José Pablo Alfaro Rojas. 15 enero
Pablo Herrera debutó con Alajuelense, en donde se consolidó y llegó a la Selección Mayor. Fotografía: Herbert Arley.
Pablo Herrera debutó con Alajuelense, en donde se consolidó y llegó a la Selección Mayor. Fotografía: Herbert Arley.

El eterno conflicto entre la Liga y el futbolista Pablo Herrera llega a su fin. Este lunes, ocho años después de que el jugador interpuso la primera demanda, se podría conocer la sentencia de una pugna en la que hay en juego más de $137.000 (cerca de ¢78 millones)

El conflicto empezó en el 2011, dos años después de que Alajuelense lo traspasó al Aalesunds de Noruega a cambio de una suma económica superior a los $200.000 (¢114 millones).

Herrera demandó a los manudos ante la Cámara de Conflictos de la Fedefútbol, al asegurar que el club no le pagó un porcentaje del dinero del traspaso que se estableció en el contrato.

"Nunca intervine, nunca supe nada. Cuando reclamé ese porcentaje, ya la Liga había negociado a mis espaldas esa transferencia", dice Herrera.

La Liga, en cambio, defiende que cuando el jugador partió a Noruega y rescindió su vínculo con los rojinegros, renunció automáticamente a algunos derechos, pues al firmar dicho finiquito podría negociar por aparte con el club europeo y mejorar sus condiciones.

"Cuando Herrera regresó al país pensó que tenía una oportunidad para sacar un dinero extra a la institución", recalcó el abogado erizo, Aquiles Mata.

Según el futbolista, lo que firmó fue un finiquito condicionado por el club, que le aseguró que el documento era necesario para proceder con la negociación con los noruegos, pero no le informó que estaba renunciando al porcentaje de la venta que le correspondía.

Las posiciones son tan antagónicas que Herrera sostiene que el equipo actúa de mala fe para despojarle de la porción que le toca y por eso solicita en la demanda el pago de $137.000, más los impuestos respectivos y los gastos legales; la suma podría superar los $200.000.

Mientras, el abogado que representa a los rojinegros, Aquiles Mata, asegura que el futbolista solo se aprovecha de las circunstancias, pues los manudos hicieron un trato justo y no tienen por qué pagarle ni un colón más.

Pablo Herrera disputa el balón con Esteban Granados, hoy jugador de Herediano. Fotografía: Archivo.
Pablo Herrera disputa el balón con Esteban Granados, hoy jugador de Herediano. Fotografía: Archivo.

El caso. En el 2015, Herrera optó por sacar la demanda de la Fedefútbol para presentarla en el Juzgado de Trabajo, al argumentar que no hubo mayor avance en casi cuatro años.

La Liga reclamó el hecho de que el jugador hubiera dejado el caso botado y solicitó el cobro de una indemnización por los costos legales de la defensa. Como en un principio Herrera se rehusó a pagar, recibió una suspensión de la Fedefútbol de seis sin poder jugar.

La Asojupro (Asociación de Jugadores Profesionales) intervino a favor de Herrera para bajar el monto a pagar y denunció que no se le podía negar que ejerciera su profesión.

Al fin y al cabo, el futbolista formado en la cantera manuda dice que pagó la suma 'bajo protesta', pues necesitaba jugar con un equipo para mantener sus gastos diarios.

Un tiempo después, cuando se presentó el cambio de directiva y asumió Fernando Ocampo, se reabrieron las negociaciones entre las partes con el objetivo de llegar a otro acuerdo.

Incluso, Mata asegura que hubo un trato verbal para que Herrera firmara un contrato con Alajuelense y reforzara sus filas. A cambio, el jugador quitaría la demanda.

Nada se concretó y al final el se mantuvo en firme, al igual que el departamento legal de los manudos, que es claro al afirmar que no hay ninguna razón para pagarle al jugador.

Este lunes, ocho años después, el Juzgado de Trabajo podría resolver el caso.