Fanny Tayver Marín, José Pablo Alfaro Rojas. 17 enero
Según la sentencia del Juzgado de Trabajo, fue en 2009 cuando Pablo Herrera y Alajuelense sucribieron un contrato de finiquito para rescindir el contrato. Foto: Archivo LN
Según la sentencia del Juzgado de Trabajo, fue en 2009 cuando Pablo Herrera y Alajuelense sucribieron un contrato de finiquito para rescindir el contrato. Foto: Archivo LN

El Juzgado de Trabajo del Segundo Circuito Judicial de San José resolvió una pugna de años entre Alajuelense y Pablo Herrera, dándole la razón al equipo centenario.

Según la sentencia de primera instancia, de la cual tiene copia La Nación, “se declara sin lugar en todos sus extremos la demanda interpuesta por Pablo Herrera Barrantes contra Asociación Liga Deportiva Alajuelense”.

Según la resolución, la Liga queda eximida de pagarle al futbolista un monto de aproximadamente $137.500 (cerca de ¢78 millones).

Ahí se señala que “por carecer de interés se omite pronunciamiento de la cosa juzgada y las excepciones de fondo. Se resuelve sin especial condenatoria en costas. Se les recuerda a ambas partes que la presente resolución es impugnable, de acuerdo a lo regulado en la ley No. 9343”.

“Realmente para Liga Deportiva Alajuelense es importante cada vez que enfrenta un tema de tipo legal, ya sea a nivel federativo o a nivel laboral, o de alguna otra naturaleza, el que los resultados se den positivamente a favor de la institución, porque eso demuestra que las cosas se están haciendo correctamente o de la mejor manera posible”, expresó Aquiles Mata.

Añadió: “Este era un tema que estaba ahí pendiente de hace varios años, pero no dejaba de ser una tensión, porque eso crea una contingencia económica, sobretodo este asunto, que era una cuantía bastante importante de $137.500 y con esto se acredita que teníamos razón en nuestros argumentos, cuando hicimos los alegatos de defensa de la demanda que interpuso el jugador Pablo Herrera”.

El exdirectivo de la Liga recordó que el futbolista había acudido a la Cámara de Disputas de la Federación Costarricense de Fútbol y que por alguna razón, optaron por retirar esa demanda.

“En primera instancia Pablo había sido condenado a pagar unos honorarios y decidieron ir a los tribunales comunes, laborales y ahí también acreditamos que su demanda era totalmente improcedente, sobretodo por el tema del tiempo, porque fue interpuesta fuera de los plazos que la ley establece, lo cual nos demuestra que él lo hizo no de muy buena fe”, explicó Mata.

Según el abogado, cuando se tienen los derechos, se actúa de forma inmediata.

“Él se esperó a regresar de Noruega, haber cumplido su contrato allá, haber recibido los beneficios económicos en el equipo de allá y luego por no haber sido contratado trató de sacar algún provecho de Liga Deportiva Alajuelense, cuando estaba claro que él más bien salió beneficiado con la salida de la Liga".

Mata señala que Herrera pudo tener un par de años con una buena posibilidad económica jugando en Noruega y, en ese sentido, la Liga no se había involucrado en la contratación de él con el Aalesunds.

“Por eso fue que se dio la rescisión del contrato y de ahí toda esta historia que hoy concluye con una resolución favorable para Liga Deportiva Alajuelense”.

Al ser una sentencia de primera instancia, Pablo Herrera y sus asesores legales deben decidir si aceptan el veredicto o si optan por apelar el fallo.

De momento, el futbolista dijo que primero debe conversar con sus abogados para determinar cómo proceden.

La pugna. El conflicto empezó en el 2011, dos años después de que Alajuelense lo traspasó al Aalesunds de Noruega a cambio de una suma económica superior a los $200.000 (¢114 millones).

Herrera demandó a los manudos ante la Cámara de Conflictos de la Fedefútbol, al asegurar que el club no le pagó un porcentaje del dinero del traspaso que se estableció en el contrato.

"Nunca intervine, nunca supe nada. Cuando reclamé ese porcentaje, ya la Liga había negociado a mis espaldas esa transferencia", apuntó Herrera.

La Liga, en cambio, defiende que cuando el jugador partió a Noruega y rescindió su vínculo con los rojinegros, renunció automáticamente a algunos derechos, pues al firmar dicho finiquito podría negociar por aparte con el club europeo y mejorar sus condiciones.

“Cuando Herrera regresó al país pensó que tenía una oportunidad para sacar un dinero extra a la institución”, recalcó Aquiles Mata.

Según el futbolista, lo que firmó fue un finiquito condicionado por el club, que le aseguró que el documento era necesario para proceder con la negociación con los noruegos, pero no le informó que estaba renunciando al porcentaje de la venta que le correspondía.

En el 2015, Herrera optó por sacar la demanda de la Fedefútbol para presentarla en el Juzgado de Trabajo, al argumentar que no hubo mayor avance en casi cuatro años.

La Liga reclamó el hecho de que el jugador hubiera dejado el caso botado y solicitó el cobro de una indemnización por los costos legales de la defensa. Como en un principio Herrera se rehusó a pagar, recibió una suspensión de la Fedefútbol de seis sin poder jugar.

La Asojupro (Asociación de Jugadores Profesionales) intervino a favor de Herrera para bajar el monto a pagar y denunció que no se le podía negar que ejerciera su profesión.

Al fin y al cabo, el futbolista formado en la cantera manuda dice que pagó la suma ‘bajo protesta’, pues necesitaba jugar con un equipo para mantener sus gastos diarios.

Después de ocho años de conflicto, la jueza Carmen Paniagua emitió su sentencia de primera instancia, fallando a favor de Alajuelense.