
Miguel ‘Piojo’ Herrera salió por la puerta de atrás de la Selección de Costa Rica y negoció un finiquito de contrato con la Federación Costarricense de Fútbol. Pero el campeón de esas negociaciones sigue siendo el beisbolista de Grandes Ligas Bobby Bonilla.
Si nunca ha escuchado hablar de Bonilla, más adelante le explicamos. Primero hay que detallar lo que se sabe de la salida de Herrera, que se hizo oficial el 20 de noviembre, dos días después del fracaso en la eliminatoria mundialista.
La Federación Costarricense de Fútbol informó públicamente que, si bien el contrato con el “Piojo” finalizaba tras la eliminación, debían negociar un finiquito para dar por concluida la relación profesional.
Muchas personas se preguntan por qué es necesario indemnizar con alguna suma a un entrenador que falló estrepitosamente en el objetivo. Una fuente de la Fedefútbol explicó en privado que era recomendable llegar a ese acuerdo para prevenir futuros reclamos laborales que no estarían sujetos a los resultados deportivos.
Aunque la Federación no divulgó el monto de la indemnización, la prensa mexicana detalló este lunes que el finiquito rondaría los $25.000 para el Piojo Herrera.
De inmediato, algunos aficionados opinaron que es una suma excesiva, tomando en cuenta el nulo cumplimiento de la principal meta. Pero ahora sí, retomemos a Bobby Bonilla y hagamos la comparación.
Bonilla fue un jugador de béisbol profesional que desarrolló una carrera en las Grandes Ligas desde 1986 hasta 2001.
En 1999 firmó con los Mets de Nueva York, pero solo permaneció ahí un año, cuestionado por mal rendimiento. Como el equipo fue el que rescindió el contrato, quedó debiéndole $5,9 millones. Entonces, Bonilla y su agente le propusieron al club un esquema de pagos diferido, empezando en el 2011 y hasta el año 2035. Es decir, los primeros 10 años no le tenían que pagar nada.
Eso sí, la operación incluía los intereses a un 8%, por lo cual cada pago anual pasó a ser de $1,2 millones, que los Mets deben entregarle cada 1.° de julio; por eso los aficionados bautizaron irónicamente esa fecha como el Día de Bobby Bonilla.
En su momento causó polémica que los Mets aceptaran semejante trato, con el cual el equipo terminará pagando mucho más que los $5,9 millones originales.
La dirigencia neoyorquina explicó que la idea original era invertir ese monto con un financista que ofrecía grandes rendimientos, con lo cual iban a poder generar suficiente capital para cuando hubiera que hacerle a Bobby el primer pago.
Solo hubo un problema: ese inversionista se llamaba Bernie Madoff, que se hizo célebre en el 2009 cuando explotó el ultra millonario esquema Ponzi con el que provocó pérdidas a empresas de Estados Unidos y otros países.
Más allá de este escándalo, Bonilla se aseguró la mejor pensión complementaria: en 2011, cauando tenía 10 años de retirado como jugador profesional y 48 años de edad, se garantizó un millonario pago anual que recibirá hasta los 72 años sin mover ni un dedo. Eso sí es negociar bien un finiquito.
