Cuando concluya este certamen, es muy probable que muchos de los futbolistas de Primera División tengan que ajustarse a otra realidad económica, pues los clubes ticos prevén rebajos de hasta 40% en los salarios más altos de sus plantillas.
Presidentes de los equipos de Primera consultados por La Nación reconocen que las salidas de patrocinadores, las pérdidas en taquillas y en venta de productos afectan directamente las finanzas de los clubes, un golpe que los obliga a tomar medidas.
A las graves repercusiones económicas causadas por la propagación del nuevo coronavirus, se suma lo que los dirigentes definen como una inflación en el fútbol tico, que se incrementó en los últimos años y que, en la ‘nueva normalidad’, es insostenible.
El presidente de Saprissa, Juan Carlos Rojas, atribuye esta inflación a tres factores:
1. Ha sido una época en la que los tres grandes, Saprissa, Alajuelense y Herediano, lucen fuertes económicamente, contrario a años pasados en los que solo uno o dos de estos equipos acumulaba la mayoría del capital para hacer grandes fichajes.
Esto provoca que la pugna por los refuerzos se vuelva más competitiva y aumenten las ofertas por los futbolistas, lo que eleva los precios del mercado.
2. La constante rotación de futbolistas, producto de las transferencias internacionales. Si se vende un jugador al exterior, el club se ve en la obligación de salir al mercado a buscar a su sustituto, que probablemente también será pretendido por otro grande.
3. El regreso de muchos legionarios, que poseen una ficha elevada.
Diferencias. El jerarca de Pérez Zeledón, Juan Luis Artavia, sostiene que el crecimiento desproporcionado en los salarios trae consigo otro problema y es que, “los equipos llamados pequeños, son cada vez más pequeños”.
Es decir, la diferencia entre lo que puede pagar un equipo u otro es abismal.
"Últimamente he sentido un cambio radical en el pensamiento de los clubes grandes, de que lo que se estaba haciendo no era debido, y que también lo han sentido en sus propias instituciones con esta crisis", explicó Artavia.
“Diría que, por la crisis actual, hay que bajar cerca de un 40% en los salarios altos. Claro que a los jugadores que ganan ₡500.000, por ejemplo, se les mantendría igual, pero no puede ser posible que haya salarios de $10.000 ( ₡5,6 millones) en el fútbol de Costa Rica", añadió.
Un criterio similar tiene el presidente de Cartaginés, Leonardo Vargas, quien confiesa que hará todo lo posible para mantener a toda su plantilla actual en el próximo torneo, aunque reconoce que para que esto suceda, tendrá que renegociar algunos contratos.
El brumoso cree que el bajón salarial rondará entre el 40% y el 45%, un número que refleja la disminución en los ingresos desde que empezó la cuarentena.
“En el futuro yo espero ver con qué cuento y cuáles son las condiciones económicas. Así definiré a quién tengo que llamar para renegociar el contrato, pero pienso que debe ser una cuestión individual. La verdad quisiera ayudarlos a todos, porque para ellos será difícil conseguir otro equipo en menos de un mes”, dijo.
Tanto Juan Carlos Rojas como el presidente manudo, Fernando Ocampo, coincidieron en que habrá un ajuste en los presupuestos salariales de sus clubes, pero ambos jerarcas evitaron referirse al porcentaje de esta disminución.
Un artículo publicado por el Diario Extra sobre los salarios que reportan los clubes a la Caja Costarricense Costarricense de Seguro Social, señala que hay futbolistas de Saprissa y la Liga que ganan entre ₡6 millones y ₡9 millones por mes.
El representante de futbolistas y abogado, Adolfo Hernández, explicó que los contratos de los jugadores son similares a los de cualquier trabajador, aunque, por la naturaleza de su trabajo, hay algunas diferencias.
La más relevante es el plazo determinado. Por ejemplo, hay figuras que concluyen su vínculo con el club al finalizar esta campaña, por lo que tendrán que negociar un nuevo contrato cuando el club dueño de su ficha termine su participación.
