José Pablo Alfaro Rojas, Steven Oviedo. 7 junio, 2016

La Tricolor recibió un gancho tras otro, como si fuese inmune a un dolor al que no está acostumbrado; no se cubrió el rostro, quiso ser demasiado osado y se dejó golpear hasta quedar en la lona.

El libreto de Óscar Ramírez estaba destinado a fracasar desde el momento en que Cristian Gamboa empujó a Bobby Wood dentro del área y le permitió a EE.UU. anotar ese primer gol en apenas 8 minutos.

Costa Rica, desarmado en la mediacancha al jugar sin un '5' nato, se fue en busca del empate, pero sin argumentos para romper la retarguardia norteamericana; el 'casi casi' de la Sele en el mediocampo, con trazos cortos, sin profundidad ni desequilibrio para angustiar a los anfitriones, le permitió a EE.UU. dar el tiro de gracia.

Los ticos en las gradas se tapaban las caras con sus chonetes cada vez que Alejandro Bedoya y Clint Dempsey recuperaban la pelota en la mediacancha y salían impulsados hacia el ataque, con tanto espacio que se tomaban el tiempo para esperar la llegada de los volantes laterales.

Los de camisa roja en las gradas miraban con angustia el desempeño de la Nacional y más aún de los tres zagueros, Óscar Duarte, Francisco Calvo y Johnny Acosta, expuestos a la impeterie, entregados a la suerte.

Zardes perdonó dos mano a mano con Patrick Pemberton, antes de que Clint Dempsey abriera la zaga tica con una facilidad pasmosa y le entregara el balón a Jermaine Jones para que colocara el segundo en la red, en el 37'.

Cinco minutos más tarde, Wood haría un giro para quitarse de encima la marca de Óscar Duarte y perforar las redes por tercera vez, ante un Patrick lejano a convertirse en salvador.

Irreconocible. Fue como si Machillo dejara de ser Machillo por 45 minutos.

El otrora entrenador equilibrado y cauteloso hubiera fortalecido la medular apenas se diera cuenta del enorme hueco que dividía a la defensa de la zona de recuperación.

Pero aguardó hasta el segundo tiempo para hacer ingresar a Rándall Azofeifa; ya el partido estaba liquidado.

A la tibia propuesta defensiva, se suma el apagado arsenal ofensivo de la Tricolor en el primer tiempo.

Lo de Joel Campbell ya se torna preocupante. El chico talentoso no pasa de chispazos. Si se engancha en el juego es dinámita pura, si no, uno menos para la Mayor. Y este martes fue eso, uno menos hasta el intermedio, cuando salió de variante para darle campo a Azofeifa.

Costa Rica varió notablemente su estrategia en el segundo tiempo. De nuevo fue al frente pero con más cuidado. El ingresó de Azofeifa sirvió como un remiendo para cubrir, en parte, los contrataques gringos.

Las dos jugadas más claras aparecieron en la complementaria; primero en la cabeza de Bryan Ruiz, quien reventó un disparo en el palo en el 67', y luego Saborío, que no pudo cerrar la pinza tras una buena jugada de táctica fija.

Estados Unidos, en cambio, no perdonó. Graham Zusi robó un balón en salida a un Fracisco Calvo que hasta entonces no lo hacía mal, y convirtió la goleada en relajo.

Un partido de pesadilla para la Sele, de angustia, de querer despertarse, salir de la cama y pensar que nunca pasó.

Falta de un contención nato fue detonante de los problemas

Por Johnny Chaves

La tendencia en los últimos grandes torneos es crear una sociedad entre los centrales y los contenciones, en busca de que quien se desempeñe como recuperador nato sea un escudero de los defensas, evite pases filtrados y dé equilibrio. Esos aspectos Costa Rica no los tuvo ante Estados Unidos.

La Nacional pretendió ser ofensiva al utilizar solo a Celso Borges como contención, puesto que no es el habitual para él; sin embargo, faltó un análisis más profundo de Óscar Ramírez, ya que los norteamericanos tienen muy buen contragolpe y son muy rápidos para llevar la esférica de un área a la otra.

Por esto, en las transiciones que hizo el rival se notó mucho la carencia de un recuperador nato, que estuviera bien posicionado, colaborara en la marca con los centrales y frenara los desplazamientos en salida del oponente.

Además, esta situación hizo que la zaga quedara muy expuesta, se dejaron muchos espacios y atrás todos fueron vulnerables.

Si bien es cierto en el inicio la Tricolor estuvo bien con la pelota y la propuesta funcionaba en ataque, el fútbol tiene dos facetas y se falló al defender.

Celso se vio muy limitado en este puesto porque a él le cuesta el regreso para armar el bloque. A esto se suma que en esta labor se necesita mucha concentración, jugar en corto, largo, entre líneas y moverse, como lo hizo Rándall Azofeifa cuando ingresó.

No obstante, Borges es más físico y es fuerte cuando está acompañado porque así puede soltarse para ir al frente.

De igual forma, en ofensiva también se falló en el último cuarto porque no hubo vértigo.

La tendencia en los últimos grandes torneos es crear una sociedad entre los centrales y los contenciones, en busca de que quien se desempeñe como recuperador nato sea un escudero de los defensas, evite pases filtrados y de equilibrio; aspectos que Costa Rica no tuvo ante Estados Unidos.