Esteban Valverde. 12 febrero
Joel Campbell en el duelo frente al América, el sábado pasado. El nacional jugó 90 minutos. Fotografía: Facebook de León.
Joel Campbell en el duelo frente al América, el sábado pasado. El nacional jugó 90 minutos. Fotografía: Facebook de León.

Joel Campbell suma 15 días en México desde que se confirmó su cesión del Frosinone de Italia al León azteca. El atacante nacional acumula 180 minutos jugados en dos partidos consecutivos: uno de copa y otro de liga, mientras que también sumó 28 minutos en la Copa MX.

Asegura que se siente motivado ante este nuevo reto, considera la liga de México como una de las mejores 10 del orbe y enfatizó en que es un buen paso en su carrera deportiva, pese a dejar Europa. Un consejo de Gustavo Matosas, estratega nacional, fue clave para el atacante.

Campbell de momento no piensa en regresar al Viejo Continente, ya que primero quiere devolver la confianza que le entregó León al apostar por él en un momento en el que sentía que no encajaba en el Frosinone.

—¿Cómo analiza llegar a México a mitad de temporada?

La verdad estoy muy contento de estar acá, para mí es una oportunidad muy importante, estoy disfrutando mucho. Ya he jugado tres partidos, dos de liga contra equipos importantes y me sentí muy bien.

—Acá en Costa Rica se formó un debate sobre si era lo idóneo ir a México después de estar en Europa. ¿Qué opina?

Para mí es una liga de alto nivel, son equipos económicamente fuertes con grandes jugadores, son equipos poderosos, es una liga competitiva y siento que a mí me exige porque hay que entregarse al máximo.

Para mí la liga de México es de las 10 mejores del mundo, después de España, Inglaterra, Italia, Francia, Alemania, Portugal y Holanda, no creo que haya una liga más competitiva que la mexicana, igual que la brasileña. Acá en México tienen muy buena infraestructura, para mí es importante lo que estoy logrando. Si ya jugué en cinco de las mejores 10 del mundo, pues jugar en México no está nada mal.

—¿Cómo ve su funcionamiento en los primeros tres juegos?

Es una liga muy rápida, competitiva. El profesor (Ignacio Ambriz) me utilizó de nueve, detrás del delantero centro y por afuera, es importante que confíe en mí para esas posiciones, hay que esforzarse al máximo y siento que hice un buen trabajo.

En la parte de adaptación creo que estoy bien, pero debo mejorar, puedo dar mucho más; con trabajo las cosas irán saliendo.

—¿Por qué salir del Frosinone? ¿Cuál fue el análisis para que lo convenciera León?

La verdad que en Frosinone el equipo estaba en un momento complicado y el estilo de juego no me favorecía, me costó un poco eso. Siento que era un equipo un poco más defensivo, entonces no podía explotar mis cualidades. Al final decidí hablar con el club, ellos entendieron y el León me abrió las puertas.

—¿Qué fue específicamente lo que le dijo Gustavo Matosas para que usted terminar de pedir el cambio?

De lo que hablamos me dijo que él también conocía la filosofía del fútbol italiano, por lo que sabía que en Italia se practicaba un estilo que él sentía no permitía explotar mis condiciones, luego me dijo que en México me podía ir mejor por el estilo de fútbol ofensivo y vertiginoso. También me comunicó que León es un gran equipo y ciudad, eso me terminó de convencer.

—¿Costó tomar la decisión?

No me costó porque es un equipo bueno, ciudad buena, una liga de las mejores del planeta. Yo lo veía como una oportunidad en una liga exigente, competitiva, además llego a un equipo económicamente estable. Siento que puedo crecer, porque apenas tengo 26 años.

—¿Es una prioridad regresar a Europa? Sabemos que es un préstamo y su ficha sigue perteneciendo a Frosinone.

Usted me conoce, yo no veo como prioridad volver o no a Europa. Yo trato de disfrutar este momento, hacer las cosas bien porque para mí también es importante devolver la confianza que ellos depositaron en mí, sé que hay una cláusula de compra al final y eso es importante. Yo acá quiero tener una gran carrera.

—¿Es mayor el compromiso con León porque su dirigencia lo quiere desde hace un año?

Ellos han confiado mucho en mí, tenían los ojos puestos en mí desde hace tiempo y eso es confianza, yo contento y a retribuirles esto.

La verdad que la vida de México es muy buena, la calidad de vida es muy alta, adaptarme ha sido fácil, ya estoy con mi familia, la comida es muy buena y estoy feliz.