Cristian Brenes. 11 enero

Que no se malinterprete el título de esta columna, es una realidad que Marcel Hernández es el mejor extranjero que llegó al país en los últimos tiempos y que como él no hay otro en este momento.

De esto estamos claros y los números los avalan: 59 goles en 94 partidos, 11 doblestes, un triplete y 11 asistencias. Es más, el isleño cargó con el equipo, pese a que a Hernán Medford no le gustaba decirlo así, al punto que fue el mejor anotador en los cinco torneos que estuvo en la Vieja Metrópoli.

Marcel es el foráneo con más tantos en la historia de los blanquiazules, igualado con Claudio Ciccia. Concretó 15 dianas en su primer certamen, seis en el segundo, ocho en el tercero, 17 en el cuarto y 13 en el último, para consagrarse como campeón golpeador. Incluso, apareció cuando más se le necesitaba, con 10 tantos frente a Saprissa, su principal víctima desde que llegó en agosto del 2018.

El último dato, para cerrar con este apartado, es que no hay delantero en el país que abombara más las redes entre todo el 2018 y la actualidad. Obviamente Alajuelense concretó un verdadero bombazo y golpeó la mesa con tal fuerza que se sintió en todo el fútbol nacional.

Dicho todo esto, me enfocaré en Cartaginés. Sin duda alguna que su afición está dolida y llena de dudas, justo cuando se ilusionaba con el mejor plantel de su historia. Sin embargo, no tienen por qué hacer drama o pensar que ya no tienen nada con qué pelear.

Para empezar, está el tema económico. El cubano llegó gratis a Cartago, costó cero colones y al final al irse dejó un ingreso de 92,5 millones de colones. La suma es por mucha la mejor que registra el equipo por una salida de un futbolista y da un empuje financiero al proyecto de Leonardo Vargas. Sumado a esto, libera uno de los salarios más altos en el plantel y da la posibilidad de un fichaje de altura, como los que buscan actualmente.

Fue el propio Vargas el que dijo en su momento que nadie podía ofrecerle algo tan bueno a Marcel como lo que ellos le plantearon para firmar hasta el 2023. Es decir, que en lo económico los brumosos se anotaron un bombazo.

Tal vez los fanáticos no ven los números, pero si quieren un equipo sólido, que compita, con buenos jugadores y que no pase penurias, como ante de que llegara el nuevo presidente, los números no se pueden dejar de lado.

Ahora está el tema deportivo, que no es nada despreciable y manda en muchos de los casos. Claro que la baja es fuerte, deja al club golpeado y con un vacío muy complejo de llenar.

Sin embargo, los blanquiazules sabían muy bien lo que se les venía, tenían claro que era casi imposible retener a su referente para el Clausura 2021 y por lo mismo se movieron en el mercado.

Antes del anuncio de Hernández, ya habían fichado a Róger Rojas, también amarraron a David Ramírez y los unieron a Andy Reyes como sus centros delanteros.

Adicionalmente, para el esquema ofensivo tienen más cartas: Jeikel Venegas, Allen Guevara, Byron Bonilla, Christopher Núñez, Ronaldo Araya, Diego Estrada, Diego Sánchez y Esthuar Davila, entre los de más rodaje.

Un ataque nada despreciable y con el que en conjunto pueden equipar lo que aportaba el isleño. Además, para ir con la línea de Medford, el equipo es lo que importa y con este timonel están apunto de iniciar su cuarto torneo, por lo que saben a lo que juegan y hay un proceso sólido.

Igualmente, si Vargas y su gente quisieran sumar más delanteros, tienen dinero con qué hacerlo. Nunca he sido partidario de gastar lo mismo que se gana, pero en el mercado hay opciones que podrían económicamente realistas al fútbol tico y sin que esto implique perder todo el ingreso por Hernández: Mayron George o Rubilio Castillo son alternativas interesantes.

Para terminar, otro elemento en mi interpretación es que la vida es de ciclos y de momentos y considero que el de Marcel en Cartaginés había terminado o estaba en sus últimos instantes. Jamás digo que existía mala relación o problemas internos, simplemente que el cubano quería algo más y su ciclo había concluido. Incluso, el ariete dijo abiertamente y una y otra vez que quería irse al extranjero y probar fuera del país.

Ahora al menos Vargas y su gente ya no lidiarán con las constantes ofertas que llegaban. Tampoco tendrán que vivir con las desconcentraciones que se daban por el interés de todos los equipos en Hernández. Por este lado, tendrán paz para enfocarse en los que están y los que vienen, y no en los que se pueden ir.

Dicho lo anterior, tranquilos brumosos, hay vida después de Marcel Hernández. Su equipo cumplirá 115 años en este 2020 y el cubano apenas llegó en el 2018, así que no hay drama, porque con él o si él, la institución sigue. El campeonato les llegará y vender jugadores es parte del proceso.