Esteban Valverde. 1 octubre, 2019
Allan Cruz controla una pelota en un juego del Cincinnatti. Fotografía: FC Cincinnatti.
Allan Cruz controla una pelota en un juego del Cincinnatti. Fotografía: FC Cincinnatti.

Allan Cruz cumplió su primera temporada como legionario. Al reflexionar sobre la clave para ser el jugador más destacado del FC Cincinnatti, en el primer año del plantel y de él como futbolista tico en el exterior, no esconde la esencia que lo hizo llegar a lo que es hoy.

Cruz, oriundo de Villarreal de Santa Cruz de Guanacaste, encontró la motivación para afrontar esta primera campaña en aquellos ¢20.000 que recibió de joven. Esa cantidad de dinero fue la que le dio su madre cuando él decidió cumplir su sueño con Uruguay de Coronado, aunque eso implicara salir de su provincia.

Al ver su primer prueba superada, el volante mixto es claro que se le vienen a la mente los sacrificios de su mamá, Elin Leal, encomendando a Dios a su pequeño y diciéndole: “Tome papi, ríndalos como pueda”.

Allan Cruz Following CINvORL

While being ruled out for the season finale next weekend, Allan Cruz reflects on his first Major League Soccer (MLS) season and what’s ahead for himself and FC Cincinnati.

Posted by FC Cincinnati on Monday, September 30, 2019

En aquel momento, Cruz tenía 17 años y comenzaba a dar sus primeros pasos con la camiseta del equipo coronadeño. Un mes debía resistirlo con ese dinero; al inicio no era tan difícil, pero luego cuando la casa club charrúa cerró, tuvo que ingeniárselas para lograrlo.

“Muchos sacrificios desde que llegué a Uruguay. Mi familia me ha ayudado mucho, mi novia que es mi mano derecha. Veo desde que mi mamá me daba ¢20.000 y me decía vea a ver cómo los rinde... Me ha costado llegar a la Selección y donde estoy, no quiero desaprovechar lo que Dios me está dando”, manifestó.

“Cuando estaba la casa club no tenía gastos, después apareció la familia Carrillo que me ayudó porque quitaron la casa club y ellos, junto con unos tíos y mi familia, fueron los que me empujaron”, agregó.

Hoy los tiempos son muy diferentes. Cruz consiguió una temporada individual para enmarcar, pese a que grupalmente no se lograron los objetivos.

El exflorense terminó designado como Mejor Jugador de la Temporada, además de ser el Más Valioso. Un dato trascendental es que consiguió su mayor registro de goleo en una temporada con siete celebraciones.

“Gracias a Dios se dio una temporada muy buena. Hice siete goles, por ahí al principio tuve un paso difícil porque el primer partido estuve fuera de lista, luego me gané la titularidad, gracias a Dios. En lo personal me fue bien, por ahí al equipo no le fue bien, pero me esforcé al máximo. En lo personal muy bien”, sentenció.

El crecimiento en Estados Unidos para el seleccionado nacional fue palpable cuando comenzó a notar un avance en su mente.

El costarricense ahora piensa, antes de tener la pelota,éque va a hacer con ella cuando llegue a sus pies.

“He aprendido mucho, por ahí Kendall Waston me ha ayudado bastante, porque hay buenos jugadores como en Costa Rica, pero acá el nivel es de Rooney, Zlatan, se aprende mucho de ellos. Aquí un futbolista debe tener la jugada lista, he tratado de hacer extras para girar rápido y tener más líneas de pase”, describió.

El guanacasteco se consolidó como figura y también es consciente que se mostró ante los ojos de otras escuadras.

"Todavía estoy hablando con mi representante para ver qué pasará, a ver en enero a ver qué sale. Tengo dos años y uno más con opción del equipo, entonces vamos a esperar", profundizó.

Allan Cruz ya terminó la temporada en Estados Unidos, porque está sancionado para la última fecha de la fase regular y su equipo quedó eliminado de los enfrentamientos directos, ante esto el jugador ya tomó las previsiones del caso para evitar tener una pérdida física.

"He hablado de este tema con Kendall, porque en Costa Rica no se perdía ritmo. Él me recomendó buscar un preparador físico, gracias a Dios he estado hablando con amigos que me pueden ayudar y no estaré mucho tiempo de vacaciones", finalizó.

Allan Cruz celebró un primer año como legionario exitoso, con dos premios individuales, siete goles y regularidad, porque sumó 22 partidos jugados de 34 posibles.

Los ¢20.000 de su madre nunca se olvidarán y todavía lo motivan.