Fiorella Masís. 10 mayo

Wálter Centeno y Luis Marín marcaron una época como futbolistas. Fueron compañeros, rivales, representantes de los equipos más grandes del país, mundialistas y, sobre todo, líderes.

Wálter Centeno junto a Luis Marín durante un viaje con la Selección Nacional. Foto: Archivo
Wálter Centeno junto a Luis Marín durante un viaje con la Selección Nacional. Foto: Archivo

Su historia entrelazada tiene similitudes y también muchas diferencias. Tuvieron una vida futbolística paralela y el destino los vuelve a topar, ahora como técnicos.

Paté en el equipo de sus amores y Marín siendo la revelación con San Carlos. Será la primera final para ambos en la máxima categoría, otra de sus semejanzas.

“Eso habla bien de la formación y calidad que han tenido, de toda la experiencia que han adquirido como jugadores y ahora como entrenadores” , opina Wílmer López.

Compartieron desde jóvenes en selecciones menores y estuvieron en una época dorada del equipo patrio, cuando Costa Rica clasificó a Corea y Japón 2002, después de doce años añorando el regreso a un Mundial.

En ese camerino, que según sus protagonistas fue de mucha armonía, eran dos de los futbolistas con más autoridad.

“Luis y Wálter tuvieron gran liderazgo y los dos eran de dar consejos siempre”, recordó Carlos Castro, lateral de esa selección.

Luis Marín vive su primera experiencia como entrenador. Fotografía José Cordero
Luis Marín vive su primera experiencia como entrenador. Fotografía José Cordero

Su influencia traspasaba la cancha, donde mostraron su carácter en muchas oportunidades.

“Ellos lo tenían bien claro y el grupo también: la confianza, tranquilidad y garra de Marín en defensa, y también la calidad y potencial de Paté para dar salida. Eran importantes tanto dentro como fuera del camerino, eran muy respetados, tanto a la hora de jugar como estar afuera, tenían mucha credibilidad dentro del grupo”, agrega el Pato López.

Pero así como se perciben cercanos, son distantes.

Desde su personalidad, forma de ver el fútbol y expediente en la corta carrera de entrenadores.

“Siempre fueron líderes, siempre pilares de sus equipos, cada quien en su puesto, y ahora lo reflejan como entrenadores”, Hernán Medford.

Incluso, empezando por lo más básico, su posición en la cancha. A los dos se les destaca por su carácter, pero tenían funciones muy distintas.

Parte de ese bagaje como jugadores influye en su estilo de juego.

Marín, como buen defensor, le gusta el orden, tener un equipo equilibrado y muy táctico, no correr riesgos inencesarios en salida, según sus propias palabras.

Mientras que Centeno antepone el juego vistoso, le gusta tocar el balón constantemente, reflejando el buen manejo de pelota del que gozó él.

“Cada uno tiene su idea, su librillo. Son diferentes estilos. Cada uno con su forma de jugar, habrá alguna gente que le guste un tipo a otros, otro. El que logre el campeonato será el mejor, sin importar cómo”, comentó Hernán Medford.

El Pelícano destacó que sus dos colegas finalistas son reflejo del buen desempeño que han tenido técnicos jóvenes en los últimos años.

Su peregrinaje al mando de un equipo sí dista mucho. Marín se formó al lado de Jorge Luis Pinto y Óscar Ramírez, siendo su asistente.

Ocho años como empleado de la Fedefútbol lo llevaron a sumar mucha experiencia, pero no fue hasta este torneo que tuvo su debut como entrenador, de momento el soñado.

Del otro lado, está un Centeno que pasó por segunda división con Puntarenas FC, Grecia, al que ascendió, y después escaló al destino que siempre quiso.

Wálter Centeno celebra el pase a la final con Christian Bolaños y Jairo Arrieta. Foto: Rafael Pacheco
Wálter Centeno celebra el pase a la final con Christian Bolaños y Jairo Arrieta. Foto: Rafael Pacheco

En lo que sí concordaron es que no formaron a sus actuales equipos y pese a eso los amoldaron a sus ideas.

Paulo Wanchope, quien también tuvo a Marín como asistente, asegura que necesitará más tiempo para terminar de definir su estilo.

“En seis meses no se va a ver por completo, hay que esperar, no tuvo mucho tiempo de preparación; eso aumenta el crédito”.

“Pueden lograr algo que como compañero de ambos me alegro, porque uno sabe lo que trabajan, antes y ahora”, Wílmer López.

Los dos disfrutan de la confianza de la directiva. Uno llegó recomendado por el Machillo Ramírez y otro impulsado por el deseo de su afición.

Personalidad. Tranquilos y centrados, en lo personal, también son recordados como muy enérgicos en el papel de jugadores.

En su etapa de estrategas, en tanto, a Luis Marín se le destaca su serenidad y Paté deja más evidente el fervor y la pasión.

Echando el casete hacia atrás y saliendo del campo, Wílmer López y Rodrigo Cordero los recuerdan distintos.

“Paté era un poquito más aislado, muy metido en su situación; es su personalidad. Ha marcado esa tendencia, que es muy él”, mencionó López.

No gozaban de un nexo íntimo de amigos, pero eran cercanos y tenían buena relación.

“Ese grupo fue una gran familia desde la selección sub-20, lo vivido de lo que uno se acuerda, había como un pacto de familia, amistad, todos querían lo mejor para cada uno”, agregó el Rocky.

El nuevo capítulo en su historia como compañeros y rivales empezará este domingo a las 4 p. m. en el Ricardo Saprissa.

“Los nuevos entrenadores estamos peleando cosas importantes y los retos, independientemente de quién sea, lo importante es cómo lo tomen los muchachos, que si es mi amigo o no, eso queda para después, que nos podamos tomar un café o que nos veamos”, comentó Centeno sobre Marín.

Ambos se felicitaron después de acceder a la final. Eso sí, dejaron claro que en estos días vuelven a pelear por sus intereses.

“(...) Fuimos amigos, podemos darnos la mano, pero el domingo somos rivales. La final es la final y la vamos a pelear los dos", agregó Marín.