Michael Córdoba marcó el fútbol sala de Costa Rica en la década pasada. Él fue un talento que impresionó a propios y extraños, sobre todo por su potencia y uno contra uno, además de una zurda mágica que muchos consideraron ‘la mejor del país’. De hecho, la pusieron a la altura de la de Alonso Solís.
Como todo adolescente fiebre del balón nació en el fútbol de once jugadores; el equipo que le abrió las puertas para formar sus primeras armas fue Saprissa, donde compartió camerino con jugadores como Allan Alemán, bajo el mando del técnico Vladimir Quesada.
Córdoba entrenaba todos los días a las 8 a. m. con el conjunto morado, luego se iba a trabajar y en la noche practicaba la disciplina que verdaderamente amaba: el fútbol sala, con Goicoechea. En un momento uno de los técnicos más reconocidos del balompié de gimnasio, Diego Solís, le pidió a Córdoba tomar una decisión: ¿fútbol tradicional o sala?
El juvenil tenía pocas dudas sobre lo que quería. De igual forma una conversación con su entrenador de Saprissa de aquel momento, Vladimir Quesada, lo terminó de empujar, porque siempre quiso intentarlo en fútbol; sabía que ahí estaba el futuro económico, porque el fútbol sala no estaba tan desarrollado.

”Yo a Saprissa llegué porque Edson Soto me llevó. Cuando estábamos ahí, un día me puso un uno contra uno contra Allan Alemán y le gané 10 a 2; entonces ahí me dejaron, pero pasó el tiempo y yo empecé a ver cómo los de mi generación llegaban al primer equipo y yo no... Por ejemplo, Gabriel Badilla era mi mejor amigo y él ya estaba arriba y yo no”, recordó.
LEA MÁS: Erick Lonis habla sin miedo ni censura sobre el desastre del fútbol tico
Ante esto, el jugador prefirió inclinarse por el fútbol sala y comenzó una aventura que lo llevó a mundiales como el de Tailandia 2012, también a Juegos Centroamericanos y presentaciones muy destacadas en el exterior.
El talento de Córdoba lo hizo acreedor del sobrenombre Repretel, cuando la televisora tenía el slogan: ‘La bola es de Repretel’
”Después del Mundial de Tailandia del 2012 yo vine mal a Costa Rica porque no tenía trabajo, estaba, la verdad, muy afectado emocionalmente. Entonces un día ya muy ahogado en la crisis pues me arrodillé ante Dios y le dije: ¿Señor dime qué hacer porque yo me siento perdido? Yo lloraba mucho y en eso apareció la oportunidad de irme para Estados Unidos...”, explicó Córdoba.
Entonces tenía tan solo 29 años, edad en la que los jugadores suelen estar en plenitud de condiciones, pero dejó el fútbol sala atrás.
Michael conoció a una familia iraní que le ofreció trabajo como conductor en Estados Unidos; él no lo dudó y decidió irse.
“De hecho yo nunca le dije que no a la Selección, solo le dije a Diego Solís en 2012 que no iba a jugar el Centroamericano porque me salió la oportunidad de hacer una especie de Uber Driver. Yo pasaba hospedado en hoteles y me pagaban todo; eso me salvó, porque yo no tenía qué comer”.
Ya cuando se acercaba la fecha límite en la que su visa se vencería, el deportista se casó con una joven iraní que aún hoy es su esposa y vio cómo la vida le empezó a sonreír.
“Me fui para San Francisco. Conocí al asistente de la selección Estados Unidos de Fútbol Sala cuando trabajaba como lava platos en un restaurante, y él me dijo que si no quería ayudarle entrenando chicos en fútbol sala, pero que antes debía cumplir requisitos”, dijo.
A Córdoba le pidieron que aprendiera inglés, también que empezara a profesionalizarse como entrenador en la Federación de Fútbol de Estados Unidos.
”En diciembre del 2012 renuncié a ser lava platos y en febrero ya tenía mi primer grupo de niños”, dio a conocer.

Luego de una crisis fuerte, el exseleccionado nacional de sala disfruta ahora de una estabilidad única, además de que se dedica a traspasar su talento a otras generaciones. A sus 39 años, como técnico en la academia Palo Alto Soccer, en San Francisco, no deja de asombrarse por las vueltas del destino.
LEA MÁS: Las preocupaciones atacan a Keylor Navas en el cierre de temporada
El fue el ‘Mago’ de los gimnasios de Costa Rica a inicios de los 2000, pero renunció a ello y se aventuró a buscar una nueva vida fuera de Costa Rica. De su talento se dice mucho. Si alguna vez usted anda por el cantón de Moravia, específicamente por el distrito de la Trinidad pregunte por Repretel, el que muchos consideran el mejor jugador de fútbol sala que ha tenido el país.
