José Pablo Alfaro Rojas. 11 octubre

Si la premisa de Gustavo Matosas era mirar a la verdadera base de la Sele, el primer tiempo del juego ante México se acerca a la realidad. Pero si la aspiración pasaba por apreciar los otros recursos con que podrá contar en su proceso, solo probó a Allan Cruz.

Dos objetivos antagónicos, que desnudan cómo la Tricolor aún depende del plantel estelar. Durante los primeros 45 minutos, Rónald González abandonó el discurso de experimentar y mezclar a los nuevos valores con la estructura de experiencia. Se jugó la carta segura.

Giancarlo González es uno de los hombres de experiencia que aún tiene fuerza para hacerle frente al proceso venidero. Foto: Imago7/Etzel Espinoza.
Giancarlo González es uno de los hombres de experiencia que aún tiene fuerza para hacerle frente al proceso venidero. Foto: Imago7/Etzel Espinoza.

Al único futbolista que le dio la oportunidad de compenetrarse a la par de los hombres con más rodaje fue a Cruz. Y rindió. Un bálsamo que al menos permite identificar que el talento que se distingue hoy en día, puede asumir un rol alternativo para rejuvenecer algunas áreas.

El resto de jóvenes apenas si pudieron mostrar chispazos, cuando el equipo estaba cuesta arriba y después de ceder la iniciativa (y meter el bus, como se ha vuelto costumbre) en la etapa complementaria.

Cruz asumió el lugar de Celso Borges con personalidad. Condujo, pidió el balón y se proyectó al ataque (lo puede hacer más seguido). Sus condiciones naturales para asociarse con los hombres de ofensiva, refrescan un engranaje que, hasta poco, parecía desgastado.

En donde sí probó González fue en la propuesta ofensiva. Soltó a dos hombres en punta, Johan Venegas y Joel Campbell, de enorme movilidad para romper a una zaga azteca poco coordinada en la inicial. En el uno contra uno, los atacantes ridiculizaron a los zagueros locales.

En una jugada por el perfil izquierdo, Bryan Oviedo lanzó un centro a la cabeza de Joel Campbell, quien abrió la cuenta al 29′.

En el mano a mano, Costa Rica golpeó con frecuencia, a razón de un libreto que apostó a la proyección de los laterales, con Bryan Ruiz detrás de los puntas.

Allan Cruz fue uno de los puntos altos de la Mayor ante México. Foto: Imago7/Etzel Espinoza.
Allan Cruz fue uno de los puntos altos de la Mayor ante México. Foto: Imago7/Etzel Espinoza.

Al colocar a David Guzmán y Cruz en la recuperación, el volante ofensivo lució más suelto, sin tantos sacrificios defensivos como en el pasado proceso.

En cualquier circunstancia, esta es una premisa evidente. En la recta final de su carrera, Ruiz aún puede aportar si se le libera de tantas responsabilidades en ataque.

También se refleja otra realidad. La dinámica azteca evidencia cómo la velocidad y el juego de primera intención le hace daño a la Mayor, un equipo que juega a otro ritmo. Ni Corea del Sur, ni Japón y menos México apuestan a un estilo tan pausado y predecible.

Los dos goles mexicanos se generaron después de acciones a velocidad, con triangulaciones y juego de primera intención en el eje medular. Muy lejos del presente tico.

En el primero hubo una anticipación tardía de Francisco Calvo, justo antes de producirse una acción rápida de tome y dame que culminó en un remate de Víctor Guzmán al 26′. Golazo, imposible para Keylor Navas.

En el segundo periodo, Jürgen Damm se bailó a Calvo y lanzó otro centro al área. Esta vez, resolvió Henry Martín con un remate de cabeza para anotar el 2 por 2, cuando Costa Rica se decidió replegar, sin convertirse en un equipo peligroso en la contra.

D algo a nada. El primer tiempo terminó con buenas sensaciones para la Nacional. De una buena combinación entre Cruz y Ruiz nació el segundo gol de la Mayor, cuando el capitán asistió al florense, quien hizo un buen enganche y remató a puerta.

El arquero soltó el remate, de inmediato la pelota la recuperó Bryan Oviedo para disparar nuevamente al arco. El balón pegó en la mano de un mexicano y el silbatero señaló el punto de penal. Bryan Ruiz se encargó de anotar el segundo con un disparo bien colocado al 44′.

Pero en la complementaria, se volvió a la idea de juego que predominó en el pasado proceso, con poca generación de ataque y un plantel replegado

Un panorama muy complicado para cualquier jugador ofensivo que ingresara a la cancha. Aún así, Rándall Leal lució participativo y agresivo cuando retuvo el balón.

Al final, el dominio mexicano se tradujo en la tercera anotación.

David Guzmán culminó su más que floja actuación con una falta innecesaria dentro del área. Cometió una falta que Raúl Jiménez mandó a las redes, al 71′.

3 por 2. Bienvenido Matosas.