Esteban Valverde. 24 julio
Marvin Obando marca a Rándall Leal, cuando el extremo militaba en Saprissa. Fotografía: José Cordero
Marvin Obando marca a Rándall Leal, cuando el extremo militaba en Saprissa. Fotografía: José Cordero

Marvin Obando debutó como jugador profesional en 1999, en aquel momento era más conocido por ser el hijo de Marvin que por ser él, sin embargo 20 años todavía sigue activo; es más, hace un año estaba celebrando el cetro con San Carlos.

La realidad del lateral derecho ahora es que está sin escuadra y con intereses en la Liga de Ascenso, pese a que su deseo es mantenerse en la máxima categoría. A sus 38 años, el zaguero es enfático en que acá en el país se le da mucha importancia a la edad de los deportistas y no a su rendimiento.

"No ha sido fácil, he sacado lo mejor de mí. Si yo me pongo a contar las cosas malas mucha gente no aguanta y renuncia al sueño, porque por ejemplo yo lidié con la presión de que mi papá fue muy reconocido y todos me comparaban con él, al final luché por mis sueños y metas, uno tenga 17 o 38 siempre quiere más y más... En estos tiempos se juega por la edad, pero eso solo es un número...Vea Christian Bolaños, a los jóvenes les digo vean ese trabajo", afirmó.

Marvin de momento tiene conversaciones con Uruguay de Coronado, sin embargo todavía no tiene ningún vínculo con los lecheros.

El jugador militó en el torneo pasado con San Carlos, empero esta institución decidió no renovarle.

“Sigo esperando si hay alguna opción en Primera División, se han tocado puertas pero nada concreto. Hay una opción en Segunda División con Uruguay de Coronado, hay mucho interés por parte de ellos. Yo siento que la carrera mía ha sido muy bonita, en los equipos que he estado he sido regular. En Heredia jugué 12 años, tres con Santos y dos con San Carlos; siempre he sido titular, me he mantenido jugando, tengo más de 400 partidos. Ser jugador constante no es fácil, tal vez uno no sea de lo más sobresalientes pero trato de hacerlo bien”, explicó.

Este lateral no esconde que este momento en su vida no es un trago sencillo de digerir, ya que él mismo se siente en las condiciones óptimas para competir al más alto nivel.

El jugador tiene como argumento su larga trayectoria, además de su estancia en un equipo grande por un largo periodo; más de una década vestido como rojiamarillo.

"Yo me cuido demasiado, físicamente soy bendecido y terminé jugando el torneo y siendo capitán. Al final por temas de lesiones se vio truncada la seguidilla de partidos en San Carlos, pero puedo jugar un tiempo más de muy buena manera", reflexionó.

“Empecé en Heredia, tuve un paso fugaz por Santa Bárbara, jugué en la UCR, ese fue un paso muy importante y jugué tres años con ellos, en Herediano estuve como 12 años en total, luego en San Carlos salí campeón, la verdad es que siempre he tratado siempre de ser constante, regular”, agregó.

Entre las anécdotas de este experimentado jugador está cómo consiguió librarse de la sombra que implicaba llevar el nombre de su padre.

“Cuando logré ser campeón con Herediano, con don Orlando de León, me gritaban mucho porque mi papá estaba de asistente, cuando consigo el premio de Mejor Jugador la gente me fue guardando un respeto y la misma prensa. La gente ahora me ve como Marvin Obando, no como el hijo de Marvin”, profundizó.

El zaguero no escondió que después de tanto tiempo en la división de honor es difícil digerir que su carrera podría seguir en la liga de ascenso.

“Es un tema complicado, uno no sabe como la vida cambia de la mañana a la noche, pero si se diera el chance debo aprovechar al máximo. El tema de la pandemia ha afectado a los jugadores, pero uno tiene que saber que hay momentos duros, estoy pasando por una situación atípica para mí porque no pensé que esto me pasara, al final esto es mi trabajo y tengo que seguir. No puedo retroceder con todo lo que he ganado”, concluyó.