No se le debe restar mérito al triunfo de la Selección de Costa Rica, se le pedía sacar una victoria en un momento de urgencia total y la consiguió. De nuevo, contra las cuerdas se vio una versión más aceptable y de la mano con lo emocional. se mejoró en lo futbolístico, pero tampoco es que sobró.
LEA MÁS: Luis Fernando Suárez: ‘Ojalá en Costa Rica hayan gozado el partido’
Para empezar con lo positivo, más allá de que algunos le bajen el piso porque el rival era Martinica, hay que recordar que se venía a los tumbos contra adversarios similares. Claro, el cierre del juego con tantos fallos y goles recibidos, desvirtúan el funcionamiento y genera dudas.

De lo rescatable es que finalmente se tuvo más el balón, con un 57% de posesión (más alto de la Copa Oro para la Sele). Se tuvieron más ideas y al asociarse mejor, se llegó al área rival con más peso, al punto que se hicieron más remates directos que en los otros dos juegos del certamen, 10 en total a portería (antes se tuvieron cuatro y seis).
Además, aunque fue por lapsos, al fin se vio una presión en bloque más trabajada, con coordinación para que todos salieran al mismo tiempo y agresiva. Incluso, se llegó a dar en ocasiones un marcaje alto, con recuperaciones en campo rival y también buena presión tras perdida.
Ahora, de lo más preocupante es que el costado derecho es un carril abierto para los rivales y no hay un jugador que ofrezca garantías defensivas. Esta situación hace que linea luzca endeble y con fragilidad cuando retroceden.
Otro factor a tener en cuenta es que cuando el rival lanza al espacio, el equipo no está bien posicionado, al punto que Martinica necesitó de poca tenencia y elaboración para realizar 12 disparos y cuatro goles. El modelo defensivo no da seguridad y es que volantes y zagueros no están tan bien calibrados como para anular los espacios y muchas veces el adversario hasta tiene superioridad en las transiciones.
Finalmente, es claro que no se puede vivir de emotividad y hay que saber manejar mejor los tiempos de los partidos, bajar las revoluciones con tenencia de pelota. De la mano con esto, los jugadores que ingresan de variante deben pesar más y no provocar que se baje el nivel. Estos aspectos ante México se pagan y muy caro.
Análisis y calificación de cada uno de los jugadores:
- Kevin Chamorro (6):
Fue su partido menos solvente, de los últimos cinco que disputó con la Nacional. No cometió ningún error grueso, pero no fue determinante para evitar goles y pudo hacer más en dos de los tantos. Igual, no se vino abajo.
- Jefry Valverde (5):
Claramente no es un lateral defensivo. Lo superaron en los duelos, le robaron la espalda y le costaron mucho los regresos para hacer fuerte a la línea. En ataque fue más sólida y generó peligro.
- Kendall Waston (7):
Venía imponiéndose en defensa y lo mantuvo. Su buena lectura le permitió estar bien ubicado en la mayoría de las ocasiones y no lo superaron en velocidad. Finalmente pudo hacerse ver en ofensiva y participó en dos de los goles.
- Juan Pablo Vargas (8):
Fuerte en la marca, sin problemas para chocar con jugadores físicos, rápido en la reacción y bien ubicado para hacer las coberturas. En su anotación demostró inteligencia para desmarcarse y una gran definición.
LEA MÁS: Selección de Costa Rica construyó su milagro en un partido loco de diez goles en la Copa Oro
- Francisco Calvo (7):
Ha ido de menos a más. Curiosamente ha mostrado su mejor versión como lateral por izquierda y no solo cumplió en la fase defensiva ante Martinica y ganó duelos, sino que pasó con más confianza al ataque.
- Celso Borges (7):
Muy aplicado en defensa, atento para no desproteger a los centrales y con esa lectura que le caracteriza para estar en el lugar correcto. Estuvo más enfocado en marcar y generar una salida limpia, para liberar a Núñez y Azofeifa.
- Wílmer Azofeifa (6):
Al fin se mostró con seguridad, no se escondió, pidió la pelota y no se limitó a dar pases en corto o jugar para atrás. Está obligado a profundizar y lo logró por lapsos, además, pisó área rival.
- Cristopher Núñez (7):
Su mejor partido hasta ahora entre los fogueos y la Copa. Tuvo más ritmo, dinámica, trató de dar juego a sus compañeros, condujo y no perdió balones en zonas claves. Le faltó terminar las jugadas con un remate o un pase profundo.
- Josimar Alcócer (5):
Si lo valoramos por sacrificio, entrega para presionar, retroceder y dar una mano al lateral, su nota sería notable. Sin embargo, en ataque no pesó, no ganó en velocidad, no atacó bien los espacios con sus diagonales y lo anularon.
- Joel Campbell (7):
Se sabe el juego a la perfección, es ese jugador al que como “9″ todos buscaron para apoyarse, puede recibir, sostener y quedar bien perfilado para dar un pase. Su técnica quedó plasmada en la asistencia y el penal, pero físicamente no se le ve en el mejor nivel y por el costado lo pagó al retroceder.
- Anthony Contreras (6):
Su gol fue una liberación. Nadie cuestiona su entrega, el sacrificio para presionar y que no da un balón por perdido. Sin embargo, como “9″ no logra pivotear adecuadamente o sostener balón de espaldas. Su mejor versión la sacó por el costado.
- Suhander Zúñiga (5):
Por primera vez lo probaron como volante ofensivo y logró pesar en ataque. Incluso, le anularon un gol, tras una gran definición. Sin embargo, lució perdido y hasta desordenado para marcar y sumarse al bloque.
- Diego Campos (6):
Ingresó con deseos de mostrarse, con confianza para pedir la pelota y sumar hacia el ataque. En el gol se ubicó muy bien para cerrar por el otro costado de la jugada. Le faltó más calma para tocar el balón.
- Roan Wilson (4):
Lo metieron para cerrar el centro, hacer fuerte a Celso Borges y que sostuviera la pelota. Sin embargo, no cumplió con esto, tuvo muchas dificultades en la marca y también para tomar el balón y distribuirlo.
- Warren Madrigal (5):
En los nueve minutos que estuvo en cancha dejó ver destellos de ese futbolista encarador, que busca ir al frente y los duelos. Mejoró en proteger el balón y tuvo más confianza.
- Pablo Arboine (6):
Su misión fue cerrar el hueco que había por la lateral derecha y hacerse fuerte en la marca. Valverde sufrió con los balones a sus espaldas y Arboine pudo controlar esto.
