Esteban Valverde. 19 octubre, 2018
Fabiola Sánchez renovó su pasaporte junto al embajador de Israel en Costa Rica, Amir Ofek. Fotografía: John Durán
Fabiola Sánchez renovó su pasaporte junto al embajador de Israel en Costa Rica, Amir Ofek. Fotografía: John Durán

Fabiola Sánchez tiene 25 años; sin embargo, ya ha jugado en el fútbol femenino estadounidense, japonés y escocés; además, desde hace una temporada explora una cultura muy diferente y rica: la israelí.

La costarricense forma parte del WFC Ramat Hasharon de la liga profesional de fútbol israelí, plantel al que llegó por recomendación de una amiga con la que compartió en el fútbol universitario de los Estados Unidos.

Sánchez, siempre deseosa de aventurarse, no dudó dos veces en aceptar el reto y vincularse al Ramat Hasharon, aunque su madre, Seidy Jiménez, sí tuvo inquietudes.

“Por supuesto que al inicio uno siente preocupación y temor porque lastimosamente acá solo se informa lo malo de Israel, pero ella es tan ubicada que nosotros confiamos y al final ella misma nos tranquilizó y dijo: ‘Nada es como sale en las noticias, aquí es muy tranquilo y seguro’”, recordó.

La futbolista, por su parte, es clara: ella es feliz en Israel.

“Yo entiendo todo lo que sale, pero la verdad es que yo he visto un Israel muy diferente. Puedo decir que es un país muy seguro, amable y de gran atención para la persona extranjera”, declaró.

Sánchez se ha acomodado a los diferentes retos que implica ser legionaria: comida, idioma y adaptación en general.

Esta tica señaló que su principal preocupación, cuando tomó la oportunidad, era cómo se comunicaría con sus compañeras.

La jugadora nacional habla inglés desde que tuvo un paso futbolístico por Estados Unidos, empero, siempre existía la curiosidad de saber si esta lengua era bien recibida en Israel.

“Tenía cierto temor con el idioma, pero ahí lo he sorteado. En la primera experiencia me llamó mucho la atención que todos hablan inglés, entonces eso me salvó bastante. Quiero aprender el hebreo, de momento lo que sé es lo básico: izquierda, derecha, adelante, atrás, sí me interesa mucho aprender el idioma porque me parece muy atractivo”, profundizó.

En cuanto a la comida, la gran dificultad radicó en encontrar su fruta favorita: la sandía.

En Israel, esta deliciosa fruta solo se consigue por temporada, por lo que le es imposible comerla durante todo el año.

“Yo cocino y preparo comida como si estuviera en Costa Rica, conseguí frijoles en tarro, también arroz, lo normal. Es difícil encontrar cosas más específicas como plátano maduro o la sandía, pero de igual forma hay platillos muy ricos”, expresó.

Por ejemplo, a la jugadora se le hace la boca agua cuando recuerda el plato llamado Shakshuka.

Esta comida se compone de una salsa de tomate, especies y huevos. "Es sencillamente delicioso", sentenció.

Entre las facilidades que le dio la escuadra a la tica están transporte y casa, además de que le ayudan con la alimentación.

Para la costarricense, la amabilidad de los ciudadanos es un elemento trascendental y que destaca constantemente en la conversación.

"Vivir en Israel es bonito, siento que la gente lleva el estilo de vida de una forma muy bonita, a diferencia de la situación que se da en Costa Rica. Allá todos tienen un orden muy marcado", explicó.

Sobre el nivel del fútbol de Israel, la seleccionada nacional mencionó que es una liga en crecimiento.

“Acá usted encuentra todos los estilos, desde un fútbol más directo hasta uno más elaborado. Yo creo que es una buena oportunidad de crecimiento”, dio a conocer.

La tica fue el jueves a tramitar su visa de trabajo para Israel, por lo que fue recibida por el embajador de ese país en Costa Rica, Amir Ofek.

Ofek aprovechó para destacar la labor que ha hecho la nacional.

“Tuve la oportunidad de conversar con un administrativo de su club y me dijeron que su aporte es trascendental. La gente está deseando que regrese, la verdad es una figura en formación”, finalizó.