, los nervios y la tensión ocupaban un espacio muy importante de ese momento. Ahora los disfruto más porque la experiencia me ha dado seguridad.
“Después de eso, uno siempre evoluciona. No soy el mismo narrador que era cuando empecé, porque conozco mucho más y he aprendido mucho más. También he aprendido a entregarle a la audiencia lo que la audiencia pide o reclama.
“Los partidos no son como los quiero hacer yo; son como los quiere vivir la audiencia. A ellos nos debemos. En ese sentido, creo que he alcanzado una madurez que me permite ofrecerles un mejor resultado”.

—A su criterio, ¿qué hace que una narración de gol sea memorable? ¿Qué debe hacer el narrador para tocar las fibras de su audiencia?
—Lo más importante para un narrador es no arruinar, con el componente del audio, la experiencia visual que tienen los televidentes. Hay que tratar de acompañar esa imagen de la mejor manera.
“Eso significa no caer en superlativos innecesarios, entender la verdadera dimensión del gol y utilizar las palabras precisas para vestir ese momento de la mejor forma.
“El narrador nunca puede convertirse en más protagonista que quien realmente lo es: el futbolista”.
—¿Le preocupa que el ritmo acelerado de las transmisiones deje cada vez menos espacio para una narración más elaborada y con mayor riqueza del lenguaje?
—Es la realidad del juego. Por eso creo que hay un partido alrededor del partido: los minutos previos y posteriores, que son los espacios para elaborar conceptos y contar historias.
“Mientras mejor dinámica tenga un partido, mejor para un relator. Es más emocionante y deja los espacios justos para contar algo realmente relevante. Y lo verdaderamente importante siempre encuentra su lugar en los tiempos que da el fútbol.
“A mí me encantan los partidos dinámicos, con muchísima movilidad y acciones. Los prefiero antes que aquellos en los que hay demasiado tiempo para ampliar historias simplemente porque el juego va lento”.
—¿Es la narración deportiva un género periodístico?
—Yo creería que sí. Me parece interesante pensarlo de esa manera.
“Creo que sí, en tanto se cuentan noticias, se elaboran historias, se contextualizan momentos y todo eso debe desarrollarse de una manera ordenada y lógica, acompañando las imágenes.
“Las imágenes con las que se acompaña un relato son las mismas que pueden acompañar una pieza periodística o una nota escrita en un periódico.
“Sí creo que existe un componente periodístico muy importante en el relato deportivo. Por lo menos, debería ser parte de la responsabilidad de quienes nos dedicamos a esto”.
—¿Cuáles son los momentos deportivos que ha narrado que más lo llenan de orgullo o que más emoción le han dado?
—La verdad es que me llenan más de emoción que de orgullo.
“Me emociona haber tenido la oportunidad de estar en finales de Copas del Mundo, Juegos Olímpicos, ceremonias inaugurales, grandes competiciones y partidos muy importantes.
“También me genera orgullo haber recorrido el camino que recorrí para llegar hasta ahí e ir coleccionando esos momentos. Cada uno de ellos ha sido mucho más grande de lo que alguna vez imaginé cuando empecé esta carrera.
“Cuando me detengo a pensar y reflexionar sobre ese recorrido, siento un orgullo muy grande”.
—¿Cómo mira el futuro de la narración deportiva ante la inteligencia artificial y las nuevas plataformas?
—Creo que la inteligencia artificial siempre va a necesitar un componente humano para desarrollarse.
“Ha llegado para ayudarnos en muchos sentidos: para hacer mejor nuestro trabajo, encontrar mejores caminos o llegar más rápido a resultados de investigación que nos permitan ofrecerle mejor información a la audiencia.
“Pero siempre hará falta la curiosidad humana para nutrir esas búsquedas.
“Me parece que lo que debemos hacer es abrazar la inteligencia artificial, no temerle.
“Es cierto que, para un narrador, existe el riesgo de la suplantación de identidad mediante voces generadas por inteligencia artificial. Ese es un peligro real. Pero, precisamente por eso, debemos conocer la tecnología y prepararnos lo suficiente para protegernos de esos riesgos”.
