
Orlando, Florida
La coordinación de los tres centrales es esencial y más aún cuando Celso juega solo en la contención. El movimiento automático puede sonar sencillo, pero a la hora de los 'balazos' una falla sería un suicidio.
Johnny Acosta lo explica tal cual es: "si la jugada de ataque del rival viene por el lado derecho, Kéndall Waston debe quebrar la línea (dejar su zona y acompañar al contención); si el juego contrario es más por el centro me corresponde a mí hacer el movimiento y si es por la izquierda le toca a Óscar Duarte".
Es decir, los zagueros deben tener muy claro cuando les toca salirse de su zona para convertirse en un falso contención, o si deben resguardarse y mantener su posición atrás.
El hombre del centro lleva la batuta, en este caso Acosta, a quien le tocará salir de la línea con más frecuencia si Paraguay decide utilizar un único delantero. Al haber tres centrales, sería ineficaz que todos se quedaran estáticos en su puesto para jugar contra un solo punta del adversario.
En cambio, este posible planteamiento del rival haría que tenga una sobrepoblación de volantes, y de ahí la necesidad de que Acosta cumpla esa doble función con más solvencia, como lo hizo en la eliminatoria ante Jamaica.
Puntos claves. ¿Por qué es tan importante que los zagueros hagan el movimiento correcto para acompañar a Celso? Lo primero es que si el defensor sale a destiempo, dejará un hueco grande en su zona que Paraguay podría aprovechar, o al contrario, si se queda clavado y no rompe la línea cuando le corresponde, le dejará un espacio enorme a los guaraníes en el mediocampo para generar jugadas de peligro.
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El movimiento es mécanico y una mala ejecución puede convertirse en un desastre. Acosta, el hombre que mejor conoce a Machillo, lo entiende muy bien. Sabe que la concentración y el entendimiento de la idea de Óscar Ramírez son aspectos fundamentales para no cometer ningún error.
Contra Venezuela, sobre todo en la etapa inicial, la Nacional mostró algunos lapsos de inseguridad en la retaguardia que se tradujeron en ocasiones de peligro para la Vinotinto.
También, la presión de los suramericanos en tres cuartos de cancha terminó siendo un problema para los defensas, que cayeron en la imprecisión o tuvieron que optar por el juego largo, en lugar de salir jugando.
El futbolista paraguayo Bruno Valdez ya lanzó algunas pistas de que los guaraníes harán lo posible para complicar la existencia de Costa Rica en la salida: "No hay que cederle la iniciativa porque nos pueden hacer daño".
Líder de la zaga. En primera instancia, Acosta aseguraba no saber por qué es el hombre de confianza de Machillo para liderar a la zaga y ejercer los movimientos más complicados durante el partido, pero luego, con el paso de los minutos entró en confianza y se animó a decir lo que creía: "Es mi lectura de juego".
A lo que agregó que, "si uno acata más rápido las órdenes creo que eso da un poco más de ventaja".
Aún así, la primera instrucción defensiva para maniatar el juego ofensivo del rival le corresponde a los volantes.
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Christian Bolaños explicó que la intención es controlar el balón, llevar la pelota de un lado a otro y buscar rotaciones constantes en el mediocampo para acelerar el desgaste de Paraguay.
Ahí empieza todo. Si la Nacional domina la redonda, Paraguay no generará tanto peligro.
"Hay que hacerlos correr y buscar los espacios. El clima está caliente y aumenta el cansancio", concluyó Bolaños.
