
Aviones militares y drones estadounidenses han incrementado sus operaciones de vigilancia alrededor de Cuba desde febrero, según un reporte publicado este sábado 23 de mayo por The Wall Street Journal (WSJ), el cual documentó más de 150 horas de vuelos de reconocimiento e inteligencia cerca de la isla.
De acuerdo con el periódico, las aeronaves han operado sobre aguas internacionales y han llegado a acercarse a unas 30 millas de la costa cubana, sin ingresar al espacio aéreo del país. Entre los equipos utilizados figuran drones MQ-4C Triton, aviones P-8A Poseidon de patrullaje marítimo y aeronaves RC-135 Rivet Joint, especializadas en inteligencia electrónica.

El aumento de vuelos ocurre en un contexto de tensiones políticas entre Washington y La Habana, así como de nuevas preocupaciones de seguridad planteadas por autoridades estadounidenses sobre la situación en la isla. El pasado 21 de mayo, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, aseguró que su país está enfocado en cambiar “el sistema de comunismo que existe hoy en Cuba”.
¿Qué significa, en términos prácticos, un aumento del monitoreo militar?
Especialistas en seguridad consultados por The Wall Street Journal explican sobre este escenario. “En este caso, los vuelos reportados parecen estar asociados principalmente con tareas de recopilación de inteligencia y observación. Ese tipo de operaciones puede incluir el monitoreo de señales electrónicas, movimientos marítimos y capacidades defensivas”, se lee en el reportaje.
Los drones MQ-4C Triton, por ejemplo, son utilizados para misiones de vigilancia prolongadas y reconocimiento marítimo. Las aeronaves RC-135 Rivet Joint tienen capacidad para recolectar señales electrónicas y comunicaciones, mientras que los P-8A Poseidon son empleados para patrullaje marítimo y reconocimiento.
Según el WSJ, parte de los vuelos mantuvieron activos sus transpondedores —los sistemas que transmiten ubicación—, lo que permitió rastrear segmentos de las operaciones mediante datos abiertos. Analistas citados por el medio señalaron que hacer visibles ciertos recorridos puede responder tanto a razones operativas, como la seguridad aérea, como a una intención de “querer ser vistos” a propósito.
El incremento de la vigilancia también coincide con preocupaciones expresadas por Washington sobre presuntas instalaciones de inteligencia en Cuba vinculadas con China y Rusia. Autoridades estadounidenses sostienen que dichos países podrían utilizarse para vigilancia electrónica y recopilación de información, afirmaciones que han sido rechazadas tanto por Cuba como por China y Rusia.
El tema tiene antecedentes históricos. Estados Unidos ha mantenido vigilancia aérea, marítima y satelital sobre Cuba durante décadas debido a la cercanía geográfica entre ambos países y al peso estratégico de la isla.
La información pública disponible hasta ahora describe operaciones de inteligencia y reconocimiento sobre aguas internacionales, sin reportes paralelos de movilizaciones extraordinarias de tropas o despliegues militares comparables a escenarios que han ocurrido previamente entre ambas naciones.
