Fiorella Masís. 11 agosto

En el fútbol nacional es un sistema tecnológico nuevo, aunque en Europa ya lleva algunos años funcionando, tanto en el balompié, como en baloncesto, fútbol americano o balonmano.

Un estilo de sostén, con un GPS incorporado en la parte de la espalda, es la sensación entre los llamados equipos grandes de la Primera División.

Se trata de dispositivos que, dependiendo del modelo o marca, llegan a medir más de 200 variables para conocer el desempeño físico del jugador con precisión milimétrica.

El FC Barcelona lo popularizó alrededor del mundo cuando en 2015 sus jugadores aparecían con esta particular indumentaria durante los entrenamientos.

Para ese momento la FIFA ya permitía su uso en partidos, pero fue hasta el 2017 cuando los culés lo incorporaron para enfrentar a sus rivales.

Poco a poco la imagen con el top se volvió famosa y hoy en Costa Rica el GPS lo utilizan la Fedefútbol, Saprissa, Herediano y Alajuelense. Además, el técnico de Cartaginés, Paulo Wanchope, desea adquirirlo.

La Federación y los morados compraron la misma marca del club azulgrana, Wimu. Ambos tienen una caja con 28 dispositivos, cada uno con precio de 2.750 euros sin impuestos, es decir, casi dos millones de colones, según la página oficial de Wimu.

Durante la preparación final hacia Rusia 2018 el equipo mayor echó mano de este aparato y el cuerpo técnico, principalmente el preparador físico, podía darse cuenta día a día lo que ocurría con los futbolistas y saber qué debía cambiar.

“Arrojan gran cantidad de datos pero lo que hay que saber es interpretar esos datos y saber cuáles más debe utilizar, y lo más importante, hacerle variantes al entrenamiento. Uno podía darse cuenta si algún jugador se está pasando de carga, o si hay jugadores en riesgo de lesión, si algunos están entrenando flojo o pueden dar más”, explicó el preparador físico de la Sele durante el Mundial, Erick Sánchez.

Eso sí, Sánchez resaltó que antes de comprar Wimu, en la Fedefútbol ya se obtenían muchas de estas estadísticas, mediante un sistema que les alquilaba la Universidad Nacional.

Saprissa empezó a trabajar con esto durante la pretemporada de este campeonato y el preparador físico Pier Luigi Morera asegura que es un método que todavía están aprendiendo a utilizar, pero desde el inicio les ha ayudado en la planificación del trabajo.

Después de prácticas y partidos la retroalimentación es tanto para jugadores como para el técnico, para ver fortalezas y debilidades.

"Antes los datos que se tenían eran muy básicos, se medía carga interna de trabajo, frecuencia cardíaca o el doctor cada cierto tiempo hacía pruebas de sangre, para ver si estaba fatigado o no; ahora estamos midiendo carga externa, el comportamiento que tiene el jugador dentro de la cancha, el movimiento... Se miden distancias recorridas, velocidad máxima, aceleraciones, desaceleraciones, sprint", comentó Morera.

Y eso tomando en cuenta que la S solo hace uso de algunas métricas y no de todas las posibilidades, porque según Morera, hay que abarcar poco a poco porque es un sistema complejo.

En el Herediano, que lo añadió a sus trabajos desde el certamen anterior, se concentran en sacarle el jugo para cuantificar las cargas de los futbolistas, explicó Daniel Vargas, preparador físico.

Los florenses tienen 22 aparatos de la marca Sport Tracker, los mismos que utiliza el América de México.

“El GPS tiene varias funciones: aceleración y freno de jugadores, para medir los músculos, entre otros, pero eso es hilar demasiado delgado. Lo usamos para la evaluación y valoraciones y le damos las recomendaciones al entrenador, más que todo es para cuantificar el trabajo de cada jugador”, dijo Vargas.

El especialista físico afirma que es una herramienta “demasiado útil, porque no solo es cuantificar lo que corren sino cómo lo hacen y puedo adaptar la planilla para no sobrecargarla”.

Los resultados son tan eficientes que Alajuelense no quiso quedarse atrás y recientemente adquirió 50 GPS de la marca K-Sport, de ellos 25 en vivo y 25 normales, en los que se descarga la información después.

En este caso, el precio baja un poco, y cada uno cuesta unos $2.000 (¢1,1 millones).

Al igual que los otros equipos, en la Liga debieron capacitarse para sacarle provecho a estos sistemas y saber interpretar los datos, detalló el preparador físico manudo, Agustín Lleida.

"Todavía estoy reestructurando todo y necesitaba introducir más profesionales, conseguir un ordenador para poder descargar los datos y tener un monitor online en la cancha también, tenía que formar a los preparadores físicos y entonces es todo un proceso que yo necesito hacer antes de tirarlo y de ponerlo en marcha”, detalló.