Juan Diego Villarreal. 1 agosto, 2018
El camino para lograr la medalla de oro en Barranquilla 2018 estuvo lleno de obstáculos para Andrea Carolina Vargas, pero al igual que su prueba, los 100 metros con vallas, los fue superando uno a uno hasta lograr su objetivo. Cortesía Comité Olímpico Nacional

Aún repasa la carrera en su mente, esos 12.90 segundos llenos de adrenalina, esfuerzo y éxtasis.

Andrea Carolina Vargas Mena, la atleta que le dio a Costa Rica su único oro, hasta el momento, en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018, al ganar los 100 metros con vallas, apenas está digiriendo su hazaña.

Para ella todo pasó muy rápido, desde el momento en que cruzó la meta, las felicitaciones, las entrevistas, la premiación, la llegada a la Villa Centroamericana y la cena con pizza. Aún no se lo cree.

La puriscaleña se levantó temprano, desayunó y continuó recibiendo las felicitaciones. Mientras conversaba con La Nación, vía telefónica, se le acercaron amigos a felicitarla. Con su humildad solo atinaba a decir gracias. Apenas estaba descubriendo su hazaña individual.

¿Pudo dormir tranquila después de todo lo que pasó?

Si, dormí bien y me levanté demasiado feliz. Todo fue muy rápido. Todo se me pasó muy rápido, no se puede creer todavía lo que logramos. Me di cuenta que la competencia la vio todo el país y estoy muy agradecida. Vieron mi esfuerzo, mi entrega y deseos de darle una medalla a Costa Rica, por lo que agradezco todas sus buenas vibras.

Muchas personas se sorprendieron de su nivel desde las semifinales. Para muchos usted era una desconocida.

Lo importante es que todo el pueblo sabe ahora de mi potencial, mi esfuerzo, mi pasión por el atletismo y en los 100 metros vallas. No siento presión por ello, por el contrario, me siento más comprometida por dar lo mejor de mí en cada carrera. Siempre voy mentalizada a mejorar mi tiempo. Esto ha sido un largo proceso de mi entrenadora, que también es mi mamá (Dixiana Mena), de muchas personas que me han ayudado en Puriscal, como fisioterapia Nueva Vida, además del Comité Olímpico, el Icoder y la Fecoa.

(Video) ¿Quién es la ganadora de la primera medalla de oro para Costa Rica en Barranquilla 2018?

¿Cómo puede describir la competencia?

No tenía claro si realmente tenía posibilidades de medalla. Había entrenado muy fuerte, por eso me la creí, sabía que podía cumplir mi sueño. La semifinal fue buena, estaba un poco nerviosa pero salí con todo a clasificar. En la final la jamaiquina salió muy rápido, por lo que hice todo lo posible para equipararla, sabía que si llegaba a la última valla con ventaja iba a poder ganar en el cierre. Ahora lo que me queda es seguir mejorando mis tiempos, no me siento presionada.

En esa prueba no hay tiempo para errores. ¿Qué detalles debía cuidar?

El tiempo de reacción de la jamaiquina, porque era muy explosiva en la salida, pero sabía que si lograba sostenerla hasta la última valla podía ganar. Al concluir la prueba no tenía certeza si había ganado, porque el cierre de la haitiana fue muy bueno. Cuando se anunció que había ganado no lo podía creer, casi me pongo a llorar, porque era la culminación de un gran esfuerzo y horas de entrenamiento junto a mi entrenadora.

¿Sabía que es la primera mujer en la historia de Costa Rica que gana una medalla de oro en atletismo en unos Juegos Centroamericanos y del Caribe?

Sí, me di cuenta. La verdad significa mucho para mí ser la primera mujer en ganar oro en unos Juegos Centroamericanos y del Caribe. Es muy satisfactorio y demuestra el potencial que tenemos las mujeres. somos fuertes y podemos darle mucho al país. Espero ser un ejemplo para el pueblo de Puriscal, para los jóvenes y los niños que vean que con esfuerzo y sacrificio se pueden lograr grandes cosas.

Andrea es atleta, madre y acaba de terminar su carrera de derecho a los 22 años. ¿Cuál fue la clave del éxito para alcanzar sus metas?

Nunca he pensado que ser madre fuera una limitación para estudiar y ser deportista. Después del embarazo siempre quise continuar en el atletismo, quería seguir mejorando mis tiempos y estar a un nivel mundial. Es cierto que hay que sacrificarse un poco más en todos los aspectos, pero nunca lo he visto como una limitación, por el contrario, siento que si uno da todo, uno puede alcanzar lo que quiere en la vida y con la medalla quedó demostrado.

La costarricense Andrea Carolina Vargas compartió el podio con la haitiana Vanessa Clerveaux (izquierda) y la jamaiquina Jeanine Williams (derecha). Por primera vez se escuchó el Himno Nacional de Costa Rica en Barranquilla 2018. Cortesía: Comité Olímpico

¿Cuáles sacrificios ha tenido que hacer para lograr cumplir sus metas?

Casi siempre madrugo. A las 5 a. m. salgo de mi casa, para empezar los entrenamientos a las 6 a. m. en el estadio de Puriscal. En otras ocasiones, cuando entreno en el Estadio Nacional, salgo de Puriscal a las 4 a. m. para llegar bien, realizó mi rutina y vuelvo a casa como las 11 a. m. A las 3 p. m. cumplo mi segunda sesión de entrenamientos en Puriscal, por lo que hay que tener mucha dedicación, esfuerzo y disciplina para cumplir las metas, porque hay veces que estoy cansado, pero no hay que ni pensarlo para ir a entrenar.

¿Antes de graduarte en derecho cómo se organizaba para estudiar?

En ese entonces entrenaba temprano y me devolvía a la casa a hacer los quehaceres del hogar y estudiar, porque tenía que aprovechar el tiempo por los entrenamientos de la tarde. En la noche compartía con mi hija, descansaba un poco y trataba de estudiar, aunque no era sencillo, porque estaba un poco cansada y además había que madrugar al día siguiente por los entrenamientos. Debido a ese ritmo tenía la mayoría de clases en la tarde, después de las prácticas, siempre acomodándome a lo que más me convenga.

¿Ahora que se graduó como abogada cambió en algo su día a día?

Estoy trabajando con unos abogados en Puriscal, por lo que he tenido que organizarme de nuevo. Por las mañanas, después de entrenar paso a dejar a mi hija a un internado, luego, si tengo que hacer alguna vuelta voy al juzgado, a dejar algún documento o un trámite que me piden, pero sin perder el entrenamiento de la tarde. Por la noche si puedo hago algún documento o bien descanso en la medida de lo posible. Aprendí a organizarme bien.

Andrea Carolina Vargas ganó oro en los 100 metros vallas

¿Cuánto la motivan los videos que le envía su esposo de su hija Avril apoyándola?

Ella se inyecta y me hace muy feliz que vea mis competencias. Es una gran satisfacción que mi esposo vea con ellas las pruebas. Avril siempre es así, grita y aplaude. Es demasiado bonito, es un sentimiento que no puedo describir y eso me motiva e inspira. Cuando mi esposo me envió el video de la semifinal fue algo demasiado bonito, me llegó al alma.

Podría explicar qué papel ha jugado su familia en estos años.

Además de mi mamá, que es mi entrenadora, mi hermana Noelia es mi fuente de inspiración y mi hermano Alejandro fue pieza una pieza indispensable para alcanzar mis metas. Pero también debo reconocer el esfuerzo de mi papá (Juan Manuel Vargas) su paciencia y dedicación cuando nos llevaba a los entrenamientos. Y por supuesto a mi esposo que cuida a nuestra hija, a mis cuñadas que me cuidan a Avril cuando no estamos. Estoy altamente agradecida de tener una familia así y eso no lo cambio por nada.

¿Cuándo menciona a su hermano Alejandro, podría explicar por qué su ayuda fue tan valiosa?

Él nos ayuda tanto a Noelia como a mí, el se sacrificó mucho para que nosotras pudiéramos mejorar. A Noelia le ayudó en fondo para el Mundial Juvenil en Finlandia, donde fue novena en los 10 km marcha. En lo personal a mí me ayudó en la reacción y la aceleración. Yo corría las vallas y él estaba a mi lado, sin obstáculos, corriendo un poco más adelante con la misión de forzarme a alcanzarlo, a sentir esa presión de estar atrás y ayudarme en los cierres. Por eso fue determinante, porque me jalaba, me presionaba a sacar agallas y ganarle el cierre.

Andrea Carolina Vargas y su madre Dixiana Mena entrenan dos veces al día, sin importar las condiciones del tiempo. Fotografía: Graciela Solís

El tener a su mamá como entrenadora en la pista, ¿qué tanta confianza le dio para afrontar la prueba?

Si bien es mi mamá, su función de entrenadora es precisamente darme esa confianza en la carrera. Me acompaña y me aconseja cómo pasar las vallas, a concentrarme, ella sabe dónde debo mejorar, me ayuda en la parte psicológica. La verdad que ella estuviera aquí fue de mucha ayuda, por lo que le estoy muy agradecido a las personas que le dieron la oportunidad de estar acá, porque fue parte fundamental para ganar esta medalla.

Al tener tan buen nivel, ¿ se ha planteado Andrea entrenar fuera del país?

Siento que si he podido llegar hasta donde estoy entrenando con mi madre en Puriscal y en el Estadio Nacional, puedo lograr grandes cosas aún. Lo que sí se requieren es fogueos internacionales y tener campamentos en otros países para preparar las pruebas. Tampoco puedo irme muy lejos porque tengo familia y la verdad me siento muy bien en mi ambiente y nos ha dado resultados.

Ahora viene la parte más difícil, como es mantenerse en el más alto nivel y mejorar sus marcas. ¿Qué necesita Andrea para lograrlo?

Me gustaría tener más apoyo. Sé que es difícil tener una pista de tartán donde entreno en el estadio de Puriscal, pero al menos le pediría a los entes encargados del mantenimiento que la repararan, porque tiene muchas grietas y es peligroso para entrenar e incluso para las personas que van a caminar en las mañanas y las tardes, porque se pueden tropezar y lesionar. También me gustaría tener más implementos, como vallas oficiales y no usar las que armamos con tubos PVC, así como un trineo de jalar para aumentar mi fuerza. Esta vez nos hizo falta para mejorar ese aspecto, al igual que unas ligas para los entrenamientos porque ya se nos reventaron.

Andrea Vargas, tuvo que dividir su tiempo entre sus entrenamientos, la universidad y el cuidar a su hija Avril, junto a su esposo, para alcanzar la presea dorada en Barranquilla 2018. Fotografía: Graciela Solis

Pero esas son cosas básicas de sus prácticas. ¿A nivel global qué más requiere?

Hasta el momento la ayuda del Comité Olímpico y el Icoder han sido fundamentales. Pero me gustaría que se acerquen más patrocinadores, que la empresa privada se fije en el atletismo. No solo en mí o mi hermana, sino en otros jóvenes que también tienen buenas marcas y buenos resultados. En Barranquilla muchos atletas destacaron y con más ayuda pueden conseguir aún mejores resultados. Para lograrlo se requieren fogueos internacionales de mi nivel o superiores y para eso se necesita presupuesto.

¿Cuáles son las próximas competencias el calendario de Andrea Vargas?

La otra semana esperamos participar en el NACAC mayor (Campeonato Centroamericano del Caribe y Norteamérica en sus siglas en inglés) en Canadá el 20 de agosto y en el Iberoamericano en Perú, siempre y cuando nos elijan y tengamos presupuesto para asistir.

¿Se ve en los Juegos Olímpicos de Tokio junto a su madre y su hermana Noelia?

Si, esa es la ilusión de nosotras. Poder representar las tres a Costa Rica en unas olimpiadas. Antes debemos completar el ciclo olímpico con los Panamericanos de Lima, Perú en el 2019. También a mediados del otro año está el Mundial de Doha en Qatar, donde esperamos hacer la marca y tener el contenido económico para asistir las tres.