Revista Dominical

El ‘boom’ del bótox: ¿Solución preventiva o solo un lujo estético?

Lo que antes era un tratamiento para disimular arrugas, líneas de expresión y patas de gallo en gente ya entrada en años llama cada vez más a rostros jóvenes, exuberantes de colágeno, que no lo necesitan

En caso de que las personas no se reapliquen el bótox cada tres o seis meses, es probable que no obtengan resultados a largo plazo. Foto: Archivo LN.
En caso de que las personas no se reapliquen el bótox cada tres o seis meses, es probable que no obtengan resultados a largo plazo. Foto: Archivo LN.

Con la proliferación de Instagram, TikTok y otras redes sociales, la presión social por mantener una apariencia juvenil y perfecta es intensa. Múltiples celebridades y creadores de contenido, conocidos como influencers, comparten a diario sus experiencias al inyectarse toxina butolínica en sus caras, usualmente con la marca más famosa de todas: el bótox. Incluso, promueven su uso entre sus millones de seguidores, creando así una expectativa de que este es el único camino para mantener un aspecto juvenil.

Las promociones digitales de estos tratamientos estéticos también van en aumento, con ofertas desde los ¢10.000 o ¢20.000, muchas veces desde establecimientos con profesionales no capacitados. Esto incide en que las personas que frecuentan las plataformas digitales, en su mayoría adolescentes, se sientan atraídas a inyectarse la toxina con facilidad.

Mario Alberto Quesada Arce, cirujano plástico y presidente del Sindicato de Médicos Especialistas (Siname), aclaró que el principal efecto de esta toxina es la parálisis muscular. Esto significa que se impide temporalmente el movimiento en los músculos del entrecejo, la frente y alrededor de la nariz, lo que evita la formación de arrugas en la cara o las ablanda.

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