Esteban Valverde. 11 junio, 2018
Así como esta habitante de San Petersburgo no determina la publicidad de la Copa del Mundo, pasa en la mayoría de casos en los que la gente ni muestra interés por el Mundial. Fotografía: Damián Arroyo.
Así como esta habitante de San Petersburgo no determina la publicidad de la Copa del Mundo, pasa en la mayoría de casos en los que la gente ni muestra interés por el Mundial. Fotografía: Damián Arroyo.

San Petersburgo, Rusia. Ya estamos en la que es la segunda ciudad del Mundial Rusia 2018 en importancia, solo por detrás de Moscú, de hecho albergará un juego de semifinales y también el tercer puesto. No obstante, el ambiente a cuatro días para que inicie la Copa del Mundo es tan frío como la temperatura que marca el termómetro.

El clima al norte de Rusia ronda, en promedio, los 11 grados centígrados, además durante todo el día caen constantemente lloviznas y hace mucho viento. Ver a un local identificado con el certamen es difícil; al punto de que en un recorrido de hora y media a pie por el centro de la ciudad solamente un aficionado andaba una gorra con la bandera de Rusia y camisa alusiva al Mundial.

(Video) Así es San Petersburgo: Ciudad base de Costa Rica

La vida acá arranca tarde. A las 7 a. m. las presas son inexistentes y más bien se circula con agilidad, en un trayecto similar a ir de San José a Escazú no se tardan más de 20 minutos, gracias a autopistas de cuatro carriles y pocos semáforos. Eso sí, no se le ocurra pasarse la entrada determinada para salir de la vía rápida, dar la vuelta le puede costar un retraso de hasta 30 minutos.

Las calles sí tienen muchos banderines con la figura de Zabikava, la mascota del torneo. Los puentes que pasan sobre los caudalosos canales de San Petersburgo lucen los colores del certamen: azul, rojo y blanco. Pero lejos de esos son pocos los distintivos que hacen entender que en cuestión de días empieza un Mundial.

Así se ven la mayoría de puentes que pasan sobre los canales de San Petersburgo. Fotografía: Damián Arroyo.
Así se ven la mayoría de puentes que pasan sobre los canales de San Petersburgo. Fotografía: Damián Arroyo.

La población sigue su vida normal: corren por los parques, sacan a pasear a sus mascotas y cuando ven a personas que claramente no son locales, las miran extrañadas.

El Mundial ni siquiera obligó a los rusos a intentar aprender inglés, ellos prefieren las señas, los gestos y más bien buscan la forma de propiciar una conversación en su idioma nativo.

En los restaurantes tienen menús bilingües, pero se debe señalar con los dedos lo que se desea comer para que la persona que toma la orden comprenda.

Curiosamente, también en estas fechas en la ciudad se realiza el Flower Fest, un evento que sí genera mucha expectativa. A la par del famoso Museo del Hermitage se levanta un escenario para conciertos, dos plataformas más y varias graderías para al menos 100 personas.

Los puestos de comida en ese lugar emblemático se llenan rápido y la gente pregunta cuándo inicia la actividad.

Para tener una idea del ambiente premundial se hizo un recorrido desde el centro de San Petersburgo hasta el estadio mundialista, ubicado a media hora en taxi, pero a hora y 39 minutos a pie.

Sí hay mucha publicidad sobre el torneo, así cada selección que actuará en esta sede tiene un mupi que le da la bienvenida. No obstante, en los alrededores no se ven grupos de aficionados.

En los Fan ID Centers, lugares para que los seguidores evacúen sus dudas, se encuentran grupos de 10 a 15 personas y se observan ticos. Hay panameños, peruanos, mexicanos, australianos, entre otros.

En el El Estadio Krestovski, ubicado en el parque Primorskiy, hay más ambiente gracias a la cantidad de niños que llegan a fotografiarse con una escultura de Zabikava. La zona se presta para hacer deporte, ciclistas y corredores se llenan de curiosidad por la mascota cuando pasan por el sector.

Así luce el Estadio Krestovski de San Petersburgo. Fotografía: Damián Arroyo.
Así luce el Estadio Krestovski de San Petersburgo. Fotografía: Damián Arroyo.

La lluvia no permite que el ambiente caliente mucho, tampoco hay tiendas para comprar algún recuerdo de la Copa.

En cuanto a la seguridad, grupos de cinco oficiales cuidan cada esquina cercana al recinto y los encargados de la limpieza de la plazoleta no la descuidan ni un segundo.

El Mundial todavía no logra calar en San Petersburgo, sitio del campamento de Costa Rica y ciudad a la que arribará este martes. Quizás esto pueda beneficiar a la Nacional para mantener la concentración, aunque también es claro que falta el ambiente de fiesta.