El atacante cubano del Santos de Guápiles, Luis Javier Paradela, suma 66 días sin poder jugar un partido oficial con el Santos de Guápiles.
El futbolista es parte de un grupo de al menos 10 jugadores que aún no logran completar la documentación que solicita la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME) para que cualquier persona extranjera pueda laborar en el país.
“No sé qué decirte, a veces pienso que no me lo darán”, dice el delantero, contrariado por la larga espera.
“Solamente he podido jugar en tres fechas de este campeonato, mi último partido fue ante el Saprissa (9 de febrero) y después de ahí todo ha sido muy difícil”.
“El inicio de año es complicado, a nivel del club no nos ha ido bien, seguimos sin estar en zona de clasificación en el torneo local y en el de Concacaf no pude jugar en el Estadio Nacional. Me desespera el ver que no puedo ayudar a mis compañeros en el terreno de juego”, detalla Paradela.
El delantero caribeño llegó al país para jugar con el Santos en enero del 2021, pero desde el 2020 el permiso de trabajo se convirtió en una ‘piedra en el zapato’.
“Yo tuve la opción de jugar acá desde el año 2020, pero fue en ese torneo en el que por la pandemia se dividieron los equipos en grupos y tener el permiso en ese momento era difícil. Luego hubo un acuerdo entre los equipos y se podía jugar, ahora no entiendo el por qué eso se rompió y desde inicios de febrero la paso mal porque solo puedo entrenar”, dijo Paradela.

“Una burocracia que no entiendo”.
La hoja de vida del jugador santista tiene una parada en El Salvador cuando jugó para el Chalatenango en el 2020. Según el jugador, en ese país su permiso de trabajo lo obtuvo en un plazo no mayor de cuatro días.
El jugador se declara consciente de que las leyes de cada país se deben respetar pero el tiempo de resolución del trámite en Costa Rica lo considera un poco lento.
“Cuando jugué en El Salvador, las cosas sobre este tema se resolvieron de una manera más expedita. Firmé el contrato, me inscribieron y llevé los documentos que solicitan allá y, por mucho, en cuatro días ya tenía el permiso.
”Hay dos tipos de documentación en los que he tenido problemas. Ellos nos piden los antecedentes penales y ese documento debe venir apostillado por las autoridades cubanas y por la embajada de Costa Rica en Cuba. Además, yo tengo un pasaporte de deportista cubano y eso me permite entrar a cualquier país centroamericano sin la necesidad de visa. Migración también le pidió a la embajada de Cuba un poder sobre ese pasaporte, lo cual tardó unos días”, detalló Paradela.
La desesperación comienza a apoderarse de la cabeza del atacante. Los funcionarios en Migración tuvieron toda la Semana Santa libre y el campeonato nacional lleva un paso demoledor en cuanto al calendario del campeonato. Prácticamente cada tres días hay un partido y el 15 de mayo debe finalizar la fase regular del campeonato para darle espacio a la Selección Nacional de cara al repechaje que otorgará un espacio en el Mundial de Catar 2022.
Paradela espera que esta semana pueda tener una resolución sobre su trámite.
“Ojalá que esta semana se pueda tener una definición sobre el permiso. No sé qué decirte, a veces pienso que no me lo darán...”, reflexiona Paradela.
Una investigación de La Nación reveló que 23 jugadores, de los 41 que fueron inscritos para el Torneo de Clausura 2022, jugaban en la Primera División sin tener los permisos de trabajo al día. En este momento, los equipos que tienen más inconvenientes son San Carlos, Jicaral y Santos de Guápiles.
La Dirección General de Migración y Extranjería (DGME) rechazó la solicitud para trabajar en el país a cuatro jugadores extranjeros de la Primera División.
Se trata del venezolano José David Contreras Verna (portero), el argentino Brian Calabrese (delantero), el cubano Daniel Rafael Diaz Quiala y el panameño Yair Fernando Jaen Reina (volante), quienes tienen contrato con la Asociación Deportiva San Carlos. Ellos apelaron la decisión de la DGME y de perder la apelación serán deportados a su país.