Esteban Valverde. 26 septiembre, 2019
Luis Díaz en un entrenamiento del Columbus Crew en la actual temporada. Fotografía: Facebook del Columbus Crew
Luis Díaz en un entrenamiento del Columbus Crew en la actual temporada. Fotografía: Facebook del Columbus Crew

Luis Díaz, extremo del Columbus Crew, sonríe al recordar desde Estados Unidos a su abuelita, doña ‘Freddy’, de 81 años. El veloz legionario traga grueso al pensar en su ‘viejita’; sin embargo, asegura que el sacrificio de estar lejos de ella y su madre tendrá su recompensa pronto, porque podrá cumplirles una promesa.

Díaz afronta su primera aventura como legionario desde el mes de junio, cuando fue cedido por año y medio al Columbus Crew de Estados Unidos. A mediados de año, cuando el guanacasteco les comentó a sus familiares que partiría a los Estados Unidos, contó que la noticia fue difícil de digerir.

Ahora con cuatro meses en Estados Unidos, reveló que ya ve posible entregarle una casita a su querida abuelita, para que así pueda vivir con más comodidad en Nicoya, de donde él es natal.

“Sí, yo dije que si salía del país y me iba bien le iba a cumplir ese sueño a mi abuelita y a mi familia de darle una casita más cómoda. Ahora sin duda lo veo más cercano, con la ayuda económica que tengo, el sueño de la casa se está haciendo posible y ya estamos en el proceso de buscar terreno allá en Nicoya”, contó.

En la andadura por los Estados Unidos, el legionario se ha topado con dificultades por sortear, como el idioma y la alimentación.

Al inicio, ambos elementos fueron un reto; no obstante, después se convirtieron en parte de los aprendizajes de la nueva experiencia. Díaz se acostumbró a asistir a clases de inglés dos veces a la semana, además aprendió a ser estricto con sus comidas.

El primer contacto de Luis con la nueva lengua fue días antes de dejar el Team, cuando por medio de un curso intensivo buscó aprender para no llegar desubicado.

“Estoy en la fase de tener una conversación fluida. Las clases las he tenido interrumpidas por los viajes de los partidos, pero uno al escuchar la gente y estar pendiente de cómo se dicen las cosas, logra entender. Yo estando en Heredia me metí en un curso intensivo que me ayudó un poco”, mencionó.

En cuanto a las comidas, Luis destacó que en el Columbus los cuidan de manera profesional la dieta, al punto que constantemente les dan complementos alimenticios.

“Todos los días en los entrenamientos tenemos el sistema de recuperación, nos pesan, nos hacen mediciones, en el club hay desayuno y almuerzo. La proteína a veces se me olvidaba, pero ya me la tomo siempre al igual que los otros complementos que son en pastilla”, describió.

La MLS no representó para el exjugador del Team una dura prueba en cuanto a adaptación deportiva y él mismo lo probó al marcar diferencia desde los primeros partidos.

Luis Díaz acumula 616 minutos jugados con los amarillos y además concretó dos anotaciones.

"La verdad muy agradecido con Dios por esta primera vez, la verdad son demasiadas bendiciones. He ido cosechando muchos objetivos pequeños, quiero seguir así. Mi objetivo es mostrar mi nivel para buscar que me compren. Los profes de acá y el cuerpo técnico me piden que siga trabajando y que haga las cosas de la mejor manera", añadió.

Uno de los avances que más notó el jugador con el pasar del tiempo fue en su masa muscular, pese a que no maneja con exactitud los datos.

"Acá tenemos gimnasio en un centro de entrenamiento, eso me ayuda a palpar la parte física. Me siento más fuerte. Si tengo cuidado de no afectar la potencia y velocidad que son mis fortalezas", recalcó.

El Columbus Crew tiene un difícil panorama para alcanzar los play- offs de la MLS, porque está en la penúltima posición de la Conferencia Este con 35 unidades y seis puntos separan al club de la zona que da un puesto a la siguiente ronda, el problema es que solo restan dos juegos de la fase regular.

Luis Díaz analizó su primer temporada como legionario, en la que además de la motivación deportiva tuvo el apoyo mental de sus seres queridos, sobre todo su abuelita para mostrarse y así cumplir la promesa que había hecho desde su adolescencia: darle una casa más cómoda.

“Al principio como que la noticia fue muy dura porque iba a estar más distanciado, ya no estaba a cuatro horas de ellos. A mi abuelita si le costó poco asimilarlo, pero yo le dije que todo valdría la pena”; concluyó.