Por: José Pablo Alfaro Rojas.   Hace 3 días

El futbolista más viejo de Primera División nunca jugó afuera, pero dinero no le falta. Es educador físico, abogado y notario. Tiene una propiedad en Bagaces, casa propia y clientes suficientes para retirarse del fútbol cuando lo decida.

Con 38 años y 595 partidos en la división de honor, el guanacasteco Félix Montoya puede derribar con total certeza uno de los mitos que más repiten los jugadores: que cuando no se consigue un contrato internacional, es imposible crear un capital económico para el futuro.

En la temporada 2016-2017, la Unafut le entregó un reconocimiento a Félix Montoya (tercero de izquierda a derecha) por superar los 500 partidos en Primera División. También fue premiado Danny Fonseca. Jafet Soto y Rodolfo Villalobos entregan galardón. Fotografía: Mayela López.
En la temporada 2016-2017, la Unafut le entregó un reconocimiento a Félix Montoya (tercero de izquierda a derecha) por superar los 500 partidos en Primera División. También fue premiado Danny Fonseca. Jafet Soto y Rodolfo Villalobos entregan galardón. Fotografía: Mayela López.

Se iba a retirar hace seis meses, cuando finalizó su andadura en Liberia, pero acabó por aceptar la oferta de Carmelita para continuar seis meses más y alcanzar los 600 compromisos.

Félix juega por gusto... pero no afloja. Es un 'viejito' en la planilla más joven de la Primera, con decenas de juveniles pisándole los talones y compitiendo por un espacio.

Todos los días se levanta temprano para entrenar y luego le da seguimiento a sus casos legales, que se distribuyen por todo el país. Como jugó en Herediano, Puntarenas, Pérez Zeledón y Liberia, tiene clientes en todas partes, un beneficio de haber vestido las camisetas de muchos clubes.

Hoy Félix confiesa que es una ganancia adicional haber recorrido el país entero, aunque hace apenas unos años era un desafío, a razón de los constantes traslados que lo obligaban a solicitar las becas de los equipos de Primera División.

“Tanto en el fútbol como en la abogacía las cosas se miden por resultados, por la responsabilidad y la lealtad”.

El jugador nunca pagó un colón en matrícula ni cursos. Siempre optó por aprovechar los convenios firmados entre los clubes y las universidades, que le permiten a los futbolistas prepararse sin asumir ningún gasto.

Cuando terminó el colegio, se graduó como educador físico en la Universidad Nacional. Fue posteriormente que, siendo jugador de Herediano, decidió estudiar leyes.

Recuerda Montoya que su entrenador de ese entonces, Javier Delgado, le aconsejó a los futbolistas estudiar, ante las dificultades que se podrían venir más adelante, cuando se acercara el retiro. Tomó el consejo, se acercó a las oficinas rojiamarillas, averiguó con cuáles universidades había convenidos y se matriculó.

“Los clubes hacen canjes con las universidades para darles becas a sus futbolistas. El problema es que muchas se desaprovechan. Yo la aproveché, soy consciente de que los jugadores tienen oportunidades y también hay tiempo para estudiar”, explicó Montoya.

Al salir del club rojiamarillo, aprovechó los convenios que ofrecían Puntarenas y San Carlos para continuar los estudios, y en Pérez Zeledón cursó la especialidad en notariado.

Félix Montoya firmó con Carmelita en esta campaña. El jugador aspira a llegar al juego número 600 de su carrera. Fotografía: Carmelita.
Félix Montoya firmó con Carmelita en esta campaña. El jugador aspira a llegar al juego número 600 de su carrera. Fotografía: Carmelita.

Ocho años tardó en graduarse como abogado. El futbolista confiesa que duró más de lo habitual, pues muchas veces no matriculó un cuatrimestre a causa de las pretemporadas.

Hizo la práctica junto a Juan Carlos Retana, el hoy presidente del Herediano, y desde el 2015 ejerce su profesión, sin dejar de jugar fútbol en la división de honor. Cuando abandonó Liberia para firmar con Carmelita, Félix decidió cerrar su oficina en la Ciudad Blanca. Ahora atiende a sus clientes en Alajuela.

Desde que empezó su carrera en el fútbol, hace 19 años, Montoya entendió que debía prepararse y ser ordenado para forjarse un futuro. Invirtió en una propiedad en Bagaces, cerca del Volcán Tenorio, y recientemente la segregó para vender lotes.

Afirma que esta inversión le da tranquilidad a su familia, compuesta por su esposa y sus dos hijos. La idea es ganar un dinero y ahorrarlo, de manera en que puedan vivir tranquilos.

“Mucha gente vive del momento y el dinero se gasta; a como llega se va. A veces creemos que todo es fácil y la vida sigue después del fútbol”, agregó.

Aunque reconoce que no ha sufrido alguna lesión grave, y esto le ha favorecido, también cree que hay muchos jugadores que han desaprovechado la oportunidad de crear un capital.

Hoy, cuando compite por un puesto con jóvenes de 19 y 20 años, el Tractor se enfoca en disfrutar. Nunca pudo jugar un mundial mayor, pero hace un tiempo asistió al Mundial de fútbol de abogados, que se disputó en Barcelona, España.

Los jugadores con mayor edad en Primera División:

Félix Montoya (Carmelita), 38 años

Félix Montoya enfrenta al lateral manudo, José Salvatierra, cuando aún era jugador de Liberia. Fotografía: José Cordero.
Félix Montoya enfrenta al lateral manudo, José Salvatierra, cuando aún era jugador de Liberia. Fotografía: José Cordero.

Dexter Lewis (Limón), 37 años

Déxter Lewis, portero de Limón. Fotografía: José Cordero.
Déxter Lewis, portero de Limón. Fotografía: José Cordero.

Álvaro Saborío (San Carlos), 37 años

Álvaro Saborío anotó para San Carlos ante el Municipal de Pérez Zeledón. Fotografía: Facebook San Carlos.
Álvaro Saborío anotó para San Carlos ante el Municipal de Pérez Zeledón. Fotografía: Facebook San Carlos.

Erick Scott (Limón), 37 años

Erick Scott, delantero de Limón FC. Fotografía: José Cordero.
Erick Scott, delantero de Limón FC. Fotografía: José Cordero.

Patrick Pemberton (Alajuelense), 36 años

Patrick Pemberton, guardavallas rojinegro, con Jameson Scott, de Cartaginés. Fotografía: Rafael Pacheco.
Patrick Pemberton, guardavallas rojinegro, con Jameson Scott, de Cartaginés. Fotografía: Rafael Pacheco.