Cristian Brenes. 30 septiembre, 2018

Herediano fue azotado por un vendaval en el Rosabal Cordero, las nubes de la tormenta se posaron sobre los rojiamarillos y la lluvia y los vientos por poco se los traen abajo, pero resistieron a los estragos que provocó Guadalupe y al final vieron la luz.

Paulo Wanchope y sus dirigidos se impusieron 2 a 1 en una noche tan fría como el propio desempeño de los dueños de casa. Justo cuando todo parecía perdido y que no les quedaría más que sucumbir, lograron sostenerse gracias a la actuación brillante de Daniel Cambronero y finalmente sacaron un resultado que les da mucha vida.

El atacante de Herediano, Aldo Magaña, anotó el gol del gane de los florenses ante Guadalupe, en la fecha 13 del Torneo de Apertura 2018. El Team caía 1 a 0 y al final se impuso 2 a 1. Fotografía: Carlos González / Agencia Ojo por Ojo.
El atacante de Herediano, Aldo Magaña, anotó el gol del gane de los florenses ante Guadalupe, en la fecha 13 del Torneo de Apertura 2018. El Team caía 1 a 0 y al final se impuso 2 a 1. Fotografía: Carlos González / Agencia Ojo por Ojo.

Wanchope se sacudió los nueve compromisos que tenía sin sumar de a tres (ocho con Cartaginés y uno con su nuevo club). Sin embargo, lo más importante para el timonel fue que escalaron al tercer lugar y se pusieron a seis unidades del líder Saprissa, aunque con un duelo menos.

El recuento de daños es una tarea que aún deberá efectuar Paulo César, luego de una presentación en la que perdía hasta el minuto 71. Su equipo careció de la presión y el pasabola que pretende, y era superado en ocasiones y en volumen por la visita.

Al final, al aficionado lo que le importa es que Rándall Azofeifa emparejó desde el punto de penal en el 72’, luego del golazo de Fabrizio Ramírez en el 38’, y que Aldo Magaña abombó las redes con un cabezazo certero en el 78’. No obstante, el estratega rojiamarillo aún tiene mucho por corregir.

Cambronero salvador

Los ocho cambios que realizaron los florenses en su alineación titular, con respecto al equipo que jugó el jueves en Concacaf, pasaron factura en los locales, quienes tuvieron un primer tiempo tan nublado como la misma tormenta que azotó en los alrededores del Rosabal Cordero.

Rándall Azofeifa, Júnior Díaz y Esteban Espinoza fueron los únicos que repitieron. El resto fueron caras distintas y esto afectó directamente en la generación, la solidez defensiva y el protagonismo en ataque.

El conjunto rojiamarillo apenas efectuó un disparo directo en toda la etapa inicial y llegó en el minuto 32’, lo que evidenció la problemática para sacar la pelota limpia desde el fondo y llegar con superioridad. La conexión entre la zaga y la medular fue casi nula, así como las combinaciones con vértigo.

Y es que los visitantes tenían muy claro lo que debían hacer. Armaron un bloque compacto, por momento con una línea de cinco en la parte baja, cuatro volantes y un único delantero. La presión la realizaban en su propio campo y al recuperar venían las salidas rápidas.

Justamente así llegó el gol. Arturo Campos robó la redonda, habilitó a Fabrizio Ramírez y el talentoso volante no la pensó dos veces para rematar de larga distancia y convertir una joya de anotación. El disparo de Ramírez se coló al ángulo izquierdo de Daniel Cambronero.

Incluso, los guadalupanos pudieron irse con el 2 a 0 al descanso, de no ser por un Cambronero soberbio, al detener dos intentos a quema ropa de Campos.

Para el complemento Herediano se adueñó de la esférica y mando, aunque sin tanta claridad y con dificultades en las transiciones, mientras que Guadalupe retrocedió y apostó básicamente a la contra.

Con el 1 a 0, el arquero florense volvió a ser clave en el 69’, contuvo el disparo de Lautaro Ayala y mantuvo la esperanza para los suyos. De la mano de Daniel, el Team reaccionó y supo salir de la tormenta.

Azofeifa emparejó con un cobro preciso desde el punto de penal en el 72’, luego de la falta clara de Ayala sobre José Guillermo Ortiz.

Finalmente, Aldo Magaña provocó el desahogo de los locales, al imponerse de cabeza en un tiro libre y superar a la resistencia de los guadalupanos, quienes se quedaron atónitos y tendidos sobre la gramilla.