Roberto Artavia habla de Saprissa con la memoria de un aficionado y el lenguaje de un estratega. Recuerda cuando jugaba mejengas en el Parque Francia con Alexandre Guimarães y cuando soñaba, como cualquier niño morado, con ver campeón a su equipo.
Hoy, a sus 67 años, ese aficionado ocupa la silla más importante del club. En esta conversación concedida con motivo del 91.º aniversario saprissista, repasa su historia con la institución, responde sobre la barra de la Ultra, cuestiona decisiones de la Fedefútbol, habla de Osael Maroto y explica cuál es el Saprissa que quiere construir.
—¿Qué significa ser presidente en este 91.º aniversario?
—Es ratificar un sentido de pertenencia que siempre he tenido y que a partir, yo diría, de 2011, he podido venir ejerciendo en pedacitos, con asesorías, como miembro de la directiva de la Fundación y ahora con esta posibilidad.
”Saprissa es una de las marcas más importantes de este país, el equipo líder en este país y posiblemente en la industria centroamericana del fútbol. Y ahora me paran en las calles, me vienen a hablar en los restaurantes, me piden fotos, autógrafos, cosas que jamás me habían pasado".
—Me dice que desde niño tiene esa relación con el equipo. ¿Cuáles son sus memorias más apreciadas en relación con Saprissa?
—Mejengueaba en el Parque Francia y jugaba con Guimarães, Ronald Herrera y Daniel Bolaños. O sea, no era la mejenga promedio; era una mejenga de muy alto nivel.
”Éramos compañeros en el colegio Saint Francis, donde ganamos un campeonato intercolegial de fútbol, en ese tiempo en que esos campeonatos se hacían recurrentemente y muy bien organizados.
”Después me fui a estudiar a la universidad en Estados Unidos y participé en el equipo de fútbol hasta que, al final del primer año, sufrí una seria lesión en la rodilla. Tengo una prótesis en la rodilla izquierda como consecuencia de eso. De hecho, he pasado más de dos años de mi vida en muletas como consecuencia de las lesiones de la rodilla.
”Dejando eso de lado, íbamos al estadio con recurrencia. Para mí, un domingo cuando tenía ocho, diez, once años, era misa a las 8:30, estadio a las 10:45, almuerzo donde la abuela y tanda de tres en el Rex, el Palace o el Raventós.
”Estudié en la Buenaventura Corrales y ahí mejengueábamos con cajitas de chocolate rellenas de papel porque no nos dejaban usar bola para no quebrar las ventanas. Y mejengueábamos todos los recreos pensando que éramos del Saprissa.
“Así ha sido siempre mi afición (...). A mí me llegó la noticia del hexacampeonato en Alejandría, Egipto. Yo andaba trabajando y mi papá me mandaba todas las secciones deportivas de los lunes. Llegué a la oficina del puerto, ahí estaba el correo, abrí el rollo y salía ‘Hexacampeonato’.
“De hecho, la foto era una foto de La Nación donde decía: ‘Real Madrid en España, Saprissa en Costa Rica: seis veces campeón’.
“Ahora, tengo un momento que atesoro aunque algunos lo van a devaluar. Este año ganamos el Torneo de Copa. Los jugadores me invitaron a sentarme con ellos para la foto, ahí bajo el arco de celebración de la Unafut. Y esa foto la voy a enmarcar”.
—Muchos dicen que ya el fútbol no es como antes. ¿Qué piensa usted sobre el estado del fútbol en Costa Rica?
—Definitivamente han pasado cosas muy buenas y cosas que hay que aprender a manejar.
”Te voy a mencionar dos que eran jóvenes cuando yo mismo era joven: Yuba Paniagua y Hernán Morales. Dos figuras emblemáticas de Saprissa que terminaron, curiosamente, en otros equipos. Pero en aquel momento eran jugadores, voy a decir, casi semi-amateurs por el entorno, porque si bien es cierto le dedicaban su vida al fútbol y su calidad era enorme, la pura y limpia verdad es que era un fútbol mucho más sencillo.
”Los uniformes, las canchas, los tacos... Todo era incipiente. Lo que pasa es que el fútbol, conforme fuimos avanzando en el tiempo, la gente se dio cuenta de que no solo era un deporte, sino que era una industria de medios gigantesca.
”La parte más rica de la cadena de valor de una industria deportiva profesional hoy es todo lo que tiene que ver con medios, con transmisión, con generación de contenido en una forma masiva y ahora ni se diga con las redes sociales. Entonces, ese cambio hace que las expectativas cambien.
”Un muchacho costarricense de 19 años ya está pensando que a los 21 va a estar jugando en Noruega, Asia o la MLS (Major League Soccer de EE. UU.). Hernán y Yuba eran jugadores, para mí, de clase mundial, pero terminaron en Cartago y en Heredia; no terminaron en Europa o en la MLS.
”Esa expectativa y ese cambio en la dinámica internacional del fútbol hoy meten una dimensión que hace mucho más difícil el manejo de las planillas".
—Hay quienes quisieran un equipo conformado por ligas menores y otros piensan que el fútbol ahora es de ‘fichajes bomba’. ¿Cuál es su criterio?
—El tema de los ‘fichajes bomba’ es uno bien incómodo. Fijate que, si publico en Facebook que estuve en el Hogar de Ancianos Santiago Crespo representando a Saprissa, los comentarios son: ‘Bueno, ¿y cuándo va a anunciar el gran fichaje de este año?’.
”Por otro lado, te hablan de ver a los jóvenes jugando. Ahora hemos anunciado a jugadores de cantera que van a subir al primer equipo. Para mí eso es maravilloso.
”Ahora, para contestar la pregunta que me hiciste primero, yo no tengo la expectativa de que esos jugadores vayan a ser jugadores de Saprissa por diez años, porque ellos mismos tienen la expectativa de tener una oportunidad fuera del equipo y nosotros no se la vamos a truncar de ninguna forma. Entonces es un balance bien difícil.
”Necesitamos un equipo que gane campeonatos. Necesitamos una cantera que atraiga a los mejores y les dé oportunidades de crecimiento y exportación.
”Entonces, administrar hoy una planilla de Saprissa no es el Yuba Paniagua y Hernán Morales que sé que se van a quedar aquí. Son muchachos que nos ven como una plataforma de lanzamiento hacia otro nivel. Tenemos estrellas jóvenes, como Abraham Madriz o Barahona, que ya tienen el ojo de visores internacionales encima. Entonces, esto ya no es simplemente armar la mejor planilla e ir a jugar el campeonato.
”Pero, en esa complejidad, se maneja con un triple objetivo: satisfacer a una afición, promover una marca que tiene que ser fuerte para atraer los recursos que necesitamos y ser esa plataforma de lanzamiento".
—Acaba de decir que la administración es compleja. ¿Por qué usted decide ‘comerse esa bronca’?
—Bueno (risas), no siento que me estoy comiendo ninguna bronca, porque en realidad no hay. Lo que hay es una plataforma maravillosa.
”Saprissa es una marca con un poder de convocatoria gigante en este país, no solo a nivel de jugadores, sino a nivel comercial. Saprissa es el equipo más ganador con atracción mediática y de redes sociales como pocos.
”Acordate que cuando Beto Fernández y Ricardo Saprissa crearon este equipo, lo hicieron para crear una plataforma de proyección, de recreación, de sano entretenimiento y deporte para la juventud costarricense. Y eso es lo que yo aspiro.
”Si vos has visto algo de mi currículum, todo el mundo se enfoca en lo académico, pero yo pasé 16 años promoviendo organizaciones sociales para la sostenibilidad social y ambiental en toda América Latina. Es lo que de verdad me apasiona.
”Yo soy cofundador de la Fundación Saprissa, en el año 2012, porque precisamente ese poder de marca y de convocatoria de Saprissa tenía que empezar a usarse para proyectarse a nivel social.
”Aquí hay grupos como la Ultra, como Cultura Saprissa y yo diría que hasta los abonados, que tienen un sentido de pertenencia enorme con el equipo. Por eso es que cuando me exigen que haga esto o aquello, yo no me doy por ofendido ni por presionado. Lo entiendo exactamente como una clientela que es leal.
”¿Qué tal si te digo que la Ultra tiene un banco de alimentos, un banco de pañales, un banco de útiles, que celebra los cumpleaños de los niños de sus miembros...? Estamos hablando de unas 2.700 personas en comunidades vulnerables de este país.
”Bueno, ese poder de convocatoria, el poder desplegar esa fuerza con un sentido de pertenencia, para mí es la misión de Saprissa. Es lo que don Ricardo y don Beto esperaban".
—Aprovechando que toca el tema, ¿cómo plantea usted su relación con la Ultra?
—Cuando vos venís a este estadio, sea al clásico más clásico o al partido contra el equipo último de la tabla, el corazón de este estadio se concentra en esta gradería sur donde está la Ultra.
”Y para mí no solo son parte de nuestra afición; son parte de nuestro espectáculo, son parte de lo que el equipo le ofrece a todos los que pertenecemos a esto. Y ahí te das cuenta de que ahí hay ingenieros, arquitectos, doctores. Por supuesto también hay gente de comunidades muy vulnerables y con trabajos de cuello azul muy duros, pero todos comparten ese sentido de pertenencia a algo más grande que ellos: en este caso, Saprissa.
”Yo me reuní con los directores de todas las peñas y me cuentan de todo el bien que hacen en sus comunidades: una proyección social verdaderamente maravillosa que, sin embargo, cuando se habla de la Ultra en los medios nadie comenta. Y eso lo propicia ese sentido de pertenencia y esa unión que les da Saprissa.
”Ahora hablemos sobre los riesgos: fijate que a mí me han golpeado más en palco —y no es que me hayan pegado, sino que literalmente la gente se exalta, empieza a empujar cosas y demás— y me he golpeado más en palco que cuando vengo y me paro ahí con la Ultra un rato.
”Y es cierto que la Ultra en el pasado tuvo problemas saliendo del estadio de Alajuela, saliendo del estadio de Heredia, etcétera, pero te estoy hablando posiblemente de una década atrás, no recientemente.
”Y ellos mismos se encargaron de poner su código de conducta, su código de comportamiento, de sacar miembros cuando es necesario, cuando no se adhieren a esos códigos y a esa forma de operar. Sin embargo, se quedó la imagen anterior y, sobre todo, en Seguridad Pública.
”Tuvimos un incidente en el estadio de Puntarenas que casi nos cuesta, bueno, que posiblemente nos costó el campeonato porque nos dejó con jugadores por fuera y toda la situación que se creó, que fue totalmente creada por la Fuerza Pública.
”La Ultra lo que estaba (haciendo) era protegiendo de un conflicto entre dos personas a las mujeres y los niños que estaban ahí, pero la Policía llegó y se fue directo contra la Ultra, no contra los que estaban peleando.
”Todo esto que te estoy diciendo es con la clara intención de que la gente empiece a reevaluar lo que es la Ultra y lo que verdaderamente hace, en vez de tener una preconcepción, un prejuicio, y siempre suponer que si algo malo pasa en el estadio fueron ellos.
”La Ultra es un grupo social con un altísimo sentido de pertenencia, con una misión de proyectar y apoyar al equipo Saprissa para mantener la unión y, a través de eso, generar valor en sus comunidades".
—¿Qué valoración hace para que la gente vuelva a tener ese sentido de pertenencia, sobre todo las generaciones más jóvenes?
—Una parte de mi vida es hacer consultoría en grandes empresas y, precisamente, cuando uno ve a la generación Z como segmento, empezás a apelar a otros atributos y valores en los productos.
”Esa generación quiere encontrar en el estadio otro tipo de alimentos. Quiere encontrar facilidades de reciclaje. Quiere más respeto en el comportamiento de los jugadores.
”Para mí la Ultra, Cultura Saprissa, la relación con los abonados, con los socios y con la afición total ya no pasa solo por ganar la 41, que sé que es la parte más alta, sino por ganarla cumpliendo una serie de atributos y expectativas que ellos consideren relevantes.
”En la generación de mi padre, que ya falleció a los 98 años, el fútbol era esfuerzo. Porque él venía del fútbol de canchas con pelucones, con tacos de clavos, con uniformes que sudaban y con una bola que, cuando se mojaba, pesaba como un ladrillo.
”Vos ves ahora el Mundial con bolas totalmente sintéticas, con zapatos de lujo, con canchas de última tecnología, con uniformes que no pesan y que no sostienen la humedad. La bola es completamente impermeable a la influencia ambiental.
”Bueno, ese juego lo estamos empezando a jugar en Costa Rica. Ahora tendremos una cancha nueva híbrida, igual a las que se usan en el Mundial, igual a la del Real Madrid. Estamos invirtiendo en un gimnasio, no voy a decir de última tecnología, pero sí con todas las facilidades. Por primera vez, tendremos el mismo patrocinio para el equipo masculino y el femenino.
”Así, como los jugadores tienen condiciones tan buenas como las que acabo de mencionar, entonces esperamos que proyecten valores, comportamiento, esfuerzo, disciplina, trabajo en equipo y todos esos valores que son relevantes para una generación moderna".
—Hablando de valores, ¿qué reflexión hace usted sobre el problema de indisciplina actual en el fútbol costarricense?
—A ver, dejame hacerte un poquito de aritmética, solo para poner esto en perspectiva. Si suponemos que hay 26 jugadores en cada planilla de la Primera División y que hay 260 jugadores en el pastel y que cuatro han tenido problemas de disciplina, que yo diría son excesivos y un mal ejemplo, pues cuatro entre 260 es un número absolutamente insignificante. Es como 1,3 %.
”Entonces, cuando la gente dice: “Hay un gran problema de disciplina en el fútbol costarricense”, yo te diría: enseñame cualquier otra área del comportamiento humano donde solo el 1,3 % se esté desviando del comportamiento básico.
”Yo siento que hubo una indisciplina inaceptable en algunos elementos y, francamente, me gustó cómo lo manejó la Liga en la segunda instancia, no en la primera.
”Pero vos no dirías que porque un trabajador, qué sé yo, en un medio de comunicación o en una fábrica es vago y llega tomado, hay un gran problema de disciplina en la fuerza laboral costarricense.
”Estamos hablando de jóvenes que la gente tiende a endiosar, que la gente tiende a poner en un pedestal y algunos, obviamente, van a perder la perspectiva.
”Hay que estarles hablando constantemente, hay que guiarlos. Manejar una cantera y unas divisiones menores no es hacerlos fuertes, rápidos y que pateen bien o que muevan bien la bola. Es asegurarse de que reciban los valores, la disciplina y el respeto por la marca".
—¿Cómo le gustaría que fuera valorada su presidencia?
—Primero, tenemos que ganar campeonatos masculinos y campeonatos femeninos. Tenemos que tener una cantera que no solo alimente a nuestro equipo, que alimente al mercado nacional y que sea fuente de talento para otros equipos del torneo. Eso lo tenemos clarísimo.
”Queremos tener un gran éxito comercial y eso significa un estadio lleno, buenos patrocinadores, buenos anunciantes, gente que vea el poder de esta marca, el potencial de esta marca y la quiera usar como plataforma para alcanzar ellos mismos un mayor desempeño.
”Y además: impacto. Nosotros tenemos ahorita 41 academias con más o menos 4.200 niños. De esos, a Primera División llegarán tres, si acaso, en algún momento. Pero estamos transmitiéndoles estos valores.
”Nuestras academias no son para formar una élite deportiva. Son para formar niños integralmente, para que tengan una vida más completa, más sana, con mejores instancias de recreación. Entre comillas: menos Nintendo y más patio.
”Tenemos la Fundación, que tiene en este momento once academias de valores, que son diferentes de las academias deportivas.
”Este año vamos a estar lanzando desde la Fundación una instancia de fútbol callejero, que es algo maravilloso que se desarrolló en Paraguay y Argentina.
”De lo que se trata es de que, con las circunstancias que vivís, tengás una buena mejenga, pero con reglas del juego preacordadas entre grupos que son diferentes entre sí. Es un instrumento de cohesión social maravilloso".
—A veces personas como usted, con un currículum tan grande, pueden intimidar a algunas personas. ¿Cómo se ha sentido usted en esos términos?
—Pues como que no impresioné a nadie porque no me metieron en el Comité Ejecutivo donde supuestamente Saprissa tenía un puesto. Así que, por lo menos a los del Comité Ejecutivo y a los que votan para elegirlo, no les impresionó mucho mi currículum.
”Aquí es un poco incómodo lo que voy a decir, pero si vos hablás con la gente que me conoce a mí, te puedo enseñar fotos donde trabajé con un grupo de jóvenes con ciertos rasgos de violencia en La Carpio, haciendo una estrategia para conformar un emprendimiento de ellos, poniendo pizarras de papel pegadas en la pared de una pulpería y trabajando bajo el sol.
”Yo tengo la capacidad de comunicarme, de trabajar con ellos y de disfrutarlo. Igualito que he estado en reuniones de presidentes, estuve en una Cumbre Iberoamericana presentando el Índice de Progreso Social de América Latina. Y entre esos dos extremos me he sabido mover con muchísima flexibilidad.
”Por eso te digo que me incomoda decirlo, porque es medio arrogante también. He trabajado en organizaciones sociales en las condiciones más precarias que te podás imaginar y he trabajado en el Banco Mundial, en el Banco Interamericano de Desarrollo, fui rector del INCAE en diferentes momentos...
”Todo eso para decirte que yo, en el fútbol, espero no haber entrado demasiado con base en currículum, sino más bien por promover una visión que compartimos
”Donde tal vez soy más incómodo —y lo confieso— es en Unafut. Me parece que las decisiones, no es que no sean buenas decisiones en sí, o tal vez están muy restringidas en cuanto a las opciones que tienen, pero ciertamente hay decisiones a nivel de Unafut y de Fedefútbol donde yo digo: aquí sí falta estrategia, aquí sí falta una visión compartida, aquí sí falta que dejemos la rivalidad de lado y nos pongamos todos a empujar la carreta en la misma dirección.
”Pero sí tengo poca paciencia en esas instancias superiores porque creo que hay espacio para hacerlo mucho mejor y no se da. En el momento en que el ambiente se vuelve político y no centrado en el objetivo, entonces se pierde muchísima energía tratando de establecer poder, posición e influencia, en vez de centrarse en una meta común".
Yo a la Liga le quiero ganar 4-0 todos los partidos. Y a Heredia, a Cartago y a cualquiera. Pero ganarles en la cancha. Nunca a costa de una deslealtad.
—¿Qué estrategia prevé usted para ese juego que existe entre dirigencias y organizaciones?
—Mirá, yo te diría que tal vez la respuesta no es la que esperás: ninguna. Yo ofrecí transparencia y cercanía.
”Hoy en la mañana le escribí al presidente de Unafut, a Orlando Moreira, y a Osael Maroto porque creo que estamos cometiendo un error con el partido de la Supercopa, con la programación y la sede. Ya me escribieron con una explicación y ahí vamos a seguir la conversación.
”Pero lo que te quiero decir es que yo creo que los problemas hay que trabajarlos en conjunto y solucionarlos. Yo no tengo una relación de amistad cercana ni con Joseph Joseph, ni con don Leo Vargas, ni con Silvia Bolaños. Nos conocemos. Nos respetamos. Tampoco, por lo menos de mi parte, hay una rivalidad desleal. Y me atrevería a decir que en la mayoría de los casos es así.
”Sí he sentido, como vos decís, que de repente sale un filazo inesperado. Me han tratado de poner a pelear con Juan Carlos Rojas un montón de veces. Yo con Juan Carlos tengo una relación de amistad y respeto. Y la voy a mantener. Además tengo una relación de envidia (risas): Juan Carlos ganó once campeonatos. A mí me faltan por lo menos diez para decir que me le estoy acercando.
”Muy claramente, así como la política mal entendida desgasta energía y te impide avanzar hacia las metas, la rivalidad, cuando es destructiva y no sinérgica, también destruye. Yo a la Liga le quiero ganar 4-0 todos los partidos. Y a Heredia, a Cartago y a cualquiera. Pero ganarles en la cancha. Nunca a costa de una deslealtad, de mañas, de esconder la bola, de simular faltas, perdiendo tiempo. Y mucho menos cosas fuera de la cancha. Programar partidos sin las 72 horas de descanso, por ejemplo. Eso sí me parece competencia desleal.
—A nivel de instituciones, ¿cómo ve esa relación con los demás equipos y con la Federación?
—A nivel de instituciones yo te diría que la relación con todos es buena. Y por eso —y lo tengo que decir— me molestó tanto que me excluyeran de la Federación. No por no estar ahí. La verdad me hicieron un favor; el tiempo no me alcanza ya como estoy, menos con otra obligación.
”Pero el hecho es que cuando Osael llegó dijo: “quiero a los cuatro equipos grandes en la mesa”. Y hasta donde yo sé, Saprissa no se encogió en el último año.
”Y de un momento a otro ya no quería a los cuatro equipos grandes, con cualquier excusa: que en Horizonte Morado hay socios de la televisora, que hay conflicto de interés... Los conflictos de interés existen y se manejan. Si yo tengo un contrato o tengo socios que son de la televisora y se va a discutir eso, yo me retiro y no participo en la votación. Es lo que ocurre en cualquier junta directiva. Joseph Joseph, don Leo Vargas y Jafet Soto tienen contratos con la televisora, pero ellos sí están ahí.
”Entonces, ¿por qué ese conflicto de interés no pesa y el de Saprissa sí? Yo creo que, de alguna manera, lo que ellos querían era tener ahí una figura personal afín y no la representación del equipo grande. Bueno, se salieron con la suya. Y eso lo considero parte de esa competencia desleal. No de parte de Joseph, de don Leo o de Jafet específicamente, sino en general del ambiente futbolístico.
El hecho es que cuando Osael llegó dijo: “quiero a los cuatro equipos grandes en la mesa”. Y hasta donde yo sé, Saprissa no se encogió en el último año.
—¿Si tuviera una varita mágica, sería lo primero que cambiaría ese tipo de cosas?
—Si tuviera una varita mágica... bueno, de mí no van a encontrar deslealtad ni serruchada de piso. Lo que van a encontrar es transparencia en mi opinión. Y si eso les incomoda, que me llamen y lo podemos conversar. Osael ya me ha llamado un par de veces para decirme: “Roberto, no es así como lo estás interpretando”. Y yo le digo: “Vos fuiste el que dijo que quería cuatro equipos grandes y ahora hay tres. Entonces, ¿cuál es la contradicción?”.
”¿Nos perjudica en algo? No lo sé, porque la verdad es que no estoy ahí. Pero la pura y limpia verdad es que sí me gustaría estar porque siento que puedo colaborar y contribuir mucho a la visión de la Federación.
—En unos cinco años, ¿cómo le gustaría ver a Saprissa y al fútbol costarricense?
—Con la 46. Quisiera un Saprissa campeón, con una afición comprometida, un estadio más moderno, un mejor centro de entrenamiento y una situación financiera sólida que nos permita invertir en el primer equipo, las divisiones menores y la proyección social del club. También quiero una cantera que forme integralmente a los jugadores, alimente a nuestro equipo y exporte dos o tres futbolistas por año con buenos contratos.
En el fútbol nacional me gustaría un torneo de doce equipos mucho más competitivo, donde el campeonato no sea una disputa solo entre Saprissa, la Liga y Herediano. Un torneo fuerte beneficia a todos: mantiene la afición, los patrocinadores y el interés de los medios. Y, por supuesto, lo veo en la cola de un venado, pero con una Selección Nacional que vuelva a competir internacionalmente. Necesitamos que el fútbol nacional vuelva a inspirar.
