Fue tricampeón con el Saprissa, su característica principal era el juego agresivo, fuerte, y él no lo esconde. Jeikell Medina, a sus 33 años, encontró en la cocina de su hogar y el trabajo junto a su esposa, Andrea Villalobos, un ingreso extra más allá del deporte, el cual era más que necesario.
En la actualidad, el espigado volante de contención juega en Sarchí de la Liga de Ascenso; sin embargo, se sabe que en segunda división el ingreso económico no es el mejor, por lo que decidió, junto a su pareja, buscar ingresos fuera del deporte.
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Medina y Villalobos poseen una ventanita de comida virtual, la cual tiene días de entrega específicos y además ofrece productos caribeños como Rice and Beans, Patí, entre otros.

“Mi esposa se desvela los jueves, ya a las 3 a. m. está en pie. Yo me levanto para ir a entrenar y me llevo todos los Rice and Beans que me piden en el equipo. Nuestro emprendimiento se llama Jah Coco Love. Luego de que regreso de entrenar, ya cargo otra vez el carro y me voy a repartir a los que nos piden por redes sociales”, contó.
Según Medina, la comida de ellos tiene el amor de qué está hecha en casa, como si fuera para consumo propio.
“La cuchara de mi esposa es espectacular, la verdad, ella aprendió muy bien a hacer comida caribeña”, acotó.
Medina, el año pasado, estuvo en el fútbol de Guatemala y a su regreso a Costa Rica generó interés en Santos de Guápiles y la ADG. No obstante, fue con los guapileños con quienes llegó a un acuerdo, pero vivió una situación inesperada con Walter Centeno.
“Fue Walter Centeno el que no me quiso, porque yo tenía todo arreglado ya, pero me salieron diciendo que Walter no quería mis servicios”, acotó.
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Medina también está dirigiendo un equipo de categoría U-17, en el que pone en práctica los conocimientos que tiene ya certificados como entrenador.
“Los sábados hago entrenamientos personalizados. Mi formación como entrenador es similar a mi forma de jugar. Yo pienso que en el fútbol uno debe ser agresivo con balón, sin balón. Me gusta que mi equipo sepa posicionarse con el balón, que jueguen pie a pie, que lleguemos tocando al área rival. Si hay que jugar al pelotazo, pues lo hago”, describió.
Sobre su salida del Saprissa, el futbolista recalcó que, cuando se dio, no hubo resentimiento. De hecho, confesó que en ese momento lo vio como la mejor opción porque en el plantel tibaseño había perdido la regularidad.
Luego de seis años de casados, Jeikell y su esposa ya emprenden y esperan, en un mediano plazo, abrir un restaurante.
