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Ante la inesperada incursión de un gato, en la obra 'Anillos para una dama', Ana Poltronieri y Juan Katevas dieron una muestra magistral de control escénico.


Profundo intentó ocultar el cigarrillo en la bolsa del saco y en un santiamén la prenda comenzó a echar humo. Imperturbable, espigada y férrea, doña Margarita –la subdirectora- tuvo que hacer malabares para no estallar de la risa y los estudiantes, petrificados, hacíamos lo propio para disimular...


Nada estimula más la curiosidad innata y la capacidad de asombro que apreciar el centenario fenómeno audiovisual en la sala de cine.