Para Roy Myers los cambios generacionales no pueden ser abruptos. Lo dijo en su presentación como técnico del Saprissa y lo repitió el miércoles luego del empate ante San Carlos.
Sus palabras intentan “calmar” a una afición que así como pide una mejoría en el rendimiento del equipo, reclama por más minutos a las promesas.
El mismo Myers volvió al banquillo del primer equipo con la bandera del cambio generacional. Sin embargo, pasar a la práctica no parece ser tan sencillo.

Hay dos razones evidentes por las que, al menos en este momento, complican la inclusión de las figuras de la cantera.
Una de ellas son las lesiones, algo que escapa por completo de las manos del cuerpo técnico. Pero la otra sí depende de su mandato: continuidad a esos jóvenes.
Apenas en la primera alineación pos Wálter Centeno, el estratega apostó por Orlando Sinclair y Matthew Bolaños (18 años), con la mala fortuna de que en ese mismo partido, ante Pérez Zeledón, el zurdo salió lesionado.
Ahí se cayó la opción por refrescar la banda izquierda, pues desde entonces el joven de Jacó se mantiene de baja.
Algo similar sucedió con Sinclair, quien aprovechó la ausencia de Ariel Rodríguez para destacar con goles y asistencias, pero ante Santos salió de cambio por una molestia.
Aunque Orlando no es un jugador Sub-21 (cumplirá 23 en abril), sí forma parte de esa generación que intenta impulsar el club.
Ellos son las dos primeras cartas de Myers para moldear el legado en los pocos meses al frente del Saprissa.
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El tiempo es corto y por eso siembra la duda de si será suficiente, porque a mitad de la primera etapa del torneo ya hubo posibilidades para incorporar otros nombres, sin que finalmente sucediera.
Por ejemplo, previo al duelo en Guápiles estaban ausentes Kendall Waston y Esteban Espíndola, provocando que los ojos se fueran sobre el central Douglas Sequeira, quien solo apareció en banca.
El DT prefirió cambiar a Evans de lateral a central (posición que conoce), colocar a Ricardo Blanco de derecho y que Luis José Hernández regresara a la titularidad.
Si se analizan los minutos en cancha de los jóvenes desde que llegó Myers, solo Sinclair y Evans han tenido los suficientes para demostrar su valía.
A eso se le debe agregar que Evans es producto de una continuidad iniciada en el 2020 y no ahora. Eso sí, Roy mantiene esa confianza.
El zaguero limonense es la carta de presentación del Saprissa, y no por casualidad, pues es el sub-21 con más minutos en el torneo (946).
“Lo de Jordy es una realidad y juega, no porque tiene que cumplir los minutos, sino porque es un muy buen jugador y está rindiendo en el campo”, asegura Myers.
Los tibaseños pueden ponerlo como ejemplo de lo que buscan, sin que su regularidad resuelva el reclamo masivo de la afición por otras alternativas.
Cuando Myers se refiere a “cumplir los minutos”, habla de la norma de competición de Unafut, la cual indica que durante las 22 jornadas de la fase regular los clubes deben utilizar a los jóvenes en, al menos, 1.440 minutos. Incumplirla significa la pérdida de tres puntos al cierre de la primera etapa del torneo.
Aun así, la angustia de Saprissa no pasa por ahí, porque evidentemente solo con Evans lo lograría. La interrogantes es: ¿por qué otros jugadores no reciben más minutos?
Roy también ha utilizado a Warren Madrigal, Jostin Tellería y Fabriccio Alemán. Pero se repite el patrón con Paté Centeno, los minutos en cancha son escasos para saber qué puede ofrecerle al club.
Madrigal registra 30 minutos, Tellería dos (el miércoles ante San Carlos) y Alemán uno.
“Siempre he insistido y dicho que los cambios no pueden ser abruptos, jamás, entonces no vamos a ir contra lo que pensamos en la institución y creo que hemos sido consecuentes”, defiende el entrenador.

