Cuando el técnico Mauricio Guevara miró aquel adolescente jugar en la cancha de Villarreal de Santa Cruz, Guanacaste, no le quedó duda de que tenía condiciones.
Al hoy entrenador de Guanacasteca, campeón del Torneo de Apertura de la Liga de Ascenso, le habían recomendado observar a Allan Cruz, de quien decían le sobraba técnica, coraje y buena visión de juego.
Es por esa razón que, asegura, ni por un minuto dudó en llamar a su amigo Carlos Watson, quien era el coordinador de ligas menores del Uruguay de Coronado, para recomendárselo.
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Así llegó al fútbol federado el talentoso volante del Herediano, quien hoy es figura del Team y la Selección Nacional. Cruz es pieza vital del cuadro florense.
Guevara fue el primero en maravillarse del talento del joven guanacasteco, a quien consideró un ‘monstruo’ a su corta edad y a quien impulsó a viajar a San José para hacer la prueba con Uruguay de Coronado y empezar su camino en el fútbol nacional, con 16 años.
“Era el típico partido de la zona de la costa, pero desde que lo vi me dije: ‘este güila tiene todas las condiciones’. Era el prototipo de volante que uno espera tener; rápido, desde esa edad mostraba carácter y mucho despliegue físico. Era un juego de barrio donde no hay táctica, pero sobran las ganas y el empuje”, recordó Guevara.
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Apenas terminó el partido, el estratega habló con Allan de una oportunidad para jugar en el Uruguay de Coronado, en San José. Admitió que al principio Cruz lo escuchó con atención y luego se puso muy feliz, pero le advirtió que debía hablar con su madre para que le diera permiso.
“Ese mismo fin de semana llamé a don Carlos (Watson) sobre Allan. El me dijo que estaba bien, que lo llevara. Él (Watson) sabe que tengo buen ojo porque en el pasado le llevé otros futbolistas como Daniel Vallejos y el mismo Carlos Ochoa, entre otros”, recordó Guevara.
Al martes siguiente todo estaba listo y Allan se presentó a la casa del técnico santacruceño para emprender el viaje con una gran ilusión.
“Allan y su familia siempre han sido muy humildes. Recuerdo que cuando llegó a mi casa venía con una mochila rota y una bolsa plástica donde llevaba su ropita. Tenía los también los zapatos rotos y los tacos, la verdad, estaban en muy mal estado. Volví a llamar a don Carlos, le expliqué la situación y él me dijo que le comprara lo que el joven necesitaba y que de los tacos no se preocupara, que ellos se los daban”, añadió Guevara.
La travesía a la capital empezó a las 10 a. m. Allan, en su humildad y timidez le preguntó a Guevara sobre lo que le esperaba, y sus anhelos de jugar en la Primera División. A las 2 p. m. llegaron a la terminal e inmediatamente se fueron para Coronado, pues su primer entrenamiento lo tenia a las 3:30 p. m. en el Estadio Labrador.

“Don Carlos lo vio jugar durante 10 minutos, lo sacó del entrenamiento e inmediatamente lo mandó a hablar con Paulo Wanchope, quien le hizo una serie de preguntas sobre su situación, si tenía un vínculo con algún equipo. Llamaron a la mamá para que ella se presentará a conversar con Paulo y firmar su contrato. Allan empezó a estudiar, a tomar protagonismo en el equipo de la Primera y después en la Segunda hasta que firmó en el Herediano”, afirmó Guevara.
Para el entrenador guanacasteco, la formación de Allan Cruz es obra de Carlos Watson, pues creyó en la joven promesa y lo apoyó en todos los aspectos.
“Fue don Carlos quien le inculcó los conceptos del fútbol moderno, le enseñó los aspectos técnico tácticos y le ayudó mucho. Él (Watson), desde que llegó Cruz a Coronado, le dio confianza, le ayudó a surgir y es la persona que hizo de Allan un gran jugador, pese a que hay otras personas que se han querido dar el mérito”, puntualizó Guevara.
