Revista Dominical

ASMR o cuando los sonidos y los susurros se convierten en el ansiolítico de Internet

Desde el 2010 se popularizaron los videos con susurros e imágenes calmantes. Ahora, esta práctica ha mutado y se ha convertido en una especie de sesión terapéutica para bajar el estrés y conciliar el sueño

Un pedazo de papel aluminio se arruga despacio, el sonido llena los oídos y llega al cerebro. Una sensación de satisfacción recorre desde la nuca hasta la espalda. Se siente como un hormigueo que empieza en el cuello y termina en la cintura. Escalofríos. Satisfacción. Tranquilidad.

¿Le suena bien con solo imaginarlo? Pues si es así, usted es una de las personas que disfrutan de la Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma (ASMR, por sus siglas en inglés); una tendencia que llegó a Internet hace muchos años, pero que en tiempos recientes se ha convertido en una especie de ansiolítico virtual para aquellos quienes buscan la satisfacción por medio de los sonidos y las imágenes.

La moda ahora es ponerse los audífonos, subir al máximo el volumen del teléfono, de la computadora o de la tablet y descansar escuchando todo tipo de sonidos que, al menos en lo cotidiano, nos parecen comunes, pero que con los decibeles al máximo se convierten en un escape al estrés que a diario vivimos los seres humanos. La pandemia, por supuesto, ha venido a aumentar las búsquedas en sitios como YouTube o TikTok de estos relajantes (para unos, para otros no) videos elaborados por los ahora llamados ASMRtist, los gurús de estas producciones.

Intentemos con otro ejemplo. Use su imaginación o, mucho mejor, vea los videos que en la versión web de esta nota, le adjuntamos. ¿Le gusta que le susurren al oído? ¿Sí? Esa es otra de las especialidades de los ASMR. Una voz sutil le habla directamente, susurra palabras que lo tranquilizan, le dice que descanse, que es momento de liberar las tensiones y de dejarse llevar en un viaje sonoro protagonizado, quizá, por una lima pasando muy despacio por las uñas de una mujer.

Aquello de escuchar música clásica o sonidos de la naturaleza para descansar la mente y el cuerpo antes de dormir, quedó en el pasado. Con el pasar del tiempo, Internet se convirtió en un espacio para buscar soluciones para todo y para nada; para cualquier cosa. Pero, ¿para calmar la ansiedad? La respuesta es sí y en los ASMR se comprueba porque hay para todos los gustos.

Fue en el 2010 cuando se empezó a escuchar públicamente el concepto de ASMR; desde entonces, existen videos de videos, desde los hechos de la manera más sencilla y casera posible, hasta aquellos que utilizan tecnología de punta para que los sonidos y los susurros de la voz se amplíen para satisfacer al oído y al cerebro.

Ha sido tanta la popularidad que han alcanzado estos videos que ya existen estudios al respecto, eso sí, no tan profundos como se quisiera, pero existen. Incluso, en la web se encuentra una página llamada ASMR University, en la que se recopilan textos informativos sobre la experiencia, las teorías al respecto y el arte de crear estas producciones.

La estimulación llega al cerebro por medio de la combinación de detonantes visuales, de cercanía y sonoros

En dicha página Craig Richard, fundador de la “universidad” (y profesor de fisiología en la Universidad de Shenandoah, en Virginia), afirma que el detonante del fenómeno es la oxitocina, la hormona que induce la sensación de relajación y confort; explica Univisión en un reportaje dedicado al ASMR.

“No todo el mundo parece experimentar el ASMR. Esto podría deberse a un complejo efecto de factores ambientales, como las influencias culturales, el estado psicológico del momento o las diferentes expectativas del contenido del ASMR”, dijo Richard en declaraciones a Newsweek, que replica Univisión.

“También podría tener una simple razón biológica; las personas que disfrutan del ASMR pueden tener diferencias en sus genes relacionados con la oxitocina, lo que resulta en una respuesta más fuerte a los desencadenantes del ASMR”, agregó en dicha entrevista.

El fundador de la ASMR University recordó en Newsweek que cuando era pequeño veía en la televisión al pintor estadounidense Bob Ross en su programa The Joy of Painting, aquel en el que el artista hacía sus obras de arte y en el que los pinceles sobre los lienzos producían un sonido relajante. ¿Le suena conocido? No vayamos muy largo con el ejemplo, algo similar sucede con el popular programa La magia del color, de Pedro Serech, y que por muchos años ha acompañado a los televidentes ticos.

¿Qué sucede?

Se dice que lo que provoca los ASMR es un masaje cerebral. También se ha hablado de un orgasmo cerebral; pero este término no le gustó mucho a los fans de esta práctica, porque la sexualizaba.

La estimulación llega al cerebro por medio de la combinación de detonantes visuales, de cercanía y sonoros; así las cosas, no solo el escuchar cómo se arruga o se corta una lámina de papel aluminio es excitante, sino ver cómo se hace.

Por lo general, los videos mantienen un estándar de producción. Los sonidos se realizan a partir del movimiento de ciertos objetos muy cerca del micrófono, también se provocan con golpes pequeños o los rasguños de las uñas sobre todo tipo de superficies; estos son los detonantes auditivos.

Los ASMRtist, en su gran mayoría, son mujeres, pero también los hombres tienen su buena cuota de participación. Ellos se encargan de crear una sensación de acercamiento con el público porque hablan de manera sigilosa, viendo directamente a la cámara, esto implica que el receptor se sienta a gusto porque les hablan con cariño y con palabras repetitivas.

Una de las teorías más fuertes con respecto al detonante de la cercanía, es que el receptor asocia esa manera de hablar y de dirigirse con cariño hacia él con el arrullo de las madres a los bebés.

La otra cara de la moneda de los fiebres del ASMR son los que padecen de misofonía, que es la poca tolerancia a ciertos sonidos, como el que hace la gente cuando come o cuando se golpean dos objetos de hierro.

Además, se destaca que la mayoría de los mensajes que los creadores le envían a sus receptores son positivos.

“Quienes hacen videos ASMR brindan un servicio más allá de provocar el hormigueo. Están haciendo un trabajo emocional. Los videos están diseñados por expertos para relajarse y calmar. Además de tocar cosas con las uñas, los ASMR susurran serios mensajes de apoyo emocional: ‘Estoy aquí para escuchar tus preocupaciones y ayudarte a relajarte’, o incluso un simple: ‘Te amo, te amo tanto’”, escribió la autora Julie Beck en su reportaje El trabajo emocional del ASMR , que The New York Times utilizó como fuente para un estudio que publicó en 2019.

Por otra parte, los movimientos que producen los sonidos son lentos, algo casi hipnótico, que se extiende al menos durante 20 minutos (que es el tiempo mínimo que por lo general se presentan en estos videos). Esa repetición de las acciones -como cepillarse el cabello- explota también esa sensación de relajamiento y tiene que ver con el detonante visual.

De acuerdo con el periódico El Universal, de México, un estudio realizado por psicólogos de la Universidad de Swansea (Reino Unido) concluyó que el ASMR proveía de un alivio temporal para quienes sufrían de depresión. “Muchos individuos lo usan conscientemente con ese propósito, muchos reportaron que incluso sin las sensaciones de hormigueo, sentían que su ánimo y los síntomas de dolor mejoraban”, afirmaba dicha investigación.

Es así como el ASMR se relaciona directamente con el bienestar.

Explotación

El registro que se tiene del primer video ASMR data de marzo del 2009. Titulado Whisper 1 - hello!, se trata simplemente de una mujer hablando en voz muy baja y diciendo que iba a grabar audios de ella susurrando porque le encantaba que la gente le hablara así.

Poco tiempo después, en grupos de redes sociales como Facebook, había personas hablando de esas sensaciones extrañas que les producían ciertos sonidos o imágenes. Nadie sabía de qué se trataba, pero pronto encontraron pares con quienes hablar sobre el tema sin sentirse extraños. En uno de esos grupos fue donde nació el término ASMR.

A partir del 2010 empezó la revolución mediática y cada vez más personas se sumaron a la producción de este tipo de audiovisuales. La popularidad sobrepasó YouTube y ahora hay generadores de contenido que ganan sumas exorbitantes de dinero por los videos, también marcas, empresas y hasta artistas se han dejado llevar por la ola del ASMR.

Actualmente hay una lista interminable de ASMRtist, pero varias páginas epecializadas coinciden en que estos son los mejores canales generadores de contenido: GentleWhispering, Heather Feather, ASMRrequests y TheWaterwshipers. En español destacan Love ASMR, SusurrosdelSurr y Montaña ASMR.

La variedad es un punto muy importante en estas producciones, ya que la evolución natural de los videos relajantes de sonidos han mutado a videos de comidas (los asiáticos comiendo mariscos son muy famosos), de destrucción de objetos y hasta manipulando slime; en fin, la oferta es muy amplia.

Un ejemplo que se hizo muy popular en Latinoamérica fue la promoción que hizo Netflix para la serie La casa de las Flores. En el visual se ve y se escucha a la actriz Cecilia Suárez, en el papel de Paulina de la Mora, haciendo un repaso de lo que sucedió en la primera temporada de la serie. La artista habla con la manera particular de Paulina sobre lo que sucedió en la trama, también come una fruta y esos sonidos se escuchan intensos en los auriculares.

Otro ejemplo fue el de la actriz española Najwa Nimri, quien personificó a la inspectora Alicia Sierra en La casa de papel, haciendo otra promoción al estilo ASMR. En el visual Nimri come frutas y habla susurrándole al micrófono.

La música no ha salido exenta de la moda. En julio de este 2021, la plataforma Deezer lanzó ASMR Sessions, un disco en el que seis artistas mundialmente reconocidos interpretaron sus canciones al estilo ASMR.

Alicia Keys cantó Fallin, James Blunt participó con You’re Beautiful, Tom Jones interpetó What’s New Pussycat?, Ava Max presentó Kinds & Queens y la estrella del rock alternativo YUNGBLUD lo hizo con Parents.

No es para todos

Esta es la otra cara de la moneda. Si al imaginarse el papel aluminio arrugado, el que arrugó la cara fue usted, puede ser que sufra de misofonía y no es un receptor apto para los ASMR.

En palabras sencillas, la misofonía es la poca tolerancia a ciertos sonidos, como el que hace la gente cuando come o cuando se golpean dos objetos de hierro. De acuerdo con el diario español El Mundo, un neurólogo definió la misofonía como una reacción exagerada a sonidos muy específicos dentro de un contexto cotidiano y normal.

“Las personas con este síntoma reaccionan con respuestas tales como desagrado, ansiedad, sudoración, ira, elevaciones de la tensión arterial y la temperatura a sonidos tan triviales como los que produce otra persona al masticar, respirar o silbar”, afirmó el especialista.

Por lo tanto, puede ser que quienes expresan misofonía están a lado extremo de aquellos que disfrutan del ASMR. Los primeros no pueden soportar escuchar a una persona mascando chicle, mientras que los segundos usan ese sonido para relajarse y dormir.

¿En cuál extremo está usted?

Jessica Rojas Ch.

Jessica Rojas Ch.

Bachiller en periodismo de la Universidad Internacional de las Américas. Cubre temas de música nacional e internacional, además de informaciones de entretenimiento.