La emoción lo embargó hasta las lágrimas cuando la directiva del Club Sport Cartaginés le entregó un reconocimiento. José Rafael Soto Sanabria lo recibió con humildad, al final de un conversatorio promovido por él, en torno a los 110 años del decano del fútbol nacional, la tarde del 2 de julio en la biblioteca pública de Cartago.
Don José Rafael sigue al Cartaginés desde hace más de medio siglo, por lo que se ha dedicado a recoger crónicas y fotografías de su querido equipo, material que compila en un álbum de varios tomos, titulado Memoria Gráfica del Club Sport Cartaginés .
El tributo de la nueva sangre azul a este hombre de cabello cano, alto y soñador, —como un Quijote—, fue el corolario de una típica tarde brumosa, fría y sin sol, pero con cielo despejado. Al norte se divisaba el majestuoso volcán Irazú, mientras que decenas de personas nos congregábamos en el recinto cultural, junto a glorias del club y aficionados de identidad cartaginesa.
El periodista Danilo Jiménez Sánchez y el suscrito fuimos invitados a la actividad. Con buen verbo, pues habla tan bien como escribe, Danilo, de raíces y filiación brumosa, desplegó sus cachitos de nostalgia y lanzó no pocos dardos, pellizcando a sus congéneres a forjar juntos la nueva era del Cartaginés. El tema fútbol, que siempre convoca, se extendió hasta la madrugada en la residencia de la familia Freer Campos, en Tejar de El Guarco. “Cuando un hogar se abre y comparte lo que tiene; o sea, su afecto y su alimento, hay que dar gracias, ¡por siempre gracias!”, expresó Jiménez con emotividad.
La sobremesa en Tejar alternó la filosofía futbolística que comienza a implementar el timonel Jeaustin Campos —quien, al parecer, avanza despacio pero con buena letra—, con la evocación del Ballet Azul. Sueños de futuro e imágenes del ayer matizaban la tertulia entre risas, reflexiones y anécdotas. La sapiencia del Pelirrojo. El vértigo de Wally, leyenda de ébano. La magia de Leonel, prodigio del botín izquierdo con su impronta de campeón goleador…
Aunque la expresión “recuerdos del futuro” suene a contradicción, en el fondo evocar lo vivido y soñar con el mañana, significan lo mismo. Son cometas que penden de una sola cuerda. Resistente. Trascendente. Intemporal.