José Pablo Alfaro Rojas. 1 agosto

A Luis Marín le llegó el momento de ‘echarse al agua’. Luego de una andadura intensa en la Sele, que le permitió asistir a dos mundiales mayores como asistente, el exdefensor se siente capaz de ser la cabeza y la cara de un equipo.

En entrevista con La Nación, el exjugador asegura que las críticas en redes sociales y medios de comunicación sobre su supuesta falta de liderazgo son infundadas, pues es "un líder nato".

Óscar Ramírez junto a Luis Marín en uno de los entrenamientos de la Selección Nacional en Europa. Fotografía: Fedefutbol
Óscar Ramírez junto a Luis Marín en uno de los entrenamientos de la Selección Nacional en Europa. Fotografía: Fedefutbol

Marín fue la mano derecha de Jorge Luis Pinto rumbo a Brasil y de Óscar Ramírez camino a Rusia, y ahora espera crear un híbrido de ambas propuestas para guiar un proyecto.

En una charla de 23 minutos, Marín analizó los últimos ocho años de su carrera en la Mayor y las tendencias que aprendió de los tres estrategas que tuvo a su lado en la Mayor (Pinto, Chope y el Macho).

—Se acabó un proceso de casi ocho años en la Mayor. ¿Qué aprendió Luis Marín?

—Ha sido un gran aprendizaje para mí. Estuve con dos entrenadores (Pinto y Ramírez) de estilos tal vez diferentes, pero con ideas similares en algunas cosas. Esas experiencias han sido muy valiosas. Es una gran universidad y será importante para lo que viene. También es valioso lo que aprendí mediante el rodaje que ofrece el fútbol internacional. Yo sé lo que es competir a nivel internacional. Sé lo que se necesita y lo que nos falta para competir mejor.

—Ser asistente es distinto a asumir como entrenador en cuanto a responsabilidades. ¿Se siente preparado después de ocho años como asistente?

—Sí, estoy totalmente preparado. Tengo todo el conocimiento, la trayectoria, las vivencias y también la capacidad. Solo hay que esperar el momento para que se abra esa puerta.

—En Selección se aprende de lo bueno, pero también se convive con un ambiente intenso, que muchas veces está expuesto a crítica dura.

—Sí, lo viví con don Jorge Luis (Pinto), con Paulo (Wanchope) y con Óscar (Ramírez). No hay nada perfecto en la vida ni en todos los procesos. De todas esas vivencias es bueno aprender, dar el paso y ponerlo en práctica. Tuve la oportunidad de vivir dos procesos exitosos, donde se hicieron más cosas buenas que malas y adquirí la vivencia que da el fútbol internacional.

—¿Luis Marín es más ‘Pinto’ o más ‘Macho’ en su propuesta?

—Me gustaría un fútbol equilibrado. Óscar Ramírez tiene cosas muy positivas. Me enseñó aspectos que no tenía claros anteriormente, y Pinto también. Hacer un híbrido entre Pinto y Óscar Ramírez sería lo ideal.

—En redes sociales y en algunos medios de comunicación se cuestionó su falta de liderazgo. ¿Cómo convive con estas críticas?

—No sé dónde sacan esas cosas, porque nadie ha estado en los entrenamientos ni en los campamentos para saber si me falta liderazgo o no. Ser asistente es una función y ser técnico es otra. Ser asistente tiene su responsabilidad porque es la persona que está detrás, que aconseja, que trata de guiar, porque el técnico no puede estar en todo. Ser asistente no es decorativo. Es una gran responsabilidad comunicar situaciones al técnico y en las sesiones de entrenamiento los asistentes son de gran aporte y de gran ayuda. Manifestar que me falta liderazgo lo dicen ‘solo porque sí’, porque nadie ha estado adentro para verme trabajar. Siempre he tenido un liderazgo positivo y he asumido el liderazgo que me corresponde.

—Cuando dice que asumió el liderazgo que corresponde es porque en su papel de asistente, no tenía todo el peso de las decisiones.

—Hay que tener liderazgo y el aporte se da hasta cierto nivel, porque después le toca al técnico. No se le puede pasar por encima al entrenador. A partir de ahí hay que respetar. Usted nunca ha visto a un asistente dirigiendo más que el técnico. El asistente es una ayuda.

—¿Qué le dice a un aficionado que dude de su liderazgo?

—Que no tiene por qué dudar. Siempre fui líder de jugador y eso lo traigo de natural. Ahora quiero demostrar que están equivocados. No sé qué querían ver de mí, pero pienso que a lo interno pueden preguntarle a los jugadores si estoy o no preparado para dirigir. Lo importante es que yo me siento listo y quiero demostrar a esa gente que me critica que está equivocada. No es algo nuevo, cuando era jugador me criticaban mucho, lo importante es creer en uno.

Jorge Luis Pinto junto a su cuerpo técnico; Luis Marín, Erick Sánchez, Paulo Wanchope y Gabelo Conejo. Fotografía: Rafael Pacheco.
Jorge Luis Pinto junto a su cuerpo técnico; Luis Marín, Erick Sánchez, Paulo Wanchope y Gabelo Conejo. Fotografía: Rafael Pacheco.

—¿Cuál será su propuesta cuándo le llegue el turno de ser entrenador?

—Me gustaría tener un equipo que juegue bien al fútbol, pero que también sea agresivo, dinámico, que presione y maneje bien la pelota. Dos puntos importantes: que maneje bien la pelota con balón y sin balón. Y que sea un equipo que tenga transiciones defensa-ataque.

—En lo táctico, ¿qué le gusta de Pinto y qué le gusta del Macho?

—Me gustan muchas cosas. Creo que tienen cosas muy similares en defensa. Equipos bien organizados y ordenados, que no dejan pensar al rival, que tengan bloques defensivos sólidos, con un bloque corto que no le deje espacio al rival. Por ahí, a Óscar Ramírez le gusta más el juego elaborado, tal vez no tan directo como a don Jorge, que es de un fútbol más explosivo.

—Siempre se habla de que los buenos entrenadores saben leer los partidos. En algún momento se destacó esto de Ramírez. ¿Tiene Marín estas características?

—Sí, creo que Óscar Ramírez tenía eso desde jugador y creo que yo lo tengo también. Siempre tenía ese gusanillo de estar buscando a mis compañeros y analizando que pasa dentro de la cancha. Como asistente también, creo que tengo esa lectura.

—¿Llegó el momento de ‘echarse al agua’?

—La vida tiene procesos y etapas. He cumplido una etapa exitosa y eso me llena de orgullo y me reconforta. Me abre la posibilidad de otra etapa, dar ese paso de asumir como director técnico.

—¿Y dónde es más pesada la crítica, en la cancha como jugador o en el banquillo?

—Creo que la responsabilidad de un cuerpo técnico es mayor. El jugador toma un rol protagónico en algún momento cuando es capitán, pero la responsabilidad será mayor en un técnico.

—¿Qué le gusta en la faceta ofensiva?

—Me gusta crear superioridad numérica con balón en todos los sectores. Eso te va a crear muchas opciones. Me gusta más la elaboración, con equipos que salgan jugando desde atrás. A pesar de que soy defensa, siempre me gustó salir jugando, el fútbol elaborado, pero buscando en su momento ser vertical y aprovecharlo.