Esteban Valverde. 11 junio, 2018
El exportero del Real Madrid, Iker Casillas, me permitió hacer esta fotografía.
El exportero del Real Madrid, Iker Casillas, me permitió hacer esta fotografía.

San Petersburgo, Rusia. Íker Casillas sonrió y dijo: “¡Muchas gracias! Un honor para mí”. Comentó eso después de que le dije: "Aunque en Costa Rica está Keylor, usted allá tiene mucho cariño acumulado de la gente; debería ir”.

Mi conversación con el exportero del Real Madrid no fue amplia, lastimosamente tenía a más de 20 personas atrás mío esperando para abordar y también la sobrecargo me intentaba presionar, amablemente, para que avanzara.

Pensé en profundizar en la labor de Keylor en el Madrid, en preguntarle por Costa Rica en el Mundial; no obstante, la situación me lo impidió.

Aunque le tocó salir del Real Madrid para que Keylor Navas tomara el puesto de titular, Iker Casillas le tiene cariño al país del cancerbero oriundo de Pérez Zeledón.

El actual jugador del Porto portugués trabajó una temporada con Keylor, la 2014-2015, después de esta salió del conjunto blanco.

A Casillas me lo topé en el vuelo IB-3144, que nos transportó de Madrid a Moscú; un avión lleno de aficionados y periodistas hispanohablantes; definitivamente aunque el Mundial comienza hasta el 14 de junio, ya el ambiente es de fiesta del orbe.

Peruanos, mexicanos, colombianos, españoles, una periodista de República Dominicana que causó sensación entre los de la Madre Patria, por cierto, estaban entre los que enloquecieron por la presencia de Iker.

El vuelo estaba previsto para salir a las 5:40 p. m. (hora local, es decir, 9:40 a. m. de Costa Rica); no obstante, la presencia del exjugador de la Roja provocó filas en la sección de primera clase. Al final terminamos saliendo a las 6 p. m.; no voy a decir que todo se debió a las fotos con el cuidapalos, pero sí influyó.

El efecto Iker fue tal que a falta de una hora para que el vuelo llegara a Moscú se hizo fila en la clase económica para tomarse una foto con el jugador, que abarcó la mayoría del pasillo.

Una asistente de vuelo tuvo que pedir respeto para el campeón del mundo de 2010, porque él estaba cenando y no podía comer.

Uno de los seguidores, un marroquí, no aguantó las ganas y apenas el avión aterrizó corrió de lado a lado para lograr fotografiarse con el español.

En ese mismo servicio de transporte iban figuras como Javier Aguirre y Hugo Sánchez.

De hecho, el técnico mexicano Javier Vasco Aguirre fue el que me permitió cruzar par de líneas con Casillas, cuando pasé por donde ambos conversaban sobre su actualidad. El azteca le contaba lo que hacía, mientras Casillas le revelaba su estado actual en el Porto.

Un asiento diagonal a ambos iba Hugo Sánchez, el histórico pichichi del Real, quien también ha sido seleccionador de México y entrenador de equipos como Pumas.

Apenas observé al histórico mexicano recordé el año 2005, cuando fue protagonista junto con Hernán Medford de una serie de infarto en la final de la Concachampions.

El Pelícano, al mando de los morados, le terminó ganando el cetro a los felinos, quienes eran dirigidos por Sánchez. Tal vez por esto fue que al escuchar que Casillas era querido en Costa Rica, Sánchez mencionó en modo de broma:

“Yo sé que a mí no, a mí no me quieren por allá”, dijo entre risas. Seguidamente, el técnico le presentó al arquero a sus hijas que lo acompañan en la aventura a Rusia, como comentarista.

Iker Casillas le dio a Costa Rica un abrazo, por medio de sus palabras, mientras Hugo Sánchez le hizo un guiño al bromear sobre el cariño que le tienen los ticos...

En el avión solo se hablaba del Mundial: los colombianos aseguraron que el pase a la segunda ronda, en el grupo que comparten con Polonia, es posible. Los peruanos esperan sorprender y dejar fuera a Dinamarca y Australia, para así pelear el primer puesto con Francia.

El pitazo inicial del cotejo entre Rusia y Arabia Saudita, primero de la copa, no se ha dado, pero en los aires, las calles, en todo lado la fiebre el Mundial ya despertó.